NEGATIVO GANADOR: De Ulises a Superman

EVERYBODY’S GOT TO LEARN SOMETIME

 

Viaje al Infierno en la mente de Joel Barish

“¡Olvídate de mi!” (“Eternal Sunshine of the Spotless Mind” – Michel Gondry, 2004)

 

Los héroes son, en su total mayoría, seres preocupados. La realización personal y, por tanto, la felicidad son el fin de su camino. Tal y como trataban las leyendas estos sabios de la era clásica (y como señalaba Joseph Campbell, siglos más tarde, en su “El Héroe de las Mil Caras”), la figura del héroe es el pretexto para desvelar las respuestas a los grandes desafíos que, tarde o temprano, aparecen en la vida de la gente, aleccionándolos, de esta manera, con elementos y simbolismos fantásticos que hacen mella en la mente colectiva.

Por este motivo, no resulta extraño que, en los primeros años del siglo XXI, el guionista Charlie Kaufman quisiera adaptar los elementos del viaje del héroe para explicar los efectos del desamor. La película en cuestión, “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” (Michel Gondry, 2004), se centra en la mentalmente vertiginosa redención de Joel Barish, un hombre cuya pareja, Clementine, de la noche a la mañana, decide someterse a un tratamiento que consiste en borrar de la memoria a la persona que una vez ha amado. Cuando Joel es consciente de lo que ha hecho, decide emplear, por desesperación, la misma medida y borrarla a ella también. A partir de ahí, se verá envuelto en un laberinto de recuerdos mientras hacen su labor los científicos del tratamiento, y acabará redescubriendo su amor por Clementine, tratando de salvarla del olvido.

 

La pregunta es simple: ¿Quién es Joel Barish? A simple vista, se puede tratar de un amante atribulado. Una especie de Orfeo-conoce-a-Ulises que rehúsa olvidar a su amada y que decide traerla de vuelta mentalmente mientras lucha contra monstruos que no puede ver pero que, sin embargo, hacen de su aventura un verdadero calvario. Una vez cruza el umbral, Joel se verá inmerso en todos los recuerdos que tiene con Clementine y ello se convertirá, irremediablemente, en su propia bajada a los infiernos, con sus diversos niveles de profundidad y con un autoconocimiento que va en progresión a medida que intenta salvar a su pareja del borrado mental al que es sometido.

 

(Joel Barish en las profundidades de su mente tratará de salvar sus recuerdos con Clementine)

 

El camino que emprende Joel no deja de ser un camino hacia la comprensión. El viaje a través de sus recuerdos le ayuda a entender la personalidad impulsiva y peculiar de Clementine. A partir de cierto momento, la meta a la que quiere llegar Joel una vez ha redescubierto su amor es enfrentarse a los parásitos que tratan de llevársela lejos de él. Podría tratarse de una redimensión del mito de Orfeo, en el que Orfeo trata de recuperar a su amada Eurídice del averno, pero con la diferencia de que Joel va acompañado por ella desde el principio y jugando ésta misma roles distintos a lo largo de la aventura.

 

El personaje de Clementine dentro de la mente de Joel Barish hace una evolución extrema. Como planteó Campbell en sus estudios sobre el viaje del héroe, existen diversos personajes que aparecen a lo largo de la iniciación; en el caso del viaje de Joel, Clementine pasa de heraldo a sombra y de sombra a compañero de tribulaciones.

 

(Clementine representará en la historia diversos roles del viaje del héroe)

 

El orden de los acontecimientos que se ven en los recuerdos de Joel durante todo el proceso de borrado va desde el final de la relación hasta el momento en que se encuentran por primera vez. Para empezar, el hecho de que Clementine haya decidido borrar primero a Joel de su memoria implica para él la llamada a la aventura; se aplica el mismo procedimiento y decide ir a la clínica para someterse a un borrado de la memoria. Acto seguido, una vez Joel comienza su incursión en su propia memoria, Clementine aparece como alguien problemático para el héroe, ya que nos encontramos en los últimos trazos de su relación con su amada y vemos cómo surgieron las discusiones y los enfrentamientos que llevaron a ambos a tomar esas medidas tan drásticas. Al ir retrocediendo en los recuerdos de Barish, la relación se va tornando más sana y simpática, lo que hace que Clementine, que hasta ahora parecía un ser insensible y frío, pasa a ser cálida y servicial, convirtiéndose así en el compañero de Joel en su búsqueda de la redención. Sin embargo, no hay que olvidar que la Clementine que ayuda a Joel en este punto de la incursión mental es un producto de la psique del mismo Joel y no la verdadera Clementine. El camino llega a controlarlo él, escabulléndose en los recuerdos de su infancia mientras que los científicos tratan de darle caza allá donde pueden.

 

En ese punto final de la historia, la sombra pasará inevitablemente a ser el doctor Howard Mierzwiak, que, junto con sus empleados (los esbirros de la sombra), conseguirán finalmente borrar a Clementine de la mente de Joel Barish.

 

(Joel sometido al tratamiento en el mundo real)

 

Aun así, este ejemplo de sombra que encontramos en la película es poco convencional. Mierzwiak, junto con sus ayudantes, tiene un objetivo marcado por el mismo Joel, el cual los contrató para llevar a cabo la eliminación de Clementine. Aun siendo considerados como la sombra, no es difícil llegar a empatizar con ellos; sus tribulaciones personales entre los miembros de la clínica llegan a alcanzar una importancia equilibrada a la de Joel y, de una forma u otra, tratarán de buscar una redención imposible que acabará con la culminación de la práctica de ese tratamiento al día siguiente.

 

Clementine ha dejado de ser, finalmente, un recuerdo de Joel Barish. No obstante, hay un juego con la predestinación que los lleva a coincidir a ambos a la misma playa en la que juguetearon cuando estaban juntos. Son desconocidos que, en el fondo, se conocer muy bien y deciden empezar de cero, aun cuando Mary (la enfermera de la clínica que descubre haber sido sometida al tratamiento al enamorarse perdidamente de Mierzwiak) decide enviar a los antiguos pacientes las cintas con las confesiones desagradables que hicieron estos antes de decidir borrar ciertos momentos de su memoria. Joel y Clementine reciben cada uno sus confesiones y las escuchan estando los dos presentes, lo cual, al fin y al cabo, no impiden que ambos vuelvan a retomar su relación.

 

 

La resistencia al olvido, en definitiva, constituye una redención personal del héroe. Kaufman y Gondry crean con esta película una fábula acerca de la habilidad del ser humano en aferrarnos a los recuerdos que, hasta cierto punto, llevan consigo lo que somos en realidad. Por tanto, el elemento aleccionador que se encuentra en el viaje que emprende Joel Barish reside en ese autoconocimiento que nos aporta la odisea que representa el amor y, no menos importante, el desamor.

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