CRÍTICA DE “CAPITÁN HARLOCK”

Capitán Harlock

 

Oh capitán, mi capitán Harlock

 

Casi cuarenta años después de su primera aparición, vuelve a las andadas toda una leyenda de la cultura popular japonesa, preparada para pasar de ser una obra ya casi olvidada, a una ventana al futuro de la animación nipona. Basada en la inconclusa obra de Leiji Matsumoto, Capitán Harlock despega de nuevo para reinventar su propia historia sin vacilación, y lo hace a lo grande.

 

 

Harlock nos transporta a un universo de ciencia ficción totalmente innovador combinado con la estética pirata steampunk característica del manga original. La historia nos sitúa en un futuro lejano, o un pasado distante, en el que nuestro planeta fue abandonado por los humanos y al cual no se puede regresar, pues se considera sagrado. Considerando tal ley como una opresión, y guiados por el deseo de volver a su hogar, el Capitán Harlock y su tripulación empezarán una rebelión por el planeta prohibido. Acción espacial, abordajes piratas, lucha por la libertad, pero sobre todo, un gran sentimiento, inundan la película para que cada momento sea literalmente más épico que el anterior.

 

Realizada por un equipo técnico de tan sólo 150 personas, el propio James Cameron (al que, como sabemos, el tema de animación 3D no le viene de nuevo) la define como “Una película legendaria, épica y visualmente sin precedentes”. Dotada de un argumento complejo, una estética sin igual y una animación nunca vista, Capitán Harlock se convierte en una película imprescindible para todos los amantes del anime y la ciencia ficción.

 

Eric Borràs

 

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