NEGATIVO GANADOR: El existencialismo en el cine

No es fácil ser un drogadicto. Drugstore Cowboy

 

 

 

 – Drugstore Cowboy.

 

En 1989, el director y guionista Gus Van Sant adapta a la gran pantalla la novela autobiográfica de James Fogle, Drugstore Cowboy. Fogle fue un escritor con una extensa carrera criminal. Murió en prisión, en donde estaba preso con 75 años por atracar una farmacia un año antes. La película, ambientada en Portland en 1971, mantiene una clara relación temática con otra novela, Yonki (1953), también de carácter autobiográfico, escrita por William S. Burroughs, uno de los más importantes representantes del movimiento beat. Como homenaje, éste interpreta a un personaje secundario en Drugstore Cowboy, escribiendo también sus propias intervenciones en los diálogos.

 

Antes de continuar, quiero hacer un inciso para aclarar el significado del término yonki, que proviene del inglés, tal y como hace Burroughs en su libro: un junkie es el que consume junk, o lo que es lo mismo, cualquier droga de forma intravenosa. Estas mismas drogas, cuando son consumidas de otro modo (fumar, esnifar) son denominadas drugs. Por esto, la palabra yonki sólo es usada correctamente cuando se utiliza para referirse a alguien que se inyecta.

 

 

En esta road movie, Bob Hughes (Matt Dillon) es el líder de un pequeño grupo de yonkis. Está obsesionado con atracar el mayor número de farmacias posible. Es un buen ladrón y sabe mantener bien abastecidos a los suyos. Dianne (Kelly Lynch), su mujer, es su mano derecha. El equipo lo completa otra pareja, la formada por Rick (James LeGros), amigo de Bob, y Nadine (Heather Graham), una joven inexperta y misteriosa. Atracan farmacias y se pinchan todo lo que pillan: pastillas azules, coca, speed, Valium 10, morfina… y Dilaudid, la joya de la corona.

 

 

 – Kelly Lynch y Matt Dillon.

 

 

El relato comienza con un flash-forward en el que Bob va en una ambulancia tumbado sobre una camilla. Creo que en el fondo sabía que no podíamos ganar. Jugábamos a un juego que no podíamos ganar. Estaba claro. – Bob (voz en off). También se ven imágenes de vídeo casero en las que aparecen los cuatro y suena la canción Israelites, de Desmond Dekker.

 

Bob es un tipo muy supersticioso y avisa a Rick y a Nadine sobre lo que da mala suerte: hablar de perros, mirar el dorso de un espejo y los sombreros. Un sombrero sobre la cama conlleva una maldición de quince años de mala suerte o la muerte.

 

Debido a las redadas de la policía deben tener siempre buenos escondites para guardar el material y cada cierto tiempo se ven obligados a cambiar de domicilio. Finalmente deciden echarse a la carretera ante las dificultades. Van guardando la droga en las taquillas de las estaciones por donde pasan, teniendo que llegar siempre a alguna antes de que les entre el mono. No creo que ningún currante las haya pasado tan putas como nosotros… y sólo queríamos colocarnos. – Bob (voz en off).

 

Drugstore Cowboy habla de la resistencia y de la negación del miedo que supone vivir muriendo. Del precio que se paga por ser un yonki: rechazo, lástima y desconfianza. De las preocupaciones y de los riesgos que debe asumir un drogadicto. Del poder de una prioridad que puede con todos los demás aspectos de la vida y de un mundo que sólo se puede dejar a través del auto convencimiento. Nadine se muere por una sobredosis de Dilaudid en la habitación de un motel. Sobre su cama hay un sombrero. Al motel llega una convención de policías. Tras conseguir sacar el cuerpo en una bolsa y enterrarlo en el bosque, Bob decide dejar la droga y apuntarse a un programa de metadona. Dianne no piensa igual y sus caminos se separan. La escena en la que él regresa a casa en autobús es el triste final de un gran viaje. Es una despedida.

 

 

Comienza una nueva vida en la que cambia todo. Es difícil para él (los planos de las ollas con agua hirviendo para el té que ahora toma son muy similares a los de las cucharas con la droga diluyéndose, son sus recuerdos) pero el sentirse una persona normal y sus propias supersticiones le ayudan a resistir. En el centro de metadona se reencuentra con un viejo amigo, el pastor Tom Murphy (William S. Burroughs), un yonki veterano, según Bob, el más importante de toda la costa. Con él mantiene interesantes conversaciones: La droga ha sido siempre objeto de rechazo por esta sociedad y víctima a la vez. La idea de que alguien pueda utilizar la droga para escapar de un destino fatal es una herejía para esos idiotas. Yo preveo que en un futuro cercano la derecha utilizará la amenaza de la droga como pretexto para formar una organización policial a escala internacional. Yo ya soy viejo y no creo que llegue a ver nunca solucionado el problema de la droga. – Tom Murphy.

 

 

 – William S. Burroughs y Matt Dillon.

 

 

Un día Bob se enfrenta con David por defender a un crío. David era un antiguo vecino suyo al que timaba y trataba con desprecio. Pero ahora está solo y David, tras sentirse humillado, decide vengarse. Un día va a su piso y termina pegándole un tiro. Cuando lo sacan en camilla, Gentry (James Remar), el inspector de policía que siempre iba tras él, se preocupa y le pregunta quién le ha disparado. Bob contesta aturdido: El sombrero. Los hijos de la televisión.

 

Drugstore Cowboy abre un nuevo camino en el cine independiente americano de los primeros 90, tanto a nivel formal (movimientos de cámara, planos aberrantes, aéreos) como a nivel temático (el mundo de la droga desde un punto de vista de comprensión y con un tratamiento casi hiperrealista).

 

La última escena de la historia es la misma que la del comienzo, con Bob en la ambulancia riéndose de los caprichos del destino y mostrando tranquilidad ante la muerte, algo a lo que ya estaba acostumbrado. Que mierda de vida. Nunca se sabe qué va a pasar, por eso Nadine eligió el camino más fácil y por eso Dianne no cambiará nunca. Es que… la gente no sabe cómo se va a sentir al minuto siguiente pero un drogadicto lo tiene más fácil, le basta con leer la etiqueta de los frascos. También hay que saber leer las señales. El sombrero encima de la cama era una señal y por eso no tengo miedo, he pagado mi deuda con él. Vaya ironía, toda la policía me está escoltando hacia la farmacia más grande de la ciudad. Estoy vivo, espero que me mantengan vivo. – Bob (voz en off).

 

 

Mi recomendación musical de esta semana es la versión en directo del tema Opio, incluido en el álbum Parasiempre de los Héroes del silencio.

 

 

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