NEGATIVO GANADOR: Cine polémico

ROTO

 

 

‘’Conocí a un tipo que era disléxico. Pero también era bizco, así que al final todo quedó arreglado’’ Solomon (Jacob Reynolds) en Gummo (1997) de Harmony Korine.

 

 

 

La palabra ‘Roto’ (o rota, tranquilas chicas) tiene varias definiciones en nuestro querido diccionario de la RAE. Pero ninguna que encaje con la que le doy yo. Algo roto es algo que no está bien. Pero que no esta bien a un nivel de concepto mental, que es algo salido de una cabeza perversa, de una cabeza… rota. Así que podéis tomarlo como sinónimo de polémico. Hoy hablaremos de cine roto.

 

 

 

Pues bien, si algo esta ‘roto’, eso es Gummo. Si bien en mi anterior artículo hablé de Kids (1995) de Larry Clark, en este, por no alejarme mucho del tema anterior, y ya que un amigo me la propuso, voy a hablar de una especie de adaptación de la cinta del señor Clark. Mientras en Kids (escrita por Korine, no nos olvidemos) se mostraban las calles de una ciudad aparentemente normal, pero infestada de adolescente con las palabras sexo, drogas y SIDA tatuadas a fuego en la mente; en Gummo la ciudad deja de ser normal para transformarse en el pueblo más jodido jamás filmado por una cámara de (no más de) cincuenta dólares.

 

 

Korine nos muestra su propio Kids alejándose de cualquier estructura de guion habida o por haber. Simplemente vemos ‘clips’ de la gente que habita el pueblo de Xenia en Ohio. Un pueblo que fue arrasado por un tornado y que, aparte de dejar rotas las casas, dejo rotos a todos sus supervivientes. Los dejó en el cuarto mundo. Todos conocemos la existencia del tercer mundo pero, hasta que no ves películas como Gummo, no conoces la gran belleza del cuarto mundo. Dos hermanas rubias buscando a su gato, dos adolescentes cazando animales domésticos o un chico con una capucha con orejas de conejo son los habitantes del gran pueblo de Xenia.

 

Chloe Sevigny, musa de Korine y del cine independiente americano de los noventa.

 

Se nos muestra la peor cara de América. Todos esos jóvenes sin un objetivo en la vida, ni tan siquiera un motivo existencial. Vagan por las calles en busca de pegamento que esnifar o gatos que matar. Los clips que nos muestra la película podrían estar ordenados de muchas maneras alternas, siendo las acciones que realizan juntos Solomon y Tummler, las únicas que dan algo de continuidad en la historia. Las escenas se sobreponen unas a otras intercaladas con escenas grabadas con cámara de video. Todos estos formatos le dan a la película una sensación total de documental, lo cual es muy jodido porque ya me parece suficiente que esa sea la cara oculta de Estados Unidos como para que encima me parezca que lo que estoy viendo esta pasando de verdad ante la cámara. A esto se le suma también que prácticamente todos los clips están rodados en un solo plano, en fin, Korine y su joven realismo.

 

 

Podría mencionar prácticamente todas las escenas, ya que todas tienen un componente roto, memorable y, en muchos casos, cómico. Desde las hermanas poniéndose cinta aislante en los pezones para… no se qué, hasta dos hermanos dándose de hostias por echar unas risas, pasando por todas las escenas del chico conejo. Pero ya que estoy hablando del concepto ‘Roto’, y ya que soy muy fan de los Top Five de Alta fidelidad (2000) de Stephen Frears, voy a hacer un TOP FIVE de las escenas más rotas de Gummo.

 

5. Para el número cinco haría una recopilación de todas las escenas en las que se matan gatos de las maneras más horribles para ser vendidos a restaurantes chinos (al parecer la leyenda de la carne de gato es cierta en occidente)
4. Una especie de familia juega a echar pulsos en su cocina para después reventar todas las sillas en las que estaban sentados (el realismo de esta escena es jodidamente palpable).
3. El propio Korine se marca un cameo con un negro enano homosexual al cual le cuenta las desgracias de su vida para acabar dándole el abrazo más raro del mundo.

2. Solomon y Tummler van a una casa donde, un señor les deja por diez dólares follarse a su hija con retraso mental.

1. Sin ninguna duda, la escena más rota es la de la bañera. La deformidad craneal de Solomon, mezclada con la cena en la bañera con el agua más guarra y con su madre lavándole el pelo es… Lo más roto que puedas ver.

 

Nada más que añadir

 

 

Dentro del cine polémico y del cine roto hay diferentes tipos de películas. Por supuesto, cuando uno ve A Serbian film (2010) de Srdjan Spasojevic y contempla la escena de cómo se follan a un recién nacido o cómo un padre se folla a su hija muerta delante de una cámara. Pues claramente provoca una sensación de rechazo y perturbación. Pero Gummo es una película que te deja un cuerpo raro. Durante su visionado permaneces en silencio pero, cuando acaba te das cuenta de lo rota que es. Es rota con retardo. La única vez que había tenido esa sensación fue con Los idiotas (1998) de Lars Von Trier, pero en el caso de la película del director danés, era más dolor de cabeza. Y es que Gummo tiene un punto Dogma total, aunque años más tarde el propio Korine dirigiría una película bajo el manifiesto que redactaron Von Trier y Vinterberg.

 

 

En definitiva, si os gusto Kids, no dejéis de ver esta obra de culto del cine independiente americano. No es para nada aburrida y desde luego es muy, muy interesante. El cine polémico es lo que tiene, que puede que digan Nigga o se carguen a Jesucristo en plano detalle pero, jamás te aburres. Por eso lo quiero tanto.

 

 

Un beso.

 

 

‘’La vida es genial. Sin ella estarías muerto’’ – Solomon

 

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