NEGATIVO GANADOR: Cine polémico

LAS 10 PELÍCULAS DE TERROR DEL SIGLO XXI

 

 

 

Como en cada generación, los miedos cambian y por consecuencia, las películas de terror lo hacen. Vivimos en la era de YouTube, los Vines, el ISIS y los videos de narcotraficantes cortando cabezas en paginas web no demasiado difíciles de encontrar.

 

Mi generación carece de sentimientos, la violencia no le afecta como al resto, somos los más morbosos, los que buscamos imágenes de los pobres diablos que saltaban del World Trade Centre. Somos la generación que con dos clicks puede ver porno en HD. El terror evoluciona según la época, y no sé si dieciséis años de siglo son muchos o es que estamos bastante tarados. Pero bueno, aquí os dejo los diez títulos de terror imprescindibles de lo que llevamos de milenio.

 

No me he basado en su calidad, sino en su capacidad de innovación del terror y en lo bien que representan los subgéneros (o subsubgéneros en ciertos casos) que deciden tratar. De nuevo, esta es mi opinión, vosotros juzgáis hasta qué punto es la correcta.

 

EL PROYECTO DE LA BRUJA DE BLAIR (The Blair Witch Project, 1999) de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez

Michael.

 

Permitidme cambiar de siglo para explicar el origen. Si un género se ha explotado este siglo, ese es el del found footage (metraje encontrado), la cámara es un personaje más. No fue la primera, pero sí la razón de la explosión, no se puede hablar del terror contemporáneo sin mencionar semejante obra maestra. Tres personajes, dos cámaras, al bosque y a crear terror con el fuera de campo.

 

¿Qué pasó? Una campaña publicitaria de oro. Se jugó la baza del anonimato de los tres protagonistas. Se dijo que era una grabación real. Os reís ¿no? Pues el mundo se lo comió con patatas. 20.000$ de presupuesto, 200.000.000$ recaudados, creo que los productores sí que se están riendo.

La idea del siglo llegó a escasos meses de que este terminara. Una gesta única.

 

No se la tiene que ver como un posible 10 en Filmaffinity, sino como la creadora de una escuela que, a día de hoy, sigue produciendo auténticos bombazos en taquilla, y películas que llevan el método Gonzo a límites insospechados. Desde móviles hasta GoPros pasando por las WebCams.

 

  

LA MALDICIÓN (Ju On, 2000) de Takashi Shimizu

 

 

Os admito que el cine asiático me cuesta. No sabría ponerme una excusa, pero tienen un tempo que mi cabeza no comprende. Diferentes culturas, o igual es solo que soy imbécil. No en vano, gustándome o no, le reconozco todos los logros.

 

El llamado J-Horror es terror más psicológico, cuesta entrar a veces, pero si entras… cuidao. Son muchas las adaptaciones en occidente de este género y creo que esta película es la que mejor representa la incipiente ola de adaptaciones en EEUU.

 

Los silencios son eternos y Shimizu consigue sumir al espectador en ese mundo sombrío. En un Japón frío del que parece ni haber escapatoria. Este género no se trata de mostrar sangre, porque no es ni la mitad de perturbadora. Que cada uno saque sus conclusiones. A mí me supera, pero esta puntualmente, algo me despierta.

 

 

28 DÍAS DESPUÉS (28 Days Later, 2002) de Danny Boyle

Corre, Cillian, corre.

 

Entramos en otro de los géneros más explotados en los últimos años, Los zombis. A los más puristas les pido que me perdonen si meto en el mismo saco a los zombis y a los ‘’infectados’’. Danny Boyle decide hacer una de zombis con una particularidad, estos zombis, corren, ¿por qué? Porque tendrán más hambre. Teorías hay muchas.

 

En la Inglaterra post Britpop, el mordisco de un mono vuelve zombi a tres cuartos del país en 28 días. En una generación en la que la violencia nos entra con embudo a través de todas la imágenes que consumimos como posesos día a día, Boyle solo le pone un poco de maquillaje, baba y sangre al individuo de a pie de un país del primer mundo. La tensión está servida por supuesto.

 

Imposible entender el mito de los no muertos del siglo XXI sin esta cinta. Precursora e independiente. Para los que se quieran hacer la ‘’tarde infectada’’, les recomiendo también su secuela, 28 semanas después (28 weeks later, 2007) de Juan Carlos Fresnadillo.

 

 

SAW (2004) de James Wan

El baño.

 

Todos los jóvenes de mi generación las pasamos putas cuando le dimos al play para comenzar de ver una de las obras de culto más importantes de la década. Para mí Saw, son las quedadas en casa del más chulo, apagar las luces y flipar con tal perturbadora ida de olla.

 

James Wan, antes de convertirse en el delgaducho millonario, en la máxima autoridad de terror de Hollywood, nos regaló esta ópera prima. Madre de la una de las sagas más rentables de la historia del cine, llenas de escándalos. En lo que la saga derivó no entro, no entendieron a su predecesora. Y es que Wan nos justifica algo tan complicado como el gore en una valiente construcción de guion. Llena de flashbacks y situaciones en paralelo, dos pobres diablos atados por el pie en un baño con un muerto.

Uno de los mejores giros finales que recuerdo. Algunas de las más perturbadoras ideas de cómo matar a un ser humano y, por si todo esto fuera poco, Danny Glover haciendo de policía veterano, y todos sabemos que no hay película mala en la que Danny Glover haga de policía veterano.

 

Jigsaw es el asesino en serie de mi generación, y me siento muy feliz de que así sea.

