NEGATIVO GANADOR: Otro cine español

EL CIUDADANO ILUSTRE

 

Parece que cada vez hacemos menos honor al nombre de nuestra sección. Por un lado porque los propios directores que incluimos en ese “otro” cine, reniegan de dicha etiqueta; por otro, porque hoy vengo a hablaros de la película preseleccionada por Argentina para representar a su país en los Oscar (aunque podría justificarme en que tiene coproducción española), en la única sección en la que la Academia acepta “intrusos” de este cine algo al margen del que nos gusta hablar.

La película en cuestión es El ciudadano ilustre, dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat (responsables de El hombre de al lado, película que tengo pendiente, famosa por tener de escenario una casa de Le Corbusier). De nuevo yo yendo al cine sin saber absolutamente nada sobre la película, y de nuevo yo, sorprendiéndome (y gratamente). De hecho, y aunque sea algo paradójico, os animaría a dejar de leer y repetir mi experiencia en el caso de que no la hayáis visto (y luego ya sumaros a mis “reflexiones” si os apetece).

 

Oscar Martínez interpreta a Daniel Mantovani, un escritor argentino ganador del Premio Nobel de Literatura y afincado en Barcelona, que acepta la invitación de volver a su pueblo natal (del que “escapó” hace cuarenta años) para recibir la condecoración de “ciudadano ilustre”.

 

 

La película empieza con un discurso de recogida del Nobel del protagonista y que ya pone sobre la mesa uno de los temas que tratará la película: el papel del artista en la sociedad o su compromiso con ésta. Siempre me han dado cierto respeto los “oradores”, o la gente que habla en público con total seguridad (supongo que porque yo mismo soy incapaz de hacerlo), pero la sinceridad que consigue transmitirme el actor me obliga desde el minuto cero a querer seguirlo, y más tarde descubrir que no es tan seguro como parece, lo humaniza y acaba enamorando.

 

Me encantan las películas que me obligan a equivocarme, ir creando prejuicios sobre lo que estoy viendo para luego hacer el ridículo. Con El ciudadano ilustre me pasó con la fotografía, en un principio no podía creer que una película rodada así hubiese llegado tan lejos, había planos “feos”, extrañamente iluminados o con tiros de cámara fuera de lo habitual. Pero al acabar, quedo convencido de que pocas veces he visto una fotografía que sea tan fiel a la tesis: sin ninguna pretensión, de forma honesta y en ocasiones, cercana al documental. ¿Qué sentido tendría rodar una película contra el academicismo en el arte, de forma académica?

 

 

La película, catalogada como “la comedia nº1 en Argentina”, es más bien un “drama satírico” que pone en juego lo que podemos llegar a hacer cegados por la envidia, el rencor o los celos y sobretodo, lo incoherente que puede ser a veces tener unos ideales muy definidos. Además, el retrato de un pueblo casi en la miseria enfrentado al “triunfo” del escritor plantea también otros temas como la diferencia de clases o la caridad.

 

Genial interpretación de Oscar Martínez (premiada en el Festival de Venecia), que comparte el peso de la película con los secundarios, memorables todos y cada uno de ellos. Creo que el secreto de toda buena película está en ellos, personalmente necesito creerme todo el entorno del protagonista (incluso la figuración), para no salir de la trama en ningún momento, aunque desgraciadamente hay veces que se prioriza en una buena interpretación principal, dejando algo de lado su contexto.

 

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