NEGATIVO GANADOR: De Ulises a Superman

EL NUEVO AMANECER DE THX-1138

 “THX-1138” (George Lucas, 1971)

 

 

La distopía (entendida como la antítesis del mundo idílico o utopía) muestra un paradigma claro de héroe: el individuo que, a toda costa, se rebela contra un sistema basado en la opresión y la manipulación tanto de la verdad como de todo aquello que constituye dicha sociedad. Tratado mayormente desde el prisma de la ciencia-ficción, este subgénero distópico se caracteriza por ser, por encima de todo, un estudio de las debilidades de la sociedad en la que vivimos para, de esta forma, anticipar un futuro devastador.

 

Nosotros” (Evgueni Zamiatin, 1922), “Un Mundo Feliz” (Aldous Huxley, 1932) y “1984” (George Orwell, 1948) se consideran las tres novelas fundamentales de la literatura distópica. La visión fatalista de la realidad actual de cada autor (Zamiatin y Huxley, anteriores a la Segunda Guerra Mundial; Orwell, posterior y contemporáneo del surgimiento de la era atómica) es el cimiento de la creación de mundos complejos en los que la Humanidad ha llegado a un cierto punto en que la moralidad se ha tergiversado y la libertad individual no solo se cuestiona, sino que se erradica de raíz.

 

 

Estas tres obras literarias sirvieron para que un joven George Lucas, recién salido de la Universidad del Sur de California, se atreviese a probar suerte en el mundo del cine con su ópera prima “THX-1138” (George Lucas, 1971). Con el soporte económico de su amigo cineasta Francis Ford Coppola y una beca de la Warner Bros., Lucas decidió empezar su carrera con un cuento futurista acerca de un hombre que lucha contra el sistema establecido, basado en la mentira y el control total del individuo.

 

El mundo que se nos presenta en “THX-1138” bebe de la esencia de las tres obras antes mencionadas; es un estado totalitario formado por trabajadores y, a su vez, consumidores, rapados y sin nombre, solo con un número de identificación. Como ocurre en “Un Mundo Feliz“, la droga es el motor de la sociedad, lo que hace que los individuos sean eficaces a la hora de realizar su función laboral. Sin embargo, no existen estamentos, como ocurre en la novela de Huxley, pero sí existe una figura omnipresente que la población respeta y recurre en momentos de crisis: El Om, también nombrado como El Gran Benefactor (una versión más edulcorada del temible Gran Hermano de “1984“). En este mundo distópico, situado bajo la superficie de la Tierra, no están permitidas las emociones humanas. El amor es un delito penal y la única satisfacción que puede tener el individuo debe tener relación con el trabajo y el consumo. Por tanto, la población se encuentra bajo una constante vigilancia, ya sea por control policial (androides armados con varas electrificadas), por medio de cámaras o por medidores emocionales que pueden determinar el deterioro de cualquier individuo en cuanto a su función social se refiere.

 

 

THX-1138, abreviado como Tex, es un héroe típico de cualquier obra distópica que se precie; en este caso, un ingeniero que pasa de ser un ciudadano eficiente a rebelarse contra el orden establecido. Para entender a este personaje, la película, a modo de declaración de intenciones, empieza con la introducción del serial de 1939 “Buck Rogers “. THX, al igual que el piloto extraviado Rogers, es un hombre normal en circunstancias extraordinarias, tratando de encontrar un equilibrio en su entorno.

 

La llamada a la aventura viene ligada a cómo se aleja THX de la conducta moral inculcada. Su enamoramiento por su compañera de colmena, LUH-3147, será el impulsor principal para que THX deje de tomar la droga, lo que hará que su eficiencia baje repentinamente ante las cámaras de vigilancia y sea arrestado, en consecuencia, por las autoridades.

 

 

Tal como ocurre frecuentemente en el viaje del héroe (y recordemos que Lucas es un ferviente seguidor de las teorías de Joseph Campbell), THX contará con compañeros en su aventura. Al ser arrestado por las fuerzas policiales, en su confinamiento en la cárcel, en forma de limbo, la única preocupación de THX es el bienestar de LUH, por ello, trabará amistad con SEN-5421 y, posteriormente, con un holograma llamado SRT-5752, el cual, a modo de guía, mostrará la salida del limbo a los dos insurrectos, facilitará encontrar a la amada de THX y tratarán de trepar hacia la superficie, hacia el nuevo mundo.

 

 

Sin embargo, al salir del confinamiento, la suerte de SEN y SRT llega a su fin de forma temprana. Por otro lado, y al igual que sucede en el mito de Orfeo y Eurídice, a THX se le imposibilita el reencuentro con LUH y decide emprender el solo la hazaña de huir del subsuelo.

 

Tras sortear a las fuerzas del orden en una persecución en la carretera, el Estado decide finalizar la caza justo cuando THX se encuentra a poco de llegar a la superficie. El agente de policía que le persigue le advierte en vano de los peligros que conlleva salir al exterior mientras que el héroe prosigue con su ascensión. Finalmente, THX, el que fuera un ciudadano criado desde su nacimiento bajo la opresión del subsuelo, encuentra en el exterior un sol emergente, un sol que ameniza una nueva era para el hombre libre.

 

 

Antes del fenómeno de “Star Wars” (George Lucas, 1977), Lucas creó una obra carente de todo el optimismo de su posterior saga espacial. La cinta fue poco comprendida en la época y supuso un fracaso rotundo en la taquilla mundial. No obstante, el paso de los años ha sido ayuda suficiente para que la aceptación de crítica y público fuera creciente hasta tal punto de considerarse una de las grandes obras de culto de la ciencia-ficción.

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