NEGATIVO GANADOR – El existencialismo en el cine

Los tiempos oscuros. El espíritu de la colmena.

 

 

Víctor Erice es un cineasta vasco con un estilo muy personal que sólo realizó en solitario dos largometrajes de ficción, El espíritu de la colmena (1973) y El sur (1983), y algunos documentales entre los que destaca El sol del membrillo (1992). Tres auténticas joyas cinematográficas. Como diría alguno: ¿Para qué hacer más?

 

 

En El espíritu de la colmena se juega con el tiempo, la vida y la muerte (un reloj aparece en varias ocasiones e incluso parece cumplir una función narrativa). En el exterior, en las callejuelas y los prados, sólo hay vacío, no hay vida, no hay voz. En las casas, en la colmena, nadie sobresale por encima del otro. Encerrados, nadie quiere ver, ni escuchar ni hablar, pero sobre todo, nadie quiere preguntarse el porqué de esta voluntad impuesta (Teresa, interpretada por Teresa Gimpera, escribe una carta explicando el porqué de esta situación al inicio del relato), excepto Ana (Ana Torrent), una niña que quiere conocer aspectos de la vida y de la muerte que le obsesionan. Por eso es ella quien le pone los ojos al muñeco en la escuela en una escena del film. El órgano con que yo he comprendido el mundo es el ojoJ. W. Goethe.

 

El panal de abejas que coge Fernando (Fernando Fernán Gómez) al inicio de la película y que mira por ambos lados, es como un reflejo del pueblo en el que vive, de la misma manera que esta historia es también un extraño retrato de la España franquista.

 

Cartel original de El espíritu de la colmena

 

El panal de celdas que acota y muestra la imagen del cartel en color amarillo de las dos niñas, Ana en el medio de las vías mirando al frente y a un lado su hermana Isabel (Isabel Tellería), tumbada jugando a escuchar en el engaño, como cuando juega a hacerse la muerta, está siempre presente (el panal de celdas) en las ventanas de la casa, que no deja de ser como una colmena. Es la realidad de ese momento. Escondidos por el miedo en sus celdas, aislados de toda información, nadie quiere destacar ni plantearse el motivo de su forma de vida. Por eso Ana es distinta, su pasión por el cine delata su deseo de salir de una realidad que se resigna a aceptar.

 

Fotograma

 

Haciendo otra vez referencia al cartel original de la película, vemos a Ana cual vaquero que se pone de pié ante una vaca y la mira a los ojos para que ésta se detenga, pero en otra situación. Aquí Ana, en medio de las vías, se enfrenta a la muerte, el tren que nunca se detiene. Se enfrenta a ella con su mirada, una mirada que parece tener la fuerza del Todopoderoso cuando detuvo el Sol para que no se hiciese de noche y los israelitas pudiesen ganar la batalla de Gabaón. La religión aparece de forma implícita y explícita en el contexto de El espíritu de la colmena.

 

La muerte siempre está presente, ya que este cuento está ambientado en un periodo de inmediata posguerra, cuando los fantasmas todavía pululaban por los campos y en un lugar donde el miedo provoca una pausa en el ímpetu general, haciendo parecer que lo único que pasa es el tiempo.

 

El cine, una vez más, es lo único que mueve a los habitantes del pueblo y la mejor herramienta para despertar un pequeño halo de amarilla esperanza en ellos. El paralelismo que existe con la historia del Dr. Frankenstein (película que impresiona a Ana) y la historia de este film es adentrarse a investigar esa pequeña y fina barrera que separa la vida de la muerte (la figura del maqui con el que se encuentra Ana aparece caracterizada como una especie de monstruo inofensivo). Cuando Ana decide tomarse la seta venenosa, demuestra que es la única dispuesta a desobedecer porque no termina de creerse la verdad establecida.

 

Ana Torrent

 

Mi recomendación musical de esta semana es la canción Ultramemia de Def Con Dos.

 

 

 

 

Duarte Caseiro Vázquez

Un pensamiento sobre “NEGATIVO GANADOR – El existencialismo en el cine”

  1. El titulo lo recuerdo pero la película si la vi no recuerdo nada,
    pero tu reflexión acerca de ella es muy interesante. Sobre
    todo el enfrentamiento a la muerte por una persona tan joven
    como Ana Torrent.

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