CRÍTICA DE “CHICKEN RUN”

Chicken run: evasión en la granja, es un filme de Nick Park, Peter Lord que fue ganador de muchísimos premios en el año 2000. La película grosso modo trata de cómo un grupo de gallinas de granja, encabezado por la combativa gallina Ginger, intentan fugarse de la granja donde viven para tener una vida mejor. Aparentemente es otra película más de animación para niños, pero a medida que la trama avanza se nos sitúa en un plano mucho más complejo.

 

 

 

Me gustaría centrarme sobre todo en la “crítica”, a modo de sátira y parodia, de lo que viene a ser la Segunda Guerra Mundial, campos de concentración y presos. Esto se refleja sobre todo en la primera parte del film, los múltiples intentos de fuga de las gallinas, los castigos cuando son atrapadas, la constante vigilancia sobre ellas, pero sobretodo, la escenografía del ambiente, casitas de madera numeradas y el recuento en el patio de la granja. Es sumamente original la idea de que a través de unos dibujos animados, para no hacerlo tan explícito, se pueda retratar uno de los momentos más duros de la humanidad, con el banal tema de una granja con sus gallinas.

 

La película es amena, divertida y entretenida. Apta y ciertamente perfecta para todos los públicos. Tanto niños, por el toque infantil de animación y la aventura del argumento, como para todo tipo de adultos gracias a este trasfondo histórico y conflictivo, que nos capta la atención, provocándonos una cierta sorpresa, por la cuidadosa presentación del filme.

 

 

Es curioso también la caracterización de los personajes de la película. Las gallinas no son nada gallinas, con un par de huevos, decididas a escapar de allí. Un gallo, veterano del ejército británico enfrentado al gallito americano, artista de circo recién llegado a la granja. A parte de la influencia principal del filme, la película La evasión, encontramos guiños divertidos, incluso la guerra de sexos de las clásicas comedias hollywoodienses de los años 30 y 40, asumiendo todos estos aspectos de manera natural gracias a un estupendo guión, fluido y muy bien estructurado.

 

Una obra maestra de la animación y del mismísimo cine, consiguiendo el goce más puramente irónico y a la vez crítico de una historia, muy parecida al holocausto.

 

Laura Obradors

 

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