NEGATIVO GANADOR: De Ulises a Superman

EL MESÍAS DE KRYPTON

“Superman” (“Superman: The Movie” – Richard Donner, 1978)

 

 

Los héroes, en la gran mayoría de los casos, surgen de las dificultades sociales de un momento y un lugar determinado. El simbolismo que se crea a raíz de su personalidad viene ligado al significado de dicha hazaña, ya que ello conlleva un antes y un después en todo lo que una vez fue simplemente cotidiano.

Las religiones no se distancian mucho de esas hazañas heroicas que muestran las leyendas. Una de las más conocidas, el cristianismo, sigue la personalidad del hijo de Dios, Jesucristo, debido a su obra en vida y, no menos significativo, su muerte y posterior resurrección. Esta historia ha servido como paradigma para una sucesión de representaciones, directas e indirectas, en todo tipo de arte.

 

 

Por ese motivo, no es raro que en la tercera década del siglo XX, Joe Shustel y Jerry Siegel publicaran en el primer número de la revista Action Comics, las primeras aventuras de un semidiós de otro planeta, capaz de volar y poseedor de una fuerza sobrehumana, que lucha contra las injusticias que acechaban en la sociedad post-depresión americana. Ese héroe era Supermán, el último hijo del planeta moribundo Krypton, enviado por su padre Jor-El a la Tierra con el único propósito de hacer el bien con sus allegados terrestres. En 1978, gracias a la producción de los hermanos Salkind, Richard Donner llevó por primera vez a la gran pantalla, en el formato más espectacular conocido en la época, las hazañas de este carismático superhéroe.

 

No son pocas las similitudes que se pueden encontrar entre Supermán y la figura principal de la religión cristiana; ambos son enviados por sus respectivos padres desde recién nacidos a la Tierra. En el caso de Supermán (Kal-El), su planeta de origen está a punto de ser destruido por su propio Sol. Jor-El, una eminencia en el campo científico de Krypton y padre de Kal, acepta su destino, pero decide expulsar a su hijo del planeta para que su legado prospere. La figura de Jor-El, muy similar a la figura del Dios del Nuevo Testamento, otorga a su hijo sus propios conocimientos para que, una vez formado en la Tierra, pueda predicar el bien. También aceptan que Kal pueda resultarle difícil la integración dentro de la sociedad terrestre, pero que, con el tiempo, sus proezas harán que gane adeptos. Finalmente, Krypton estalla y Kal-El aterriza en un terreno agrícola en Kansas, donde será adoptado por un matrimonio de mediana edad.

 

 

Los Kent, un matrimonio sin hijos haciendo un símil de la unión entre San José y la Virgen María, forman al mesías kryptoniano en un entorno humilde, sin ninguna clase de opulencia y con el trasfondo familiar muy presente. Kal-El adopta el nombre de Clark Kent y, para evitar conflictos con la gente del lugar, trata de no mostrar sus poderes. Sin embargo, la primera llamada del héroe llega cuando su padre en la Tierra, Jonatthan Kent, muere en plena adolescencia de Clark, lo que hace que se comprometa a no dejar morir a ningún ser querido más.

 

 

Clark abandonará la granja de los Kent en Kansas para ir al Polo Norte, donde asentará su lugar de reflexión y formación al tener una revelación de su padre, Jor-El, que también ejercerá de mentor del héroe, explicándole la razón por la que se encuentra en la Tierra y el cometido que en ella debe realizar: deberá salvar a la raza humana de ellos mismos. Es en ese momento cuando Clark Kent, el hijo adoptado de la humilde casa de Jonathan y Martha Kent, deberá volver a sus raíces y representar lo mejor de los dos mundos. Kal-El, Clark Kent, se transformará en Supermán.

 

Una vez en la gran ciudad de Metropolis, el alter ego de Clark Kent comenzará a ganar popularidad entre la gente. Al igual que Jesucristo realizando milagros y relatando parábolas para ganar seguidores, Supermán mostrará, no solo que puede volar, sino que podrá bajar él solo el índice de criminalidad en Metropolis. A partir de entonces, Supermán conseguirá crearse una imagen incorruptible de prosperidad y aceptación entre la gente.

 

 

Sin embargo, como a Jesús en la Sagrada Escritura, Supermán será víctima de tentaciones. Su némesis, el excéntrico magnate del mal Lex Luthor, será quién le facilite al último hijo de Krypton las dudas y los conflictos, tanto internos como externos. Además, la última gran tentación será la de dejar que su amada, la periodista del periódico local de Metrópolis, Lois Lane, muera, lo que hace que entre en disputa con su promesa inicial de no dejar morir a ningún ser querido. Supermán conseguirá finalmente prevalecer el bien sobre el mal, Lex Luthor acabará en prisión y Lois será salvada en el último momento por el indestructible Clark Kent.

 

La primera adaptación cinematográfica de Supermán, al igual que sucede con el caso de la primera parte de “Star Wars“, consiguió, por medio de la obtención de historias, mitos y leyendas antiguas, representar la prosperidad de la sociedad americana en un momento de depresión (Vietnam, el Caso Watergate, la crisis del petróleo…), lo que hizo que, hoy en día, haya pasado a ser un referente claro y efectivo dentro de la cultura popular del mundo entero.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *