NEGATIVO GANADOR: Cine polémico

 

A veces la vida deleita nos deleita con pequeñas sorpresas. A veces alguien crea una película que al 99,99% de la gente le repugna, le provoca nauseas, le crea tal mal en su interior que desearía no haberla descargado (ilegalmente) nunca en su Macbook pro de trece pulgadas. Pero, joder, cómo mola cuando tú (y cuando digo ‘tú’ me refiero a ‘yo’ de yo) perteneces a ese 0,01%. Y así fue en esta ocasión. Soy una de las pocas personas que vio grandeza y maestría en la única e inimitable The Human Centipede 2 (Full Sequence) (2011) de Tom Six.

 

 

Quizás os suene más si os digo el ciempiés humano. La película en cuestión es la secuela de The Human Centipede (First Sequence) (2009), también de Tom Six. La cosa va básicamente de un médico loco que pilla a dos pobres chicas y a un chino (os voy a admitir que no sé si era chino o japonés) y los… une. Los une cosiendo la cavidad bucal de uno a la cavidad rectal de otro (vamos, de culo a boca). De esta manera consigue un solo cuerpo con doce patas y un solo tuvo digestivo. Os podéis hacer una idea de lo escatológico que es todo. Pero, dentro de lo asqueroso, era limpia. Era un cirujano en una sala de operaciones, eran tres cuerpos, y el tío hace bien la operación. Algo dentro de Tom Six debió pensar que eso no era suficiente, así que decidió preparar la segunda, y en esta sí que no iba a tener piedad con los espectadores de estómago… delicado.

 

La premisa de la película creo que es, innegablemente, genial. El protagonista es el vigilante de un parking que vive obsesionado con la película The Human Centipede (First Sequence). Un poquito de metacine del bueno. El bueno de Tom hace una película de alguien obsesionado con SU película. Baja Modesto que sube Six. El caso es que el vigilante este es la antítesis del médico loco de la primera (salvo porque, obviamente, ambos están jodidamente locos). Mientras el médico era un hombre pulcro, bien vestido y de buenas maneras, este colgao del parking es un tío gordo grasiento de metro y medio, gafas sucias, sudoroso que vive con la zorra de su madre y su ciempiés (a mí, que me dan un asco los bichos impresionante, os digo que ese ciempiés se lleva la palma). Volviendo a la trama, como ya he dicho, nuestro protagonista esta obsesionado con la película, así que decide llevarla a la práctica, pero con ligeras diferencias numerales. Mientras en la película el doctor usa tres cuerpos, el loco en cuestión decide hacerlo con doce cuerpos. Así que el tío va por el parking y, a tío despistado que ve, tío despistado que hostia con una tubería y se lo mete a la furgoneta. El tío va uno a uno hasta que tiene once (mujeres, hombres y hasta una embarazada). A la hora de elegir a la duodécima, se marca un puntazo total el director. El protagonista llama a la actriz protagonista de la anterior película y se hace pasar por el manager de Tarantino, quien le ofrece una prueba para su próxima película. La actriz va, hostia de tubería de la cabeza y a la furgo. Toma metacine, la actriz que interpretaba se convierte en víctima de su propio papel. Total, que a los doce los pilla y los une. Pero, mientras en la primera el médico los sedaba y los operaba correctamente, este vigilante de parking los cose a grapa y cúter. Luego les raja las rodillas y les corta los tendones para que no se puedan levantar y se arrastren. Todo esto, cómo no, en plano detalle. Me reía por no potar.

 

Sin duda tiene dos momentos que recordaré toda mi vida como dos de las cosas más rotas que he visto en mi vida (con ‘rotas’ me refiero a innecesariamente perturbadas). Para hablar de la primera, he de aclarar que la película es en blanco y negro, y, al igual que en La lista de Schindler (1993) de Steven Spielberg, todo es en esos dos colores, menos el abrigo rojo de una niña (qué bonito ¿Verdad?), en esta película todo es en blanco y negro, menos la mierda. La mierda es del marrón más brillante que he visto en mi vida, asqueroso. La segunda cosa rota se da cuando la embarazada consigue escapar. Entra en el coche de nuestro antihéroe protagonista pero mientras está arrancando se nos pone de parto la tía. Y, tristemente, el bebé, cae (vivo) con la cabeza bajo el acelerador. La madre, presa del pánico, acelera, reventando el cráneo de su retoño en un bellísimo primerísimo primer plano.

 

A mí me gusta ser polémico, pero este señor, me da mil vueltas con sus ciempiés. Espero que os haya gustado la crítica y os invito a todos a ver The Human Centipede 3 (final sequence) (2015). La película final de ‘’La trilogía más importante de todos los tiempos’’ en palabras del director. Esta vez en vez de doce cuerpos. El ciempiés humano lo formaran… ¡quinientos!

 

Lo mejor de este artículo es que suena a coña. Pero todo es cierto. Así que antes de llamar polémico al señor Scorsese o al señor Tarantino, informaos de los verdaderos locos del séptimo arte.

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