NEGATIVO GANADOR: Otro Cine Español

O FUTEBOL (+ VICTORIA)

 

 

Hace un par de semanas entré en el Cinema Maldà con la idea de ver dos películas que tenía “pendientes” y que casualmente proyectaban seguidas. No sé si el hecho de que hubiese menos de cinco minutos entre una y otra tuvo algo que ver, pero automáticamente tras el visionado de ambas empecé a pensar posibles paralelismos entre estas dos películas prácticamente opuestas.

 

La primera era O Futebol de Sergio Oksman, a la que dedicaré este artículo, considerada por gran parte de la crítica la película española del año y a la vez ninguneada por la Academia en sus nominaciones a los Goya. La segunda, la alemana y sí muy galardonada Victoria de Sebastian Schipper, que por tener protagonista española (Laia Costa) me permito citar en esta sección.

 

 

Si podemos decir que hay un cine que busca evadir al espectador de la realidad, hay otro que busca acercarlo o casi introducirlo en ella, llegando en ocasiones a participar en la incertidumbre de los acontecimientos que se van desarrollando en la vida real. En cierta forma, creo que estas dos películas son un ejemplo de ello, aunque realizado de formas absolutamente diferentes. Si la segunda lo hace desde un ejercicio puramente técnico, un plano secuencia de más de dos horas, en las que acompañas sin descanso a una joven española por las calles de Berlín en la noche más bizarra de su vida, O Futebol nace de la voluntad de documentar un reencuentro real cuyo final inesperado lo convierte en un ejemplo de cómo la realidad puede ganar a cualquier planificación previamente planteada para un filme.

 

Dos películas que en el momento de empezar a ser rodadas, a pesar de tener un guión escrito, se abrían al azar de “la vida misma” (por muy lapidaria que suene la frase) para dar lugar a dos ejemplos de cine completamente distintos.

 

 

O futebol relata la historia de Sergio (Oksman, el propio director), un brasileño afincado en España que viaja a Brasil para visitar a su padre, Simão (Oksman), al que lleva más de veinte años sin ver, tras acordar juntos ver el Mundial de Fútbol que se celebró en Sao Paulo en 2014.

 

Pero si el Mundial es la excusa que Sergio (como personaje) elije para pasar tiempo con Simão; “El fútbol” (que aunque pueda resultar evidente es la traducción al español del título) es la excusa que Sergio (como director) toma para hablar de muchas cosas antes que del propio deporte. Deporte que nos acompaña durante toda la película no sólo como eje vertebrador de ésta (estructurando las secuencias por jornadas de partido, como si se tratase de una crónica alternativa de un mundial del que se nos cuenta más bien poco) sino como lugar común entre un padre y un hijo que tienen poco de lo que hablar, a pesar de haber estado separados dos décadas. De hecho, una conversación entre ambos intentando diferenciar los gritos de gol desde el coche y con el estadio de fondo es a mi parecer uno de los mejores momentos de la película.

 

Cuando entré a ver O Futebol no conocía prácticamente nada a cerca de la película (no sabía que se trataba de un documental) y aunque había síntomas evidentes de que había mucho de “real” en lo que veía, durante el visionado llegué a pensar que había partes de la trama que se habían ficcionado, simplemente para llevar el planteamiento inicial a un desenlace ficticio.

 

Tras ver los créditos y descubrir que ambos protagonistas eran padre e hijo en la realidad, me impactó el hecho de intuir una implicación casi extrema del cineasta en la propia película, trabajando un episodio de su vida tan complicado de forma tan cercana, pero sin llegar a un sentimentalismo gratuito y desde la mínima distancia que por lo menos (creo) se necesita para tratar un tema como la pérdida de un ser querido.

 

 

Mentiría si digo que he visto mucho documental y quizás no haya muchos sorprendidos por el aspecto formal de esta película; pero el estatismo de los planos, su composición cuidada, dejando ver cierta búsqueda de simetría en algunos momentos, fueron algunos detalles que me remitían a una ficción (aún así poco convencional). Incluso estas características me llevaron posteriormente a acordarme de la parte de la filmografía de Yasujiro Ozu que conozco (como Primavera tardía o Cuentos de Tokio) tanto por la trama paterno-filial como por su estudiada composición de planos generales, casi guiados por una cuadrícula.

 

 

Y si en Victoria la realidad nos viene dada mediante una única cápsula de dos horas y media, en O Futebol son estas peculiares jornadas futbolísticas (mucho más interesantes a ojos de un aquí nulo seguidor del llamado “deporte rey”) las que a modo de pequeñas dosis, nos van dejando momentos tan cinematográficos como verídicos (quizás algo poco común) que afirman que a pesar de todo la vida sigue, al igual que los obreros que Sergio rueda desde la ventana del hospital continúan su trabajo, ajenos a todo lo que pasa dentro.

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