NEGATIVO GANADOR: Cine polémico

THE KIDS AREN’T ALRIGHT

 

‘’Vírgenes, me encantan. Sin enfermedades, con los coños firmes… Ni olores ni nada, solo puro placer’’ Telly (Leo Fitzpatrick) Kids (1995)

 

 

Si alguien le hubiera dicho a Larry Clark, durante el rodaje de Kids (1995), que estaba dirigiendo la que iba a ser la película más polémica de la década, estoy totalmente seguro que la hubiese dirigido con más ganas incluso. Al señor Clark la polémica se la pone más dura que a mí, que ya es decir.

 

Todo se remonta a principios de los noventa, cuando, Larry Clark, conoció a un skater de California. Ese chaval no era otro que Harmony Korine. Korine le enseñó un guion que había escrito sobre un día en la vida de unos adolescentes. A Clark le moló, lo reescribieron, Clark rodó la película y se convirtió en el mentor de Korine. Padres de todo el mundo, si, algún día, vuestro hijo llega a casa, y os dice que su mentor es Larry Clark, sugiero un buen par de hostias o una vigilancia total de su consumo de estupefacientes.

 

De está unión se rodó la película. Polémica sobre todo por su realismo grabando escenas de sexo en las cuales se rodaban a menores. Su rollo snuff a la hora de rodar las conversaciones y la naturalidad de los diálogos entre los dos protagonistas asustó a toda una nación, que despertaba de un sueño para conocer la vida de ciertos sectores de jóvenes que desconocían por completo.

 

Si tuviese que escribir una sinopsis rápida sería que, Telly, es un adolescente cuya mayor pasión es desvirgar a quinceañeras sin condón, contándoles a todas las milongas que se le ocurren sobre el amor para poder meterse debajo de sus bragas. A Telly siempre le acompaña su colega Casper, interpretado magistralmente por Justin Pierce, un joven que nunca había actuado pero que se ganó los halagos de la crítica consiguiendo varios premios. También sería importante comentar que este joven de gran futuro, tuvo a bien ahorcarse en su habitación de hotel a los veinticinco años (gajes del oficio). En la otra cara de la moneda se encuentra Jennie (Chlöe Sevigny) una adolescente que, acompañando a su amiga Ruby (Rosario Dawson) a hacerse unas pruebas de ETS descubre que tiene SIDA. Esto impacta a Jennie, pues solo había tenido sexo una vez en su vida, con Telly. Dentro del reparto se encuentra el propio Korine, quien se marca un cameo como relaciones públicas de una discoteca, cuanto menos, peculiar.

 

Ahí ya está todo el lío montado. El resto de la película es el descubrimiento de un mundo terrible. Lleno de drogas, sexo, violencia y despropósito. Un crudo y realista retrato de la Generación X. Se podría decir que lo más parecido que tuvimos en España fue Mentiras y gordas (2009) de Alfonso Albacete y David Menkes. Aunque crea que esta película, por mala que sea, se ha llevado más palos de los merecidos, la comparación es bastante triste ya que, donde Kids trata de ser realista hasta el punto de decirnos ‘’Mira, tío, lo siento, pero así son los jóvenes’’, Mentiras y gordas solo exagera a base de tías cachondas y un consumo (imposible) de droga que retrata la vida de ABSOLUTAMENTE NADIE. Nadie es capaz de follarse a tantas tías (o tíos) meterse tantas pastillas y hacer tanto el gilipollas como Mario Casas.

 

Pero estamos hablando de Kids. Mientras en futuras películas de Clark, predomina en muchos momentos el mal gusto, en Kids, se centra más en mostrar una realidad que ya de por sí escandaliza, en vez de escandalizar al público con detalles explícitos.

 

Mientras la trama continúa, más se asusta el espectador ante la vida de estos jóvenes; viendo como niños de diez años fuman porros con toda naturalidad, viendo las palizas que se dan los chavales o el sexo con menores sin protección. Toda la película, el espectador sabe que, el bueno de Telly, tiene SIDA, pero él no. Jennie se pega toda la película intentando buscarle pero, cuando lo encuentra, ya está desvirgando a otra pobre chica que queda contagiada. Aunque quizá la peor escena es la última, en la que Casper, encuentra a Jennie inconsciente en un sofá y decide follársela aprovechando su estado. De nuevo la ironía dramática aparece y de esta manera, todos los protagonistas acaban con SIDA.

 

¿Exageraron Clark y Korine a los adolescentes de la Generación X? Teniendo en cuenta que muchos de los actores acabaron suicidándose o en centros de rehabilitación, yo diría que no. ¿Qué esperas de una generación cuyo máximo referente era Kurt Cobain? Un chico de 27 años tan traumatizado por el divorcio de sus padres y por la heroína que se reventó el cráneo con una escopeta. Los años dos mil puede que sean cutres y horteras, no lo voy a negar. Pero los noventa apestaban a decadencia grunge y a jóvenes que no entendían el ‘no’ como respuesta.

 

No creo que la verdadera polémica de esta película sea lo que muestra, sino que la gente se escandalizase de ver la realidad de los adolescentes. Si Clark creó polémica por algo con esta cinta, fue por abrir los ojos a medio Estados Unidos.

 

 

‘’Jesus Christ, what happened?’’ Casper (Justin Pierce) Kids (1995)

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