NEGATIVO GANADOR: De Ulises a Superman

ESCAPE (IMPOSIBLE) AL PARAÍSO

La tragedia de Carlito Brigante

(“Atrapado por su Pasado” – Brian de Palma, 1993)

 

 

No todos los héroes regresan del Infierno. Muchos de ellos, debido a su mal sino, están abocados a la desgracia y a la muerte. Las gestas que explicaban los poetas clásicos se centraban, en su gran mayoría, en hombres o mujeres con un código moral incorruptible, ¿Pero qué sucede cuando no es así? Al tratarse de personajes que quieren enmendar todo lo malo que han cometido, la justicia tarde o temprano los pone en su sitio, arrebatándoles todo aquello que anhelaban. De esa forma, el destino final de los héroes se vuelve, de un modo u otro, trágico.

Existe una gran tradición de adaptar las tragedias clásicas al género del cine negro. Desde Hawks a Wellman (Con títulos tan imprescindibles como “El Enemigo Público nº1” y la versión original de “Scarface”), las historias se centran en hombres crueles en un mundo cruel, donde pasan de tener absolutamente todo a perderlo y morir, todo ello debido a su falta de moralidad íntegra y a su carácter excesivamente violento. Esa gran tradición se ha mantenido a lo largo del primer siglo del cine, y películas como “Atrapado por su Pasado” (“Carlito’s Way, 1993) de Brian de Palma, son prueba de ello.

 

El héroe trágico de esta historia de redención es Carlito Brigante, un gángster que, tras controlar el monopolio de la heroína en Nueva York, acaba en prisión y, una vez fuera después de cinco años en la cárcel, decide cambiar su vida, dejar la calle y prosperar. Sin embargo, una serie de acontecimientos que suceden en su círculo cercano le empujarán hacia un fatal desenlace, ligado en parte a su pasado y por otra parte al empeño que pone para enmendarlo.

 

Al igual que sucede en las tragedias clásicas, se hace mención a los acontecimientos nada más comenzar el primer acto. En teatro, dicho recurso viene personificado en el Coro, que prepara al espectador del fatal desenlace. En la película de de Palma, dicho recurso se encuentra en la escena principal de la película, en la que vemos cómo tanto agentes de policía como personal médico se llevan a nuestro héroe en una camilla por una estación de tren, mientras escuchamos una voz en off de Carlito reflexionando si de esa forma debe acabar todo. Este coro se convertirá en una introspección a lo largo de la película, introduciendo de este modo los hechos que condujeron a Carlito a este devastador final.

 

(“Escape al Paraíso” o la redención imposible de Carlito Brigante)

 

La acción transcurre en 1975. Carlito Brigante, recién admitido una vez más dentro de la sociedad (gracias al empeño de su amigo, el abogado David Kleinfeld), decide romper con las cadenas que lo ligan a la calle. Al igual que Aquiles, que estuvo desprovisto de fuerza divina en el talón, Carlito tiene como punto débil la ciudad en la que se crió y se formó como matón. Una vez fuera de la carcel, decide reunir de forma legal 75.000 dólares para asociarse con un antiguo compañero de celda y vender coches en la Isla Paraíso, en las Bahamas. De esa manera, una vez se ha reunido con su antiguo jefe para presentarle sus planes de futuro y después de ver como matan a su primo en un altercado en el que se ve envuelto tras acompañar a este para hacer una simple entrega, se hace con un club nocturno, el Club Paraíso.

 

(El ambiente de las calles hará que a Carlito le resulte imposible esconder su verdadera naturaleza)

 

No obstante, los principales ejes de la desgracia del héroe se encuentran en su círculo de confianza. Sus compañeros en el club, Pachanga (un matón que conoce a Carlito de mucho antes de que este ingresara en prisión) y Kleinfeld, serán los responsables de la caída de Brigante. Por otro lado, el amor por Gail, una bailarina con quien tuvo un idilio antes de que ingresara en prisión y con quien volverá a tener una relación amorosa una vez fuera, resultará ser el único punto de cordura que necesitará Carlito Brigante para tratar de salir de la vorágine que le rodeará.

 

(Gail representa para Carlito la principal motivación para huir de las calles)

 

Mientras que Carlito va adquiriendo beneficios gracias al éxito del club, acontecerán dos desgracias. La primera, más próxima a su entorno, será Benny Blanco, un joven mafioso engreído al que Carlito humillará expulsándolo a la fuerza de su club y al que dejará con vida después de todo.

 

(Benny Blanco, el gángster joven y nervioso del Bronx, es humillado por Brigante)

 

La segunda es el mismo Kleinfeld; el abogado, aparentemente un modelo de integridad, se endeudó con un capo de la mafia italiana, ahora encerrado en un barco-prisión. Para salvar su deuda y su propia vida, Kleinfeld acepta ayudarle a fugarse de la cárcel, pero para ello necesitará convencer a su, ahora cauto, amigo Carlito.

 

(Kleinfeld, amigo y abogado de Carlito)

 

Una vez Carlito vuelve a ponerse en contacto con Gail, la redención total del héroe protagonista parece un fin posible. En ella encuentra un salvoconducto hacia una vida distinta a la que ha tenido antes, por eso hará cuanto esté en su mano para recuperar su amor, aun habiendo roto el contacto con ella durante cinco años. No obstante, consigue lo que se propone y el amor entre Carlito y Gail es apasionado.

 

Sin embargo, lo que parece ir cuesta arriba resulta más bien lo contrario. Kleinfeld le pide finalmente a Carlito que lo respalde en su delicada tarea. Tras muchas negativas por parte de Brigante y al ver que la desesperación de Kleinfeