MÚSICA PARA RECORDAR EN PANTALLA

“El sonido es el amigo del director pues potencia cosas que en determinadas situaciones la imagen no puede potenciar” decía Francis F. Coppola, y qué gran razón tenía. Desde los orígenes del cine la música ha sido siempre un elemento imprescindible a la hora de realizar cualquier producción cinematográfica. Es muy difícil imaginar una película sin música. Este elemento es tan necesario que sin él el cine parecería ir desnudo, casi incompleto. Sin embargo, no siempre la música juega el mismo papel en una película; este elemento es capaz de entrar por nuestros oídos y estremecernos de mil maneras diferentes, y si además está jugando a favor de las imágenes el resultado es completamente apoteósico. Podríamos encontrar una infinidad de escenas en las que la música juega un papel importantísimo, pero sin duda estas cinco son las que han marcado mi pasión por la música en el cine firmemente:

 

 

5. Psicosis. “The murder” – Bernard Herrmann

 

Ya es un clásico que todos conocemos esa famosa escena en la que Marion Crane es asesinada a manos de Norman Bates en la ducha de aquel inhóspito motel de paso. Pero sin duda hay algo en esta escena que debemos admirar. Todos estaremos de acuerdo en que la primera impresión que puede tener cualquier persona de nuestra generación es que no hay quien se crea que esa mujer esta siendo acuchillada. Al igual que en la mayoría de las películas de esta época los efectos visuales colaban perfectamente en aquel momento, pero ese es un elemento con fecha de caducidad, los mecanismos se actualizan, se re-inventan y avanzan. Entonces, ¿qué tiene esa escena que a día de hoy sigue presente? La música. No hay otra razón que explique como esa escena a sobrevivido al tiempo y nos haga olvidar el hecho de que no lleguemos a creernos las puñaladas. Es increíble pensar como un sonido puede acaparar toda la atención y dejarnos llevar a través del tiempo. La fricción de las cuerdas contra el violín es capaz de recrear sonidos asombrosamente tenebrosos como si de irritantes chillidos se tratase. Se trata de una escena salvada completamente gracias a la fuerza de la música y la proyección de su potencial estremecedor.

 

 

4. 2001: Una odisea en el espacio. El Danubio Azul – Johann Strauss

 

Solo un genio como Stanley Kubrick podría hacer algo como lo que tenemos en este grandioso y apoteósico film. La escena en la que el cohete llega a la estación espacial acompañada por El Danubio Azul ha sido uno de los momentos cumbres que he podido experimentar de la música en el cine. Comienza la escena y vemos una nave flotando en orbita en el espacio, al poco rato descubrimos también la estación espacial, ahí, flotando, en medio de la anda. Parece no tener sentido nada de lo que estamos viendo, El Danubio Azul sigue sonando de fondo y seguimos desconcertados con lo que está pasando. De repente vemos como el cohete va acercándose poco a poco a la estación espacial, parece disponerse a estacionar en ella, en ese momento nos damos cuenta de la genialidad de la escena, todo esto se trata de una danza entre las dos naves, una elegante y lenta danza entre dos naves como si de un rito de apareamiento y juego de seducción se tratase. Evidentemente esto no hubiese sido lo mismo sin El Danubio Azul, y sin darnos cuenta estamos nuevamente ante una escena en la que el sonido potencia completamente la intención de la escena. Es este un momento de la historia del cine para recordar.

 

 

3. Evita. Don´t Cry For Me Argentina – Madonna

 

Solo por esta magistral interpretación del tema mas representativo de la gran mujer que fue Evita Perón, perdonamos a Madonna por los múltiples esperpentos que ha hecho en la gran pantalla. Que este es un grandioso musical no hay duda, pero hay un punto y aparte antes del Don´t Cry For Me Argentina. Antes de este momento nos encontramos ante una película entretenida, en la que no entendemos muy bien que hace Antonio Banderas y no sabemos hacia donde nos llevará. Pero entonces llega el gran momento, Madonna sale ante el pueblo argentino desde el emblemático balcón de la Casa Rosada y encarna toda la magia que un día Evita derrochó a cada paso. Es un momento asombroso que marca un antes y después en el transcurso de la película, de la concepción del personaje y de la carrera cinematográfica de Madonna. Esta grandiosa obra compuesta por los ya aclamados Andrew Lloyd Webber y Tim Rice recomponen el alma de todo un pueblo, de una nación, y en pantalla potencia hasta limites impensables una sacudida increíble de sentimientos que hacen volcarte al cien por cien con el personaje que se está recreando.

 

 

2. Ascensor para el cadalso. Générique – Miles Davis

 

Lo que Miles Davis creó en Ascensor para el cadalso es una de las mejores bandas sonoras jamás creadas en el cine. Podríamos pasarnos horas debatiendo sobre cual es la mejor pieza que hay en este film, pero no hace falta irse mas allá del opening para llegar a la conclusión de que a través de la trompeta de Miles Davis esta historia se cuenta por si sola. La forma en la que esta forma se inicia resulta tan elegante y sensual. Lo que Davis creo es una prefiguración de lo que mas tarde veremos en pantalla e incluso nos hace reflexionar mas allá de eso, a través del sonido nos transmite la pasión, el romance y el frenesí de los protagonistas, impregnando la película de un ambiente propio y que nos envolverá. Podemos decir que esta historia se recrea a través de la música llevándonos a un estado mental mucho mas allá de nuestra realidad, nos traslada automáticamente a el universo envolvente de Ascensor para el cadalso.

 

 

1. Philadelfia. La Mamma Morta – María Callas

 

Si me preguntasen por aquella escena que cada vez que la vieses fuese como la primera vez, sin pensarlo dos veces diría que es esa en la que Tom Hanks inundado por el sentimiento que la voz de la Divina produce sale completamente de este planeta para trasladarse a un estado mental. Esta no es una escena cualquiera, al igual que en Psicosis, esta escena se basa esencialmente en el sonido, en la voz de María Callas. Pero no es lo único que tiene de especial, no se trata de una escena en la que la música es un elementó potenciador, sino que la música pasa a ser un elemento más dentro de la escena, siendo esta aria, La Mamma Morta, el desencadenante de la acción, el elemento narrativo que explica el clímax de toda la película. Se trata de un momento duro, un momento que azota nuestros sentimientos con la mayor fuerza, estamos ante el desarrollo de una devastadora reflexión que lleva al personaje a la conclusión de que su destino es morir y la forma en la que explica como acepta su muerte es esta canción. Sin duda es grandioso este momento, no es una canción que acompaña a la imagen, es la canción la que acompaña a la narración, el elemento en el que esta se soporta, el pilar en el que se confía todo sentimiento. Es esta escena nuevamente una absoluta genialidad, capaz de conmover, saltarte las lagrimas y desgarrarte el alma hasta el punto de conectar con el personaje de forma única llevándote a un espacio y tiempo diferente.

 

 

Diego Castiñeiras

 

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