NEGATIVO GANADOR: El existencialismo en el cine

Cine quinqui: testimonio de una época de cambio (parte II)

 

 – Navajeros

 

En 1980, Eloy de la Iglesia dirige Navajeros, una película basada en la historia real del Jaro, un líder de la delincuencia juvenil que murió tiroteado a los 16 años. El papel del Jaro lo interpreta José Luis Manzano, un chico de barrio que acabó muriendo a los 29 años de sobredosis de heroína, pero que durante una década se convirtió en el apadrinado de Eloy de la Iglesia y en el actor principal de casi toda su filmografía, pasando a ser en uno de los rostros más reconocibles de la escena quinqui.

 

El Jaro es un chaval que se fue de casa a los 12 años y que a los 15 vive con una prostituta mucho mayor que él, Mercedes, la cual está extraña y locamente enamorada de él (la madre del Jaro también es puta). En este contexto de corrupción policial, las putas, que conocían bien los chanchullos de los maderos, podían ser buenas protectoras de los “chicos de la calle”. El Jaro y los suyos (el Pepsicolo, el Butano, el Chus) se dedican a robar coches, a dar tirones y a meter palos en cualquier sitio. Sus enemigos son las fuerzas de seguridad del estado y su odio hacia los miembros que las conforman es algo que queda patente en el relato. Los jóvenes no tienen ningún tipo de problema para fugarse de los reformatorios y el estado crea cárceles para los menores más conflictivos. El Jaro, que está enamorado de una chica de 20 años llamada Toñi, con la que se acuesta, es alcanzado por un tiro de los picoletos en un atraco fallido. La herida está cercana a la entrepierna y en el hospital le tienen que extirpar un testículo. El tema de la castración está presente en las historias de este cine como fantasía social represiva (en Perros Callejeros castran al Torete por violar la ley gitana). Tras este incidente, El Jaro ingresa en una prisión para menores de la que no tarda en fugarse. Cuando sale se entera de que Toñi está embarazada y decide que quiere tener el hijo (un poco acomplejado por haber perdido un huevo). El Jaro llega a formar un ejército de jóvenes quinquis para vengarse de unos camellos adultos. En ese momento no tienen rival. Después de que un atentado de E.T.A. eche por tierra su plan de atracar un banco, el Jaro muere tras enfrentarse a un ciudadano armado con una escopeta al que le estaba intentando robar el coche. Al tiempo que muere nace su hijo. Si el Jaro fue una víctima del sistema, ¿qué futuro le espera a esta inocente víctima final?

 

José Luis Manzano

 

Navajeros es un acertado retrato de aquella España insegura ante el cambio en el que la música la ponen principalmente los Burning. Los informes del periodista Oteiza, interpretado por José Sacristán, pretenden avisar de la gravedad que supone el problema de la delincuencia juvenil y señalar a los verdaderos culpables de esta situación. Es resaltable, a la hora de buscar antecedentes cinematográficos, que el personaje de el Jaro en Navajeros no dista mucho del que interpreta Marlon Brando en Salvaje (1953) de Laslo Benedek. Es una figura transgresora de los valores burgueses.

 

Eloy de la Iglesia dirige en 1983 El pico, largometraje que se centra en el problema de la heroína, aunque toca también otros temas como el de la corrupción o el terrorismo. La historia sucede en el Bilbao industrial de la época, un lugar marcado por la presencia de E.T.A. y por el consumo de drogas entre la juventud. Sus protagonistas son dos chicos que poco tienen que ver con el Torete o el Jaro, hasta que se vuelven adictos, los cual acaba por convertirlos en violentos criminales. Paco (José Luis Manzano) es hijo de un comandante castellano de la Guardia Civil destinado en Euskadi y Urko, de un líder político de la izquierda abertzale. Juntos empiezan a frecuentar garitos en los que comienzan a esnifar heroína. En este ambiente conocen a Betty, una prostituta con la que se pinchan por primera vez. Cuando ya están enganchados se ponen a trabajar para el Cojo, un chivato que vende heroína protegido por la Guardia Civil. Cuando éste les cierra el grifo, deciden pegarle el palo y quitarle todo el jaco. El golpe se les va de las manos y Urko mata al Cojo y a su mujer con la pistola del padre de Paco. Se encierran en casa de Betty y están días pinchándose. Sus padres, muy contrarios ideológicamente, se unen con un mismo fin: encontrar a sus hijos antes de que la cosa vaya a peor. Urko muere de sobredosis y Paco, perdido y solo, es finalmente arrestado. Su padre se deshace de las pruebas y Paco sale absuelto del crimen, alegando que quien cometió el asesinato fue su amigo ya muerto, Urko.