 

 

THE DESCENT (2005) de Neil Marshall

‘’Soy una profesora de Inglés, no la puta Tom Raider!’’

 

Si algo funciona como un tiro en el terror, es la claustrofobia. Un grupo de amigas realizan un descenso para explorar cuevas. Pero una piedra se derrumba y estamos atrapadas bajo tierra, y nadie lo sabe.

 

La tensión se masca en los momentos en los que estas jóvenes han de sobrevivir sin apenas luz mientras buscan una salida. Pero más sexy es aún cuando descubren que no están solas. Una raza infrahumana caníbal las va a perseguir por los pasadizos de la Inglaterra más perdida.

 

Película de terror canon. Si algo nos demuestran estas cintas es que se puede seguir encontrado respeto a un género que en ciertos momentos, parece totalmente perdido.

 

Aunque con un final más que cuestionable. Os auguro sustos y nervios durante más de una hora de metraje.

 

 

[·REC] (2007) de Jaume Balagueró y Paco Plaza

Manuela Velasco.

 

 

Permitidme que haga uso del yoísmo para relatar una de las experiencias más épicas que he tenido en una sala de cine. Pues con apenas doce años me metí en una sala a hacer el tonto con tres colegas y salí aterrado.

 

Soy el mayor defensor de que una película de terror no se ha de juzgar solo por el miedo que te da, pero Rec me causó la hora más angustiosa de mi vida. Una prueba más de que hay películas que se tienen que ver en el cine.

 

En pleno apogeo de Callejeros, nos encontramos con una reportera ambiciosa que lo dará todo por mostrar la noticia. Un uso más que justificado del found footage, transporta al espectador al interior de un edificio antiguo en el centro de Barcelona, una serie de variopintos vecinos y una transmisión de realidad estremecedora dado que estamos hablando de putos zombis.

 

Si tuviera que nombrar mi película favorita de terror me quedaría con esta, porque la recuerdo como uno de los primeros momentos en una sala del cine en los que acabé exhausto diciendo ‘’Hostia puta’’.

 

 

PARANORMAL ACTIVITY (2007) de Oren Peli

El plano.

 

De nuevo otro found footage muy fiel al género. Sin gastar un centavo de más, Oren Peli propone un relato similar al de la bruja de Blair. Una joven pareja comienza grabando como un juego lo que en poco tiempo se convertirá en pesadilla.

 

Toda película de terror tiene que saber jugar con los elementos que la caracterizan, y vaya que si no hacen. Jamás pensé que me daría tanto pánico ver el reloj digital que marca la hora en un video casero.

 

Un puto plano fijo es suficiente para crear el terror en el 80% de la película. Unos actores desconocidos, muy acordes a la historia y creedme que aunque en muchos momentos no pase nada, no os vais a aburrir. El found footage se creó para dar realismo a historias como esta. Obra maestra del género.

 

 

MARTYRS (2008) de Pascal Laugier

¿Qué está pasando en Francia?

 

Al parecer hay un nuevo subgénero en el cine francés llamado New French Extremity. Esta corriente, capitaneada por el inclasificable fascista de lo polémico Gaspar Noé, propone un descenso a lo grotesco sin ningún tipo de pudor. Definido por el crítico James Quandt de la siguiente manera:

 

‘’Tanto Bava como Bataille, y sin ser Salò menos que Sade, parecen [estos autores] las influencias clave de un cine que repentinamente está decidido a romper cada tabú; a vadear ríos de vísceras y espumas de esperma, a llenar cada fotograma con desnudez, atractiva o arrugada, y someterla a toda forma de penetración, mutilación y corrupción..’’

 

Pues bien, no se me ocurre una mejor sinopsis de Martyrs, un gran ejemplo entre muchas películas interesantes. Pero Martyrs también supone una renovación del horror corporal tan distintivo de Cronenberg, salvando las distancias, claro.

 

Lo que más me atrae de ella es la tensión generada por el espacio cerrado de una casa en la cual no sabes ni cuánta gente hay, ni cuales son sus intenciones. Mucho gore, mucho desollamiento y una última media hora loquísima con sectas incluidas. Café para los muy cafeteros.

 

 

SECUESTRADOS (2010) de Miguel Ángel Vivas

 

Poco se habla de esta valiente y poderosa película. Vivas propone el secuestro de un hogar de una única y con una presentación del espacio al más puro estilo de Thomas Anderson.

 

A partir de un puñado de planos secuencia, Vivas realiza una gran labor como director de actores para poner a una familia acomodada española en una pesadilla.

 

Narra casi a tiempo real, este largometraje consigue dejar en estado de shock hasta al más durito de la sala. Un final bien hardcore para un corte a negro sublime convierten al espectador en un mudo durante los títulos de crédito. Si estáis buscando una experiencia total de tensión, no busquéis fuera, la película es española.

 

IT FOLLOWS (2014) de David Robert Mitchell

Terror total.

 

Si un cargo es importante en el género del terror es del director y en esta cinta, Mitchell realiza un ejercicio digno de antiguos maestros del miedo como Carpenter.

 

It Follows vuelve a mostrar la historia de los adolescentes perseguidos por una fuerza sobrenatural, hasta ahí todo ok. Pero si tu enemigo tiene aspecto humando y sabes manejar la puesta en escena y los desenfoques, puedes crear una obra genial.

 

Aunque tópica, en ningún momento el espectador se siente aburrido o cree saber lo que va a pasar.

 

Para sibaritas del género que quieran darse una vuelta por cine que tantas alegrías nos dio en los años setenta y en los ochenta. It Follows es una grata sorpresa de un director al que se le tiene que seguir la pista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *