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CRÍTICA DE “LOST RIVER”

Lost River

 

La estética del sinsentido.

 

Busco en Wikipedia, por curiosidad, a Ryan Gosling. Me dice que es actor, escritor, músico y director de cine. Su talento como actor no lo cuestiono pues ya lo ha ido demostrando en esta última década protagonizando cintas como Blue Valentine de Derek Cianfrance o la espectacular Drive, de Nicolas Winding Refn.

 

Sin embargo, me sorprende eso de director de cine. Me informo. Veo que ha sacado una nueva cinta firmada por él. Lost River, se llama. Recurro a mis fuentes de confianza y leo que es un filme insulso. Habrá que comprobarlo, pienso. Me puede la curiosidad y decido ir a verla.

 

Nunca me ha gustado esa etiqueta de “la gente mayor”. Siempre me he preguntado qué significa “la gente mayor”. Qué significa ser mayor. ¿Madurar? ¿Saberlo todo acerca de la vida? ¿Acaso hay un momento exacto y definitivo en el que se deja de crecer, de aprender? En fin; iré al grano. Odio reconocerlo pero la gente mayor siempre me advirtió de eso que he experimentado con el nuevo filme de Gosling: La curiosidad mató al gato.

 

Visionando el filme me digo: “¡Qué buen gusto tiene Ryan Gosling!”, “¡Qué fotografía!”, “¡Qué estilo!”, “¡Hay imágenes que parecen haber sido sacadas de El árbol de la vida!”, “¡Uy, y esto de Sólo Dios perdona!”. Sí, seguro: buen gusto tiene. ¿Pero eso es suficiente para ser un buen cineasta?

 

 

Más allá de cualquier crítica sobre el sinsentido de la trama, de la gratuidad de los planos, o la falta de cadencia narrativa, me pregunto cuál es el verdadero error del filme. Y creo que el error se encuentra, precisamente, contestando a esa pregunta con la que he cerrado el párrafo anterior. No. En absoluto basta con el buen gusto para ser un cineasta. Y más cuando confundes el gusto con la falta de criterio.

 

Terrence Malick o Nicolas Winding Refn, realizadores que podrán gustar más o menos, firman cintas plenamente estéticas. Muchas veces se confunde estética con pretensión. La estética no tiene por qué ser pretenciosa. No obstante, hay diferentes maneras de estética. Algunas más nobles que otras. La de Malick es la estética de la necesidad, de la lírica. La de Winding Refn es la estética sensorial. ¿Y la de Gosling? ¿Cuál es la estética de Gosling? Me ofende su sentido estético. Me insulta su carencia de personalidad. Es una obra burda y absurda. ¿En el cine el fin justifica a los medios? Perfectamente. Y la pregunta es: ¿Qué pasa cuando se confunden los medios con el fin?

 

Decía Dalí que la única manera de purgar el error es sumergirse totalmente en él. Llegar a su núcleo para así erradicarlo. No sé si Gosling sabrá de la existencia de esta cita, pero me entusiasmaría especialmente que la leyera, para así poder creer que, por mínimo que sea, su cinta tiene algún sentido.

 

Magnífica fotografía, por cierto.

 

Jaime Puertas