 

 – El pico

 

Esta película señala de forma directa al cuerpo de la Guardia Civil como culpable de la introducción de grandes cantidades de heroína en el País Vasco. El plano final del tricornio y la pistola flotando a la deriva en el mar simboliza la situación de una institución que se encuentra fuera de lugar y anticuada en los tiempos de la joven democracia.

 

En 1984, Eloy de la Iglesia estrena El pico 2. Aquí, la música, tan característica de este cine, corre por cuenta de Antonio Carmona y El Tijeritas. En esta segunda parte de la historia, Paco y su padre (interpretado aquí por Fernando Guillén) se trasladan a Madrid a casa de una tía. Paco comienza el tratamiento de metadona (una novedad del momento). Los intereses de un inhumano periodista hacen reabrir el caso del asesinato en Bilbao y Paco acaba en Carabanchel. Allí Paco vuelve a la heroína y se hace amigo del Pirri, uno de los personajes más emblemáticos del fenómeno quinqui. Paco también acaba entablando amistad con el Lehenda, un ex miembro de E.T.A. muy respetado por los otros presos y con muchos privilegios dentro de la cárcel. Esto hace que a Paco y al Pirri no les falte heroína y protección. Cuando el Lehenda se fuga, todo cambia.

 

Paco sale en libertad condicional gracias a unos chanchullos que ha hecho su padre y vuelve a casa. Betty aparece en escena y Paco no tarda en marcharse con ella. Se les une El Lehenda, que ya no cuenta con ningún tipo de privilegio tras negarse a entrar en el GAL (primera película que insinúa la existencia de esta organización). Juntos delinquen para conseguir heroína. El padre de Paco se ofrece para detenerlos y ellos se esconden en una casa abandonada a las afueras de Bilbao. El final es trágico: el Lehenda mata al padre de Paco y éste, al Lehenda. Los buitres de la prensa, involucrados en el asunto, sacan provecho de la desgracia. El epílogo de la cinta nos muestra la más triste de las realidades: Paco hace el servicio militar y tiene un hijo con Betty. Ahora es un chivato de la policía que vende caballo a menores.

 

El pico 2

 

Hay un pesimismo latente en toda la obra de Eloy de la Iglesia que se ve reflejado, por ejemplo, en una pregunta que hace Paco en El pico 2: ¿Escapar? ¿A dónde? (Además de otros aspectos de su cine anteriormente comentados). Eloy de la Iglesia critica la realidad de la España de los 80 no contada por los medios de comunicación, formulando preguntas para que el espectador busque respuestas.

 

Algunas de las obras más importantes de este movimiento cinematográfico son: Perros callejeros (1977), Perros callejeros II (1979) y Yo, El Vaquilla (1985), de José Antonio de la Loma; Navajeros (1980), El pico (1983), El pico 2 (1984) y La estanquera de Vallecas (1987), de Eloy de la Iglesia; Deprisa, deprisa (1981), de Carlos Saura; Maravillas (1980), de Manuel Gutiérrez Aragón; 27 horas (1986), de Montxo Armendáriz o El Lute: Camina o revienta (1987), de Vicente Aranda.

 

Gracias al cine quinqui, hoy sabemos que en la España de la Transición, ya fuera por la falta de escolarización, la inexistencia de ningún tipo de asistencia a los menores de clase baja o por la pandemia de la heroína, existían muchos chavales de 15 años que robaban, mataban y morían.

 

 – José Luis Fernández EguíaEl Pirri

 

La recomendación musical de esta semana es la canción El que más de Obús.

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