NEGATIVO GANADOR: Otro Cine Español

QUE DIOS NOS PERDONE (2016), de Rodrigo Sorogoyen

 

Los que me conocen saben que siempre he sido bastante fan de Stockholm (2013), una película que descubrí por casualidad en el Festival de Málaga y que entré a ver sin saber nada de ella. La película ganó mejor dirección, guion y actriz en el certamen, pero el principal atractivo que parecía tener para la prensa era que había sido producida mediante crowdfunding y con un presupuesto mínimo. He de reconocer que ésta también fue una de las razones que hizo que también me gustara más a mí, por resultarme más cercana como estudiante de cine (al estar hecha lejos de la industria a la que es tan difícil acceder) pero sobre todo por ser un ejemplo de que se puede hacer buen cine con pocos recursos y conseguir que algo tan “pequeño” como dos desconocidos volviendo de fiesta juntos, pudiese dar tanto de sí.

 

Tres años después, Rodrigo Sorogoyen presenta su nueva película (coescrita junto a Isabel Peña al igual que la anterior) y demuestra que el talento no conoce las etiquetas lowcost o superproducción, con un thriller acerca de una serie de asesinatos de ancianas cuya investigación llevan a cabo dos policías (interpretados por Roberto Álamo y Antonio de la Torre) en Madrid, en plena Jornada Mundial de la Juventud de 2011.

 

Antonio de la Torre y Roberto Álamo en un fotograma del filme

 

Cuando escribo para la revista me propongo evitar las muletillas típicamente utilizadas en las críticas positivas como “factura impecable” o “reparto en estado de gracia”, pero para hablar de Que Dios nos perdone podría usarlas una detrás de otra sin problema. La película está magníficamente realizada, destacando a mi parecer la secuencia de la primera persecución y con un guiño (creo) a El secreto de sus ojos incluido; y efectivamente sorprenden las interpretaciones de todo el reparto y la veracidad que desprenden, desde los principales, con Roberto Álamo a la cabeza, hasta los secundarios y los papeles más pequeños (atención a la vecina del perro), que consiguen que todo lo que ocurre sea “horriblemente” creíble.

 

Isabel Peña (guionista) y Rodrigo Sorogoyen (director y guionista).

 

Pero sin duda el punto fuerte de Que Dios nos perdone está en el guion (por cierto, me acabo de enterar de que guion se escribe sin tilde desde 2011). Merecidamente premiados en el Festival de San Sebastián, los guionistas consiguen darle la vuelta al género partiendo de las bases de éste y haciendo que lo que de primeras puede parecer un tópico previsible finalmente sea todo lo contrario. Los arquetípicos “poli” bueno y “poli” malo están presentes, pero llama la atención la profundidad con la que están tratados, enseñándonos también las partes ocultas (malas y buenas respectivamente) de cada uno de ellos, algo no muy común en películas similares (y que personalmente me faltó por ejemplo en la alabada La isla mínima). Finalmente, destacar el cambio de punto de vista para la secuencia de presentación del personaje del asesino, que es uno de los momentos más “satisfactorios” de la película (pocas veces he tenido tantas ganas de ponerle cara a un personaje de este calibre) aunque creo que nunca ver a alguien comer un simple helado había sido tan desagradable.

 

Que Dios nos perdone se estrenó el pasado 28 de octubre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *