ENTREVISTA CON EL PRODUCTOR JUAN GORDON

Si estos días os hemos hablado de Daniel Monzón a raíz de su visita a ESCAC y de el pase de Celda 211 en la Filmoteca de Catalunya, hoy os presentamos una entrevista con uno de los productores de esa película, Juan Gordon, fundador de la compañía Morena Films. Gordon conversa con Jaime Puertas (1º) no solo sobre Celda 211 sino también sobre su experiencia en la producción y de la situación del cine español. Viniendo de alguien con su recorrido y currículum, las declaraciones no tienen desperdicio.

 

Juan Gordon
Juan Gordon

 

¿Cuándo decidiste hacerte productor de cine?

 

Yo soy de vocación tardía. Desde pequeño siempre me habían gustado tanto el cine como los negocios, pero para cuando yo descubrí que podía ganarme la vida con un oficio así, ya había estudiado Derecho y había trabajado durante siete años. Igualmente, decidí ponerme manos a la obra y, en vez de comenzar a asistir a diferentes rodajes como asistente de producción, decidí formarme en aspectos como la escritura de guión o la dirección para aprender así cómo hacer una película y, desde ahí, saber cómo venderla.

 

Tus primeros pasos en el mundo del cine. ¿Cómo fue la experiencia de la primera película?

 

La primera película que produje fue Lluvia en los zapatos, en 1998. Coincidí con Maria Ripoll (directora) en Los Ángeles. Y me acuerdo que, de broma, le dije: “produciré tu primera película”. Y nos reíamos. Hasta que un día me llegó un guión de un tal Rafa Russo, que nunca había tenido experiencia laboral en el cine. Lo leí y creí que podría funcionar. Se lo enseñé a Maria y aceptó. Y así me embarqué en el primer proyecto. Fue un filme de financiación complicada: había dinero francés y alemán y estaba rodada en inglés. Y funcionó muy bien. Demasiado, creo yo, para ser el primer proyecto. Creo que tendríamos que haber sufrido un poco más para darnos cuenta de lo complicado que era todo este mundo.

 

Háblanos del nacimiento de Morena Films, tu productora.

 

Cuando llegué de nuevo a España, después de haber estudiado en la Universidad de California del Sur, estuve trabajando cuatro años con Elías Querejeta. Pero yo siempre había querido tener una productora, para sacar adelante aquellos proyectos que realmente encajaban con mis gustos. Me junté con Álvaro Longoria, socio de Morena Films, planteamos un business plan, presentamos el proyecto a diferentes inversores financieros y a partir de ahí empezamos.

 

¿Se podría decir que Morena Films acabó por consolidarse con la producción de Celda 211?

 

¿Consolidarse? Yo creo que no. Nosotros siempre hemos trabajado según una serie de criterios que planteamos ya desde el origen de la productora. Criterios como la realización de un cine de interés para la mayor parte del público. Celda 211 es el fruto de aquellos planteamientos iniciales. Es verdad que después del éxito del filme más gente empezó a interesarse por la productora y las cuentas se sanearon. Quizá sí que hubo un antes y un después en este sentido.

 

Luis Tosar y Alberto Ammann en “Celda 211”, de Daniel Monzón

 

Siguiendo con Celda 211, ¿cuándo te integraste en el proyecto? ¿Creíste siempre en él?

 

Tiempo atrás yo acudía a unas charlas realizadas en Barcelona cuyo objetivo era juntar literatura y cine. En estas charlas llegó a mis manos la novela de Celda 211 de Francisco Pérez Gandul. Leí el libro y me gustó. Pensé que sería buena idea llevarlo al cine. Pero por aquel entonces en Morena Films teníamos mucho trabajo. Así que decidí contactar con la productora gallega Vaca Films, para proponerles una coproducción y de esta manera descargar parte de mi responsabilidad en el proyecto. Yo siempre creí en esta película.

 

¿Cómo fue el proceso de producción de la película? ¿Quién acabó invirtiendo en ella?

 

En cuanto Vaca Films aceptó, nos pusimos a buscar diferentes directores. El perfil de Daniel Monzón nos pareció interesante y conveniente. Él respondió de manera positiva y sugirió a Jorge Guerricaechevarría como guionista. Nos pusimos manos a la obra, ellos desde escritura de guión y nosotros desde producción. Creo recordar que fue en el primer tratamiento cuando Telecinco decidió apostar por la película, y luego llegaron Canal+ y Paramount. También tuvimos un agente francés que invirtió dinero en el filme y así conseguimos los 3,7 millones de euros que fueron el presupuesto de la película.

