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NEGATIVO GANADOR: El existencialismo en el cine

La fortuna de morir, Ikiru.

 

El hombre es un genio cuando se está soñando. Akira Kurosawa

 

 – Akira Kurosawa

 

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NEGATIVO GANADOR: El existencialismo en el cine

Enfrentándose al destino. Easy Rider

 

 

En 1969, el actor Dennis Hopper dirige Easy Rider (Buscando mi destino), una road movie que traza la senda de los sentenciados a muerte injustamente por escoger una vida que no atraviesa el camino impuesto.

 

Wyatt (Peter Fonda) y Billy (Dennis Hopper), dos moteros de Los Angeles, emprenden un viaje por el sur de Estados Unidos con destino al Carnaval de Nueva Orleáns. Para financiar el trayecto recurren al tráfico de cocaína en la frontera con México. Durante su aventura se encuentran con diversos personajes que retratan las diferentes formas de afrontar la realidad que existe en la América de los 60: hostiles individuos que habitan los pueblos, un abogado alcohólico, un hippie autoestopista, dos prostitutas o un ranchero con familia numerosa.

 

Peter Fonda y Dennis Hopper

 

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NEGATIVO GANADOR: El existencialismo en el cine

Cuando ya no hay vuelta atrás. Los siete magníficos.

 

Los Siete Magníficos

 

Los siete magníficos (1960) es la película, junto a La gran evasión (1963), que convirtió a John Sturges en uno de los mejores cineastas americanos de la década de los 60. Es un remake de Los siete samuráis (1954) de Akira Kurosawa. La diferencia entre las dos versiones es que Los siete magníficos trata de forma más explícita los aspectos existencialistas que caracterizan al hombre solitario.

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De Kierkegaard a Bergman. El séptimo sello.

 

El cine nórdico siempre ha estado marcado por una fuerte carga existencialista, que se debe a la influencia que ha tenido en éste la obra del filósofo danés Sören Kierkegaard. Sus tratados religiosos sobre la fe y la muerte son el fundamento de la filmografía de los grandes directores suecos y daneses de la historia, desde Victor Sjöström a Lars von Trier, pasando por C.T. Dreyer o Ingmar Bergman.

 

Sören Kierkegaard

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NEGATIVO GANADOR: El existencialismo en el cine

Nicholas Ray, el rebelde de Hollywood.

 

 

Nicholas Ray

 

 

En la década de los 50 hubo un director americano que consiguió hacer un cine diferente y sin concesiones dentro de la industria hollywoodiense: Nicholas Ray. Fue un cineasta capaz de innovar y dejar su huella en casi todos los géneros cinematográficos, siendo la tragedia el motor de casi todos sus films. Representó la cara más cruda y existencialista del cine negro con En un lugar solitario (1950); dejó ver su punto de vista decadente sobre las tradiciones americanas (en este caso el rodeo) en Hombres errantes (1952); en Johnny Guitar (1954) realizó un Western único con una iluminación arriesgada y original y con una protagonista femenina (Vienna, interpretada de forma sublime por Joan Crawford), valiente, justa y decidida, atributos difíciles de ver en una mujer en el cine americano de la época; construyó un controvertido y fresco drama sobre la delincuencia juvenil en el que se aprecia una plástica y una fisicidad en la puesta en escena (aprovecha a la perfección el formato Cinemascope) muy innovadoras para su época en Rebelde sin causa (1955) y mostró su visión de la guerra, cargada de aspectos negativos y ningún fin positivo, con Amarga victoria (1957).

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EL BUSCAVIDAS

¿Una cuestión moral?

 

En 1961, Robert Rossen produce, escribe (guión adaptado de una novela de Walter Tevis) y dirige El buscavidas, uno de los clásicos intocables de la historia del cine. Es posiblemente su mejor película, aunque también la más desgarradora y existencialista.

 

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BARFLY. El vagabundo con más clase que he conocido

 

 

Barfly es una película de 1987 dirigida por Barbet Schroeder, producida por Francis Ford Coppola y con guión de Henry Charles Bukowski, uno de los últimos y más brillantes representantes de los conocidos como escritores malditos. Es el único guión cinematográfico que escribió porque, como él mismo afirma en la película, odiaba el cine (la película no es más que un episodio autobiográfico del propio Bukowski, como la mayoría de sus relatos y novelas).

 

La película trata de una etapa determinada de la vida del escritor. Henry Chinaski (alter ego de Bukowski), genialmente interpretado por Mickey Rourke (me encanta la forma que tiene de moverse y de caminar en la película), es un escritor desconocido, amante de Mahler, Mozart, los aguacates y Schopenhauer, que prácticamente vive como un vagabundo. Es alcohólico y le gusta pelearse todas las noches, como se puede apreciar en sus morados nudillos, con Eddie (Frank Stallone), barman nocturno en el Golden Horn, quien simboliza para Henry todo lo que más asco le da: mediocridad, simpleza, el típico macho, un chulo putas. Jim (J.C Quinn), el barman de día del mismo bar, es el único que comprende y se lleva bien con Henry (Jim: Henry no tiene nada que ver con las ratas, solo bebe y espera). En otro bar Henry conoce a Wanda (Faye Dunaway), una mujer alcohólica con la que empieza una relación. Por otro lado, la dueña de la revista Arte y Literatura Contemporánea, Tully Sorenson (Alice Krige) quien quiere publicar uno de los relatos de Chinaski, investiga para dar con él y conocerlo. Al final acaba enamorándose de él y termina recibiendo una paliza de Wanda en el Golden Horn.

 

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