NEGATIVO GANADOR: CRÓNICAS DEL SEFF (Miércoles)

MIÉRCOLES 9

 

Ni siquiera aquí, en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, se libraban las conversaciones del tema del día: Donald Trump elegido presidente de Estados Unidos. El rechazo y la contestación al discurso del magnate estadounidense, sintomático del estado de nuestra sociedad, parecía encontrar su lugar en las propias películas que componían la jornada de hoy. Al fin y al cabo, toda producción (ficción o no) es un testimonio de su época, y el discurso de Donald Trump no es más que otro producto de la misma, sintomático tal vez de una sociedad tan rancia y contradictoria como los protagonistas de Safari (Ulrich Seidl, Sección Oficial), un documental sobre la caza recreativa de animales en África.

 

Safari (Ulrich Seidl, Sección Oficial)

 

A pesar de la distancia formal que toma Seidl respecto de los entrevistados, la preciosista puesta en escena de Safari activa una cierta ironía dramática tal vez solo percibida por un espectador-tipo concreto; pues los entrevistados a los que Seidl filma parecen no solo no ser conscientes de su propio discurso, sino que lo defienden sin ningún tipo de reparo. “El planeta sería un lugar mejor sin el ser humano”, dice uno de los cazadores. Y probablemente tenga razón, sobre todo después de ver cómo se desolla a una jirafa. Una película no apta para sensibilidades delicadas, el discurso de Safari no sobrepasa lo evidente, pero es efectivo en las cuestiones que apunta.

 

Las otras dos películas de la jornada, a mi parecer, sí apuntan a la cuestión “Trump” de una forma más evidente: por un lado el documental Exile (Rithy Panh, Las Nuevas Olas No Ficción), un relato con estética de cuento que reflexiona entorno a la experiencia del exilio durante la dictadura camboyana de los Jemeres Rojos, de la que el propio director fue víctima. Con un lenguaje denso y tan poético como su puesta en escena, el documental de Rithy Panh se asienta sobre imágenes de archivo que se proyectan por todas las partes de una localización fantasiosa.

 

Exile (Rithy Panh, Las Nuevas Olas No Ficción)

 

Por otro lado, la otra película en cuestión: The sun, the sun blinded me (Anka y Wilhelm Sasnal, Las Nuevas Olas) es una actualización y adaptación libre de El extranjero de Albert Camus. Humilde y honesta, la película de Anka y Wilhelm Sasnal da con algunos momentos capitales (como una secuencia en el interior de una cárcel que juega con el zoom) y plantea con los recursos mínimos una narración sintética de poco más de una hora de duración. La autoconsciencia del filme y la renuncia a limitarse a adaptar a Camus al pie de la letra son algunas de las conquistas de esta pequeña revelación.

 

The sun, the sun blinded me (Anka y Wilhelm Sasnal, Las Nuevas Olas)

 

Mención aparte merece la radical Malgré la nuit (Philippe Grandrieux, Sección Oficial) y su goteo continuo de abandonos. Casi menos de la mitad de los que empezamos terminamos el pase de una película más experimental en su forma que en su fondo. Una historia de amor y perversiones con la estética del David Lynch más extremo. Grandrieux sumerge a sus personajes en una oscuridad permanente, los empuja a los actos más violentos y articula toda una estética visual realmente genuina. Los diálogos, que verbalizan todo conflicto, y las constantes ralentizaciones (sin las cuales la película no alcanzaría las dos horas y media de duración, pero evidentemente tampoco sería la misma), otorgan al filme una gravedad de las que pesan. Una película de sensaciones, muy seguramente Malgré la nuit no se llevará ningún premio y muy difícilmente encontrará distribución, pero sin ninguna duda es una de las películas del Festival, al menos en tanto que obliga al espectador a posicionarse, aunque este posicionamiento consista en salir de la sala de proyección.

 

Malgré la nuit (Philippe Grandrieux, Sección Oficial)

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