NEGATIVO GANADOR: De Ulises a Superman

EL ÁNGEL CAÍDO

 

“El Corazón del Ángel” (“Angel Heart” – Alan Parker, 1987)

 

“La muerte está en todas partes, Johnny… ¿Pero qué es lo que le da valor a la vida humana? Algunos la aman, otros la odian. La carne es débil. Solo el alma es inmortal… ¡Y la tuya me pertenece!” (Louis Cyphre)

 

 

En cualquier religión occidental, existe un némesis. Este némesis es, ante todo, la contraposición al concepto del Bien. La seducción, la codicia, la ausencia de compasión y amor… en el arte y en los textos sagrados que influyen en este primero, aparece de diversas formas y con infinidad de facetas, pero el Diablo, en toda su complejidad, es siempre reconocible.

 

Por supuesto, el cine ha seguido la tradición de mostrar al Diablo de diferentes maneras. Una de las películas que más ha dado de qué hablar sobre esta temática es “El Corazón del Ángel“, del director británico Alan Parker, que supone la primera incursión del realizador en una película de cine noir con gruesas pinceladas de jugo sobrenatural.

 

La cinta de Parker es, ante todo, una bajada a los infiernos en toda regla. El ambiente sombrío en el que sus protagonistas se mueven es un ambiente en el que nada es realmente lo que parece. La sucesión de imágenes sugerentes de ascensores que solamente descienden, los ventiladores que varían la dirección del movimiento de sus aspas, las luces directas y las sombras marcadas y la sensación constante de calor sofocante (aun tratándose del invierno de 1955) no son más que un reflejo de la decaída espiritual que no hace sino que crecer a lo largo del metraje.

 

Pero probablemente lo más reconocible de la película es la confrontación de los dos personajes de interés. Mickey Rourke interpreta al detective privado Harry Angel, un investigador de poca monta que es contratado por un misterioso hombre llamado Louis Cyphre, interpretado por Robert De Niro, para que investigue la desaparición de un cantante amnésico con inquietudes en la magia negra. Tras ofrecerle una cuantiosa suma de dinero por el trabajo, sin pensarlo siquiera, Angel venderá su alma y se adentrará en una telaraña de asesinatos y ritos satánicos tribales que lo llevará a un autoconocimiento esclarecedor y fatal.

 

Harry Angel no es exactamente un héroe. Es la figura del antihéroe, cuya cínica visión del mundo y del hombre no le motiva a buscar su propia redención. No obstante, todo lo que va encontrando a medida que se zambulle en la búsqueda de Johnny Favourite, el cantante de jazz, lo redefine y lo aterra, hasta tal punto que se considera a sí mismo víctima de alguna clase de juego diabólico. Como Fausto, Harry es consciente de que su alma se ha vendido a algo que no llega a comprender en un principio. Todos los personajes que pudieron llegar a tener alguna conexión con el músico desaparecido, misteriosamente, son asesinados de forma brutal, y esos asesinatos lo apuntan directa o indirectamente hacia él y todos tendrán una relación más bien directa con Cyphre.

 

Desde el primer encuentro con su inusual cliente, Angel intuye que está siendo manipulado. En una de las secuencias, Cyphre se prepara para comer un huevo duro delante del asustado detective, pero lo hace después de apuntar que el huevo, para algunas culturas, simboliza el alma. Cyphre devora el alma de Harry Angel a lo largo de toda la investigación. Es el ángel seductor y destructor. El ángel caído recolector de almas. Una vez la aventura concluye, sale a la luz la verdad, y lo hace a través del personaje de Louis Cyphre (nombre que encubre su verdadera identidad: Lucifer) – Harry Angel es Johnny Favourite, el músico de jazz que vendió su alma al Diablo para alcanzar la fama y renombre antes de que finalizara la Segunda Guerra Mundial y cuya hora para zanjar la deuda acaba de concluír. El alma de Harry es, finalmente, el objetivo último de este peculiar viaje del héroe, esclareciendo así todo el misterio de dicha aventura.

 

Parker, Rourke y De Niro se encargan, cada uno en su campo, de dotar esta película de una inquietud constante. La bajada a los infiernos, propiamente dicha, encierra en sí misma una verdad, un motivo trascendental. Angel encuentra su verdadero yo, aunque se repita ante el espejo a modo de mantra que él sabe quién es y nadie más, provocando el divertimento perverso de su retorcido cliente.

 

Una vez empieza la aventura, el mundo nunca es lo que parece ser…

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