NEGATIVO GANADOR: Resonancias

RESONANCIAS

La supervivencia

 

“Sube en mis hombros, padre: a fe que mucha

No ha de serles la carga: en todo evento
Uno sea el peligro a entrambos; una
O piadosa o adversa, la fortuna.”

Virgilio, La Eneida, CXXXVI

 

[Fig. 1]

 

Ante la inminente destrucción de Troya, Virgilio relata en su famosa epopeya latina el que probablemente sea el primer rescate parental de la historia literaria: el momento en que el héroe Eneas carga a hombros a su padre, Anquises, para escapar de la ciudad asediada y de la muerte segura [Fig. 1]. Negando el fatal destino de su progenitor -y su voluntad-, el sentimiento familiar de Eneas le impide abandonar al anciano a su suerte. Guiado por Afrodita, el viaje del héroe griego concluirá con la fundación de la ciudad de Roma. Es así como el poeta latino Virgilio, a través de este periplo, trata de otorgar un origen mítico al imperio romano en lo que podría también ser uno de los primeros ejercicios de propaganda política, pues el poema había sido un encargo del emperador Augusto para glorificar al imperio construyendo una nueva idea fundacional. La idea de fundación que precisamente comienza con la de la pervivencia de la propia familia. Solo a través de la supervivencia familiar se entiende la construcción del futuro imperio.

 

En este sentido, el motivo visual del rescate familiar puede rastrearse en la producción de imágenes, en este caso, cinematográficas. Siempre huyendo de algún peligro, que evidentemente varía en función del relato, pero con la idea de supervivencia familiar como denominador común.

 

Otra idea, por tanto, que podríamos extraer, subyacente en todo relato -e incluso en su propia idea de transmisión-, es la de la supervivencia. Todas las historias, de una forma u otra, nos preparan para enfrentar la vida, o nos permiten vivir experiencias que de otra forma no podríamos tener. Recapitulando: los relatos nos provisionan para la vida. Así, todo relato es una historia de supervivencia.

 

Tomando de nuevo el caso del cine, encontramos infinidad de ejemplos en los que se repite la escena del rescate familiar de manera plástica. Imágenes en las que un personaje carga con otro, huyendo de algún mal o peligro. Recordar, por ejemplo, a Brad Pitt y su familia huyendo de los zombies en Guerra Mundial Z (World War Z, Max Forster, 2013), a Tom Cruise cargando con su hija en La guerra de los mundos (War of the worlds, Steven Spielberg, 2005) o incluso a Clive Owen asumiendo el rol paterno y protegiendo al bebé de Hijos de los hombres (Children of Men, Alfonso Cuarón, 2006), por citar algunos ejemplos conocidos en los que la humanidad se enfrenta a su desaparición. A partir de una imagen, por supuesto, inversa a la descrita por Virgilio. Ninguno de los casos representa al hijo salvando a los padres, sino que son los padres quienes protegen a su descendencia. Aunque se podrían encontrar ejemplos contrarios, en cualquier caso.

 

Después de todo, la idea que subyace en todas esas imágenes es la de la supervivencia familiar. Entendiendo la familia como la concreción de la idea de toda la humanidad.

 

Mientras que el mal que acecha a los personajes se conforma en función del género y del tipo de relato, la idea de supervivencia permanece inalterada. Al fin y al cabo, la lista de ejemplos podría extenderse de forma infinita si, en lugar de recurrir al elemento plástico, consideramos el componente exclusivamente narrativo. No hay que apartarse mucho del cine mainstream: todas las películas comerciales de Roland Emmerich, James Cameron o Michael Bay pivotan sobre la idea de supervivencia. Un argumento rastreable en prácticamente cualquier película. Además de ser, evidentemente, algo muy presente en todo individuo. La supervivencia es la pulsión de todo relato, podríamos decir.

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