SITGES FILMS (1)

Durante la ESCAC Week, como sabéis, los estudiantes de la escuela tuvieron ocasión de visionar una gran cantidad de películas interesantes programadas por el Festival de Sitges. Algunos de estos alumnos han escrito sus impresiones sobre los films que más les llamaban la atención, y a lo largo de los próximos días colgaremos aquí sus textos. Si habéis visto también las películas, ¡no perdáis la ocasión de iniciar un debate!

 

Empezaremos con las impresiones de Jaime Puertas, alumno de primero, sobre lo último de Jean-Luc Godard, la estereoscópica Adieu au langage.

 

adieuaulangage

 

EL ÚLTIMO ROMÁNTICO

 

En una entrevista que la empresa Canon realizó a Jean-Luc (cinéma) Godard este 2014, la leyenda del cine explicaba el significado de las siglas SMS: “¿No sabéis lo que quiere decir SMS? Todo el mundo los envía a diario y nadie sabe lo que quiere decir. Yo sí lo sé. Quiere decir “Save My Soul”. La gente envía SMS como antiguamente se enviaban los SOS, porque vivimos en soledad y queremos compartir nuestros días con alguien”.

 

Toda nuestra realidad está regida por una serie de normas sociales que permiten la convivencia entre diferentes pensamientos. El incumplimiento de dichas normas está sancionado. En cambio, en el arte todo está permitido. Quizá por eso nos guste tanto: todas aquellas reglas canónicas que a priori han sido creadas para ser respetadas pueden ser destruidas. Y es en su destrucción donde radican otros tipos de arte, otras maneras diferentes de interpretar la realidad. El ser humano es creativo, sí. Pero no hay que olvidar que también es destructivo. Hay muchos ejemplos de artistas que decidieron romper las normas: desde Monet hasta Cocteau, sin mencionar a Picasso, Dalí, Buñuel, Proust, Joyce, Beckett y un largo etcétera.

 

A través de esta reflexión he llegado a la conclusión de que el arte sirve para vivir vidas que jamás podremos vivir, al menos de manera física. En una realidad desfavorable, el ser humano tiene la capacidad de evadirse mediante el sueño a otra dimensión fantástica pero mejor. Con Adieu au langage (2014), Godard se propone justamente esto: explorar los límites de la realidad y del sueño. Y el cineasta nos hace vivir vidas que jamás viviremos a través de los sentidos. En su nueva película el espectador no ha de tratar de encontrar una trama general. La mayoría de filmes se filtran en el público a través de los sentidos hasta llegar al cerebro. Y será en el cerebro donde, mediante un mecanismo racional, se logre descodificar el mensaje de la película. Una vez entendido el mensaje, es el espectador quien se emociona o no. Godard, sin embargo, nos propone un juego diferente: que el material proyectado se filtre a través de los sentidos sin más propósito, es decir, pasar del plano sensorial al plano sensitivo e irascible, sin tener en cuenta la racionalidad cerebral de la cual tan orgullosos nos sentimos. Y lo consigue.

 

Adieu au langage es un ensayo impresionista donde el cineasta, como niño que coge por primera vez una caja de lápices de colores, indaga sobre las posibilidades del cine en 3D y reflexiona sobre conceptos nietzscheanos. ¿Qué es el lenguaje? Es una invención que los humanos hemos creado para comunicarnos con la realidad: una norma social. Sin embargo, el mayor error es pensar que el lenguaje es la realidad, y no un simple medio para relacionarnos con esta. El lenguaje es simplemente una metáfora. Adieu au langage no es un adiós definitivo, simplemente un adiós al lenguaje tal y como lo conocemos. Y la película reflexiona acerca de la naturaleza humana. Porque, realmente, ¿quién es más inteligente: una pareja desequilibrada debido a los problemas amorosos o un perro que vive a su libre albedrío, sin necesidad de comunicarse mediante palabras? Godard nunca responderá a dicha pregunta, pero sí dejará claro que no todo en el cine ni en la vida es racionalidad. La irracionalidad, la fantasía y los sueños forman parte de aquella parte del iceberg sumergida que jamás llegaremos a percibir mediante los ojos, pero que está ahí. Y no lo podemos negar.

 

Analizando las diferentes opiniones del público que acudió al visionado del filme, pensé en aquella legendaria proyección de 1895 donde los espectadores, al ver en una gran pantalla un tren llegar a la estación, salieron todos asustados de la sala de cine al pensar que el tren saldría de la pantalla y los atropellaría a ellos también. Aquellos espectadores no estaban preparados para el lenguaje cinematográfico que los Lumière les proponían. ¿Lo estamos nosotros para Adieu au langage? El tiempo lo confirmará o lo desmentirá. Pero lo que sí es cierto es que Godard empezó rompiendo en 1959 con À bout de souffle y ha acabado rompiendo en 2014 con Adieu au langage. Quizá es el adiós definitivo de tan lúcida mente.

 

Ya lo decía Hamlet: “words, words, words”. Palabras, palabras, palabras. Muchas palabras. Muchos SMS. Sí. Quizá estemos un poco solos.

Un pensamiento sobre “SITGES FILMS (1)”

  1. Els límits del llenguatge són, tanmateix, els límits del nostre món. Pel llenguatge creem la realitat, i no pas a l’inrevés: no traduïm la realitat en paraules, sinó que perquè tenim paraules ens hi referim i la construïm. Deu ser molt significatiu que Godard s’acomiadi del llenguatge, perquè, fet i fet, el llenguatge no és només el logos, el cervell, la raó, sinó una metàfora meravellosa per no caure del tot en l’abisme, per aferrar-se al que és perquè es pot dir, de la mateixa manera que sense records, sense memòria, no som res. Què seríem sense paraules, sense art, sense sublimació possible, en l’àmbit del somni o de la creació, del que hi ha, del que ens abelleix i del que ens dol? Jaime Puertas, enhorabona per aquest inici reflexiu i equilibrat entre el pensament i el sentiment. I gràcies a la rosa per dir-se rosa, i al sol per dir-se sol, perquè, sense nom, ni flor ni llum.

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