NEGATIVO GANADOR: Otro Cine Español

No sabía a que película enfrentarme para escribir el artículo de este mes, ya que colapsado por el aluvión de estrenos en cartelera en esta época de nominaciones y premios, no me había cruzado con alguna que considerase adecuada para esta sección.

 

Entonces Sara me sugirió hablar de Game Over (disponible en Filmin), un documental del que ya había oído hablar en el pasado Festival de Málaga, estaba en competición en la sección documental, pero que no me había animado a ver por cierta pereza a lo “friki” que a primera vista parecía la historia. Finalmente, después de verla y haberme decidido a escribir sobre ella, Game Over ganó el pasado domingo 31 de enero el premio Gaudí al mejor documental.

 

Game Over narra la historia de Djalal, un joven catalán de 24 años que movido por su afición a las armas y los videojuegos de guerra y convertido en uno de los mejores expertos en AirSoft (juego, casi deporte, de estrategias militares con réplicas de armas reales) bajo su alias de internauta Lord_Sex, decide alistarse voluntariamente como francotirador en el ejército para ir a Afganistán.

 

“Es recull el que es sembra” dice la madre de Djalal en plena discusión familiar, cuando el padre cuestiona la decisión de Djalal, ya que dicha afición ha sido consentida (o casi propiciada) por su familia, que le han obsequiado cada cumpleaños con estas réplicas de armas, uniformes y otros utensilios bélicos que conforman su inmensa colección.

 

 

El documental, que hace uso de imágenes de archivo (tanto de la infancia del protagonista como vídeos que él tomaba en la guerra), nos acerca brevemente al conflicto bélico desde un punto de vista poco habitual, viendo fragmentos de los tiempos muertos en los que Djalal hace guardia y se graba, o cuando interactúa con los niños de la zona.

 

Durante el visionado descubrimos que la guerra real no es lo que él se pensaba, vacía de la acción y el entretenimiento que si encontraba en sus partidas, y finalmente Djalal vuelve a casa después de dos años en el frente, simplemente por aburrimiento. En un momento de la película, vemos a los soldados compañeros del protagonista jugando a un videojuego bélico en su tiempo de descanso, como si Djalal no fuera el único que echa de menos esta “acción” que le incitó a viajar a Afganistán.

 

Aunque en un principio puede parecer que se trata de un documental de presentación de un personaje peculiar, Djalal es la pieza clave que utiliza la directora, Alba Sotorra, para poner sobre la mesa temas muy interesantes sobre los que reflexionar, como la a veces cuestionable búsqueda de la violencia ficticia en nuestro entretenimiento, la visión occidental de la guerra, la educación de los hijos o la crísis económica.

 

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