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CRÓNICA DEL FESTIVAL REC

Cuando asistí a la XIV Edición del REC Festival Internacional de Cinema de Tarragona prácticamente no salí de la sala de proyecciones. Y aunque llegué el tercer día, pude ver los primeros proyectos de nuevos cineastas muy prometedores que competían en la sección principal, Ópera Prima. Estos son para mí los más destacables, para mejor o para peor.

 

10000 Km nos cuenta la historia de una pareja separada por la distancia que se comunica a través de las nuevas tecnologías. Éste último es el factor más redimible de la obra, puesto que la historia es algo insulsa. Completamente integrados tanto en la trama como en nuestras propias vidas, los sistemas de comunicación modernos aún tienen que hacerse su sitio en el cine. Hasta ahora si hablamos de películas en las que pasamos la mayor parte del tiempo viendo pantallas en la pantalla (valga la redundancia) nos vendrán a la cabeza obras de ciencia ficción como Star Trek II: La Ira de Khan o imaginaremos un futuro distópico y pesimista. No nos damos cuenta de lo cerca que está ya de nuestra realidad. 10000 Km se encarga de ir acorde con ella y recordárnoslo. Tal vez nos encontremos ante una metáfora sutil, la vida del protagonista masculino parece ser truncada completamente, pero, ¿es por la distancia de su amada o es porque ha olvidado que hay algo más fuera de la pantalla? Quizá esté divagando pero la película no se aleja de introducir conceptos sutilmente, como podemos ver en su inteligente uso de patrones cromáticos en los decorados y vestuario. Para acabar, resaltar que está muy bien interpretada. Natalia Tena y David Verdaguer son el verdadero sustento de la película, no sólo por ser los únicos personajes si no por la espontaneidad y frescura de sus diálogos.

 

10.000 Km

 

The Tribe te remueve. Inquietante y atractiva a partes iguales des de el primer minuto. De un lado tenemos el contenedor, larguísimos planos generales-secuencia y diálogos en lenguaje de signos sin subtítulos. Del otro su contenido, una inmersión fascinante hacia un mundo oscuro que no conocemos o ignoramos deliberadamente, pero que tenemos justo al lado. La elección en el tipo de plano, los diálogos ininteligibles y la crudeza al tratar escenas violentas nos transmiten una sensación: no deberíamos estar viendo esto. Como lo hace su ritmo lento, al que no estamos nada acostumbrados. La pantalla nos invita a formar parte de algo a lo que no pertenecemos y de lo que queremos guardar una cómoda distancia, provocándonos a la vez rechazo y un interés cuasi morboso, motivado por la incredulidad. Brillante.

 

Dos otoños, tres inviernos debería ser un corto. Y probablemente lo sea, aunque estirado como un chicle, pues muchas de las obras presentadas a la sección Ópera Prima encuentran su origen en cortos previos. Su formato, combinando constantemente voz en off con personajes hablando directamente a la cámara, es como éstos mismos. Por su personalidad y su comportamiento y palabras pueden enternecernos al principio y sin duda pasaremos un buen rato y nos divertiremos con ellos, pero pasada la novedad cansan un poco.

 

Si The Tribe nos muestra el reverso tenebroso del mundo actual y la sociedad, El camí més llarg per tornar a casa hace lo propio con nosotros mismos. Borja Espinosa interpreta a un hombre abatido por la muerte de un ser querido. Su incapacidad para afrontarlo y la enajenación que le provoca el duelo lo arrastrarán en una espiral descendiente hasta lo más bajo y triste del comportamiento humano. Aunque pueda parecer un tema muy casuístico su mensaje adquiere un carácter universal. No es solo que todos intentemos negar nuestro inevitable perecimiento para así vivir mejor, también puede aplicarse a cómo nos evadimos en general de afrontar problemas. El tono que utiliza le da al tema un aire oscuro y así consigue tocarnos de una manera mucho más desgarradora. El uso del perro como símbolo encaja a la perfección con el contexto y representa muy bien cómo un conflicto nos perseguirá por más que intentemos evitarlo, pero resulta un poco manipulador.

 

El camí més llarg per tornar a casa

 

For some inexplicable reason se nos vende en el programa del festival como la historia de un Woody Allen húngaro. Y ciertamente nos remite a la obra del director, concretamente a Toma el dinero y corre. Ambas son óperas primas y sucesiones de secuencias unidas por un hilo bastante fino, cuasi invisible, pero igualmente tienen su gracia y nos hacen reír. Solo que esta menos. Cuando en el Q & A posterior al pase se nos reveló que nunca llegó a escribirse un verdadero guion no nos sorprende. Aun así hay que felicitar al equipo, formado en gran parte por noveles que colaboraron en este proyecto de fin de carrera. La película ya ha cosechado un notable éxito en Hungría y ha ganado ya algún premio (irónicamente, al mejor guion).

 

Viktoria es épica e intimista, histórica y onírica. Nos cuenta a la vez la historia de tres generaciones de mujeres de una misma familia y la de la caída de la URSS. Aunque puedan parecer oxímoros y ciertamente algunos de sus contenidos choquen entre sí o no estén del todo bien enlazados, no se puede concebir el film quitando una de sus partes. Además todo va envuelto en una fotografía y un diseño de producción impecables que nos atraen y sumergen.

 

Los Hongos es un gran ejemplo de película descriptiva. Lo inusual de su contenido y sus colores bonitos y brillantes nos entretienen mientras conocemos el estilo de vida de dos jóvenes grafiteros de la Colombia urbana y lo contrastamos con el de sus progenitores. Casi todos ellos son personajes con algún punto de ternura (o muchos), y todo va aderezado con música muy rítmica y alegre. Su visionado deja un muy buen sabor de boca.

 

No One’s Child es la historia basada en hechos reales de cómo un niño lobo fue encontrado en los bosques y posteriormente civilizado. Aunque la premisa sea algo tópica se nos acaba presentando una subversión del tema, que también acaba siendo un poco típica. Como estereotipada es la rápida aceleración que el niño experimenta en su proceso de aprendizaje. La pregunta es, ¿daña eso a la película? Sí, puede que no sea muy original y que ello haga rehuir al espectador con más experiencia, pero su factura es reluciente. Hay que elogiar la interpretación de Denis Muric como el niño, al igual que la de sus compañeros, adultos e infantiles. Y la historia, sea como sea, está contada de una forma muy fluida y correcta. Además, el uso de metáforas y un mensaje simples nos hacen sentir muy listos como espectadores, por lo que es un recurso muy astuto. Perfectamente comprensible que ganase el premio del público. Pero bajo su “sencillez” se esconde mucho trabajo de preparación y detallismo, que también hay que valorar.

 

No One’s Child

 

Como se ve, ha sido una experiencia muy variada e interesante. Concluiré con un pequeño apunte sobre el festival en sí. Por su sencillez, por su humildad y por mantener un ambiente distendido y familiar que se mantuvo en los Q & A (y sobretodo en el acto de clausura con Carlos Vermut), quisiera felicitar a la organización. Mi más sincera enhorabuena.

 

Jaume Bernabéu (1º)