CRÍTICA DE “SUFRAGISTAS”

Esta película dirigida y escrita, como no podía ser de otra forma, por dos mujeres Sarah Gavron y Abi Morgan, narra la historia de lucha de miles de mujeres en la Inglaterra de principios del siglo XX.
Meryl Streep encarna, durante una sola secuencia, al personaje histórico de Emmeline Pankhurst. Líder feminista del movimiento Suffragette en Gran Bretaña. Pero no hay que olvidar que bajo los famosos y brillantes discursos de los rostros más célebres y relevantes del feminismo existe una oleada de mujeres anónimas, tal vez más brillantes e importantes, que con sus sacrificios y acciones, respaldando las ideas y órdenes de dichas activistas políticas, lograron la voz suficiente para que el mundo escuchase aquello por lo que luchaban, el derecho a estar representadas en las leyes y el legítimo derecho a escribirlas y a votarlas.

 

Parte del equipo de Sufragistas

 

 

Gavron y Morgan construyen este film desde el punto de vista de una mujer anónima, Maud –Mulligan-, poniendo en evidencia como fueron de imprescindibles las actuaciones del sector femenino obrero más humilde, arriesgando todo hasta las últimas consecuencias, siendo las únicas con el valor suficiente para enfrentarse hasta llegar a encararse con el peor villano de todas las historias, el hombre blanco convencido de su condición superior.

 

Un fabuloso reparto de actrices como Helena Bonham Carter, Anne-Marie Duff, Romola Garai y Natalie Press son las encargadas de dar rostro y piel a las obreras activistas feministas que acompañaran la evolución psicológica e ideológica de la protagonista y lucharán bajo la voz de la activista política británica Emmeline Pankhurst.

 

Con una actuación elegante, una excelente dirección de fotografía a manos de Eduard Grau (graduado de la ESCAC) y la compañía de la música de Alexandre Desplat, Sarah Grau logra plasmar la injusticia de lo vivido y el sufrimiento e impotencia de las mujeres que protagonizaron dicha lucha y siempre desde la calidez y ternura como cualidades otorgadas al género femenino.

 

Aun así la elegancia visual y actoral con la que se desarrollan los acontecimientos, se queda a mis ojos corta a la hora de conseguir retratar la ira y la desesperación de los sucesos históricos retratados. Plasmar todo aquello que se tuvo que sacrificar, incluyendo hijos y vidas, para conseguir un derecho que beneficiaría a la mitad de la población inglesa es emocionalmente chocante, pero no suficiente para mostrar lo que realmente fue la injusticia, la violencia y la rabia a la que se expusieron y desde la que pelearon tantas mujeres. Y es que toda la historia gira y evoluciona en torno a la protagonista Maud –C. Mulligan– y tal vez este personaje no es capaz de plasmar todo aquel torbellino de lucha, emociones y abuso de poder por parte del hombre en la época, al igual que la directora Sarah Gravon y la dramaturga Abi Morgan no son capaces de mostrar con profundidad todo aquello que parece que habrían querido.

 

Escena de la película de Sufragistas

 

Esperemos poder corregir estos errores en el futuro, siendo esta película la primera de otras muchas que consigan llegar al público, mostrando al mundo todas las luchas históricas habidas y por haber protagonizadas por mujeres, reivindicando así la importancia de personajes femeninos que, después de desempeñar papeles cruciales para la humanidad, han sido invisibilizadas en la historia.

 

Vilma Bravo Amuedo

 

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