 

¿Filmar en una prisión de Zamora fue una idea que venía preconcebida desde el guión o fue más bien improvisado? ¿El hecho de que la localización fuese real es debido a la búsqueda de realismo o a la falta de presupuesto?

 

Estuvimos pensando largo tiempo en la localización. Incluso pensamos en rodar fuera de España: Puerto Rico, Colombia, etc. Pero nos quedamos en España por cuestión de comodidad. Y al final dimos con esta prisión, que por aquel entonces estaba abandonada. Nos pareció ideal. El hecho de rodar en una prisión real daba más verosimilitud. La verdad es que nunca me ha gustado rodar en plató las localizaciones importantes; siempre pienso que les falta algo. Y menos en una película como Celda 211, donde prácticamente hay una unidad de espacio.

 

Después de Celda 211 llegaron nuevos proyectos como Elefante Blanco o Siete días en la Habana. Ambas películas son coproducciones con Suramérica. Y parece que hoy en día está en auge la coproducción con países como Argentina.

 

Precisamente acabo de volver del rodaje de un nuevo proyecto en el que nos hemos embarcado, en coproducción con Argentina. De todas maneras no creo que haya un auge de la coproducción. No habrá más de 15 películas al año coproducidas con Latinoamérica. Antes había muchas más. Ahora la legislación española te obliga a que el país minoritario en la producción aporte un mínimo de millón y medio de presupuesto. Así se hace muy complicado, pues las producciones suramericanas son mayoritariamente pequeñas. La regulación ayuda a películas más comerciales como puede ser Elefante Blanco o la recién estrenada Relatos Salvajes, pero no a las producciones independientes.

 

Ricardo Darín y Jérémie Reiner en “Elefante Blanco”, de Pablo Trapero

 

¿Cuál es tu visión ante la crisis sobre la producción de cine en España?

 

Ahora mismo es un desastre. Estamos en una situación jodida: la consumición de cine en salas ha bajado mucho. A priori por la crisis y la subida del IVA, pero al final se ha convertido en un hábito esto de no ir al cine. Nos encontramos ante el boom de la piratería, aunque ya se hayan articulado medidas, como la Ley Sinde, que al final resultaron ineficaces. Ahora mismo la gente solamente va al cine cuando la película se convierte en un evento de masas del que todo el mundo habla. Es el caso de películas como Ocho apellidos vascos. Sí, es todo una rueda: como la gente no va al cine no hay dinero para la producción de grandes películas. Pero también es verdad que la calidad del cine español ha subido mucho en estos últimos años. Considero que este es el mejor momento para solucionar esta terrible situación, y así que se puedan realizar buenas historias con más medios.

 

¿Cuál es la relación que se da en España entre el cine comercial y el cine independiente?

 

En España hay un gran sector de cine comercial pero también de cine independiente que últimamente está cobrando protagonismo. Magical Girl, la gran ganadora de la pasada edición del Festival de San Sebastián puede ser el ejemplo perfecto. Creo que en los dos tipos de cine existe calidad. Hay películas comerciales de calidad, lo mismo que también las hay independientes. El problema es que en España estamos mucho más cerca del cine comercial que del independiente, y siempre ha sido así. Siempre se ha pretendido llegar a la masa.

 

¿Qué opinas sobre las nuevas formas de producción low cost como el crowdfunding? ¿Hasta qué punto puede ser competencia para una productora tradicional como Morena Films?

 

A mí me parece de puta madre. Pero no nos engañemos: estas nuevas formas de producción no van a solucionar el panorama industrial de cine en España. Son películas donde no se paga ni al equipo técnico ni al artístico y que, en general, beneficia básicamente al director. No es desde luego una manera de ganar dinero.

 

¿Qué nuevos proyectos tiene Morena Films?

 

Ahora mismo estamos haciendo un thriller llamado Cien años de perdón, en coproducción con Argentina, sobre un atraco a un banco dirigido por Daniel Calparsoro y con pretensiones parecidas a Celda 211. También estamos rodando Altamira, película de época en inglés dirigida por Hugh Hudson (director de Carros de Fuego), protagonizada por Antonio Banderas. Y se está filmando El olivo, una película de Icíar Bollaín, que creo que puede funcionar muy bien. ¡Ahora mismo tenemos mucho trabajo!

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