NEGATIVO GANADOR: De Ulises a Superman

GOING THE DISTANCE

Rocky Balboa y el mito moderno

 

“Rocky” (John G. Avildsen, 1976)

 

“Da igual si pierdo el combate. Lo único que quiero es durar. Nadie le ha durado mucho tiempo a Creed… y si puedo durar mucho, si suena la campana y sigo en pie, sabré, por primera vez en mi vida, que no era otro inútil del barrio.” (Rocky Balboa)

 

Toda civilización de la era clásica era portadora de un poema que incluía en él los valores esenciales de los pobladores del lugar en cuestión. Tanto La Odisea y La Ilíada en la Antigua Grecia como La Eneida en el Imperio Romano, mostraban las cualidades que hacían de su gente un ejemplo de integridad y de valentía, obviando, claro está, que dichas características son las que, de algún modo, fundaron las ciudades y crearon las tradiciones que acentuaron el sentimiento de identidad y patriotismo inherente de la sociedad. Por tanto, no resulta extraño que, en la segunda mitad del siglo XX, un país que siempre ha alardeado de fortaleza como es Estados Unidos dependiera de una historia que les sacara de la depresión.

 

A mediados de la década de 1970, el escándalo del Watergate y el fracaso que supuso la guerra de Vietnam para los estadounidenses provocó que se creara un cierto aura de fatalismo entre la gente. En las salas de cine imperaban en taquilla películas muy alejadas del sentimiento optimista característico de los Estados Unidos de América; películas armadas con anti-héroes irredentos de todo tipo (ya fueran policías corruptos en un ambiente todavía más corrupto que ellos mismos, ex-combatientes del Vietnam haciendo un turno nocturno como taxistas en un Nueva York dantesco, etc).

 

En ese ambiente de desilusión, un joven Sylvester Stallone, que hasta entonces no había hecho mucho más que unos pocos papeles pequeños en el cine, consiguió vender un guión propio sobre un boxeador vagabundo que, de la noche a la mañana, recibe la oportunidad de convertirse en campeón del mundo. “Rocky” (John G. Avildsen, 1976) es una película cuyo héroe principal es la representación pura del denominado “Sueño Americano”.

 

Este “Sueño Americano” se entiende por el triunfo por medio de la perseverancia con un talento innato. En el caso de Rocky, que no deja de ser un aspirante a boxeador proveniente de los circuitos más bajos de dicho deporte, consigue llegar a la cima enfrentándose a un rival aparentemente invencible. Sin embargo, esa humildad que caracteriza al héroe de esta historia de “La Cenicienta” moderna hace que la duda de poder aguantar un asalto de su contrincante, el popular campeón de los pesos pesados Apollo Creed, se apodere de él a lo largo del intervalo previo al combate. Rocky es, ante todo, un ser humano vulnerable al que le atormenta un destino que le es incierto, lo cual no implica que dedique todas sus energías para la confrontación final con su némesis.

 

En “Rocky” podemos encontrar prácticamente todos los elementos del Viaje del Héroe expuestos por Joseph Campbell. Desde la llamada a la aventura hasta el enfrentamiento final con la Sombra, Rocky, en todo momento, es un héroe predestinado a recorrer ese camino lleno de descubrimientos y obstáculos que lo llevará a una gloria, en un principio, inesperada para él y para quienes le rodean, incluido el mismo Creed.

 

Aun así, el viaje que emprende Rocky Balboa no es un viaje solitario. Los compañeros del héroe serán fundamentales en la historia, especialmente Adrian, la mujer a la que ama. Hasta que se juntan ambos en el camino, vemos a nuestro héroe como un hombre incompleto, un hombre físico, sin una base culta latente pero con un carisma y una soltura impactante. Sin embargo, todo cambia al conocer a Adrian, la que, por otro lado, es reservada e intelectual. Es en esa comunión de personalidades cuando ambos descubren un cambio en su ser, una transformación sutil en el carácter que origina el coraje para afrontar las adversidades, tanto externas como internas, de los dos personajes.

 

Otra de las personalidades (en constante conflicto con la personalidad de Rocky) es la del hermano de Adrian, Paulie, el cual tiene un comportamiento impulsivo y agresivo con su entorno pero que encuentra el equilibrio en su ser ayudando al héroe a entrenarse para su combate con su némesis. Rocky introducirá a Paulie la humildad que siempre ha necesitado, alejándolo de sus continuos ataques hacia su hermana.

 

Sin embargo, el héroe no es nada sin un mentor que le ilustre el camino a seguir; Mickey, un veterano boxeador que ha encontrado ocupación como entrenador, será quién ayude a Rocky Balboa, haciendo buen uso de su experiencia, a combatir a Apollo Creed. En cuanto recibe Rocky la llamada a la aventura, Mickey, que lo ha despreciado desde que empezó a trabajar como matón para el mafioso local, suplica al joven aspirante a campeón para ser su entrenador. El mentor en esta historia es un personaje frustrado por su pasado. Jamás tuvo un mánager, pero, tratando de redimirse, le brinda la oportunidad a Rocky de tener un soporte. Esta figura clave encontrará su redención una vez nuestro héroe acepte su ofrecimiento.

 

El final del camino llega con el combate contra Apollo Creed, su némesis, que representa un contrario a la humildad de su contrincante. Su puesta en escena antes de llegar al ring, ataviado como George Washington mientras alardea de ser el icono americano por excelencia, y su carácter fanfarrón se verá ridiculizado en pleno enfrentamiento con Rocky. Es necesario mencionar que Creed juega dos roles en esta historia: es Heraldo y a la vez Sombra de la aventura del héroe, ya que será él quién inicia la campaña para buscar un contrincante de menor categoría para el que, considera, el “Combate del Siglo”, sin embargo, al escoger a Rocky se convierte automáticamente en el creador de su propia caída. No solo aguanta el Potro Italiano (nombre artístico de Rocky) los golpes del campeón mundial sino que consigue seguir en pie los quince asaltos del combate. Finalmente, una vez ha acabado el combate, los jueces, tras una valoración muy discutida, nombran ganador a Creed, pero será Rocky el que consiga el estandarte de boxeador de primera línea.

 

Ganadora de cuatro Premios de la Academia de Hollywood (entre los que se incluyen Mejor Película y Mejor Director), “Rocky” consiguió el reconocimiento, tanto de la crítica como del público norteamericano, por aportar optimismo en una era en la que la moral americana estaba prácticamente hundida.

 

A día de hoy, esta película, y sus inevitables continuaciones, se han convertido en lo que podría considerarse, un mito moderno para la cultura de Estados Unidos y, quizás en menor medida, la del mundo entero.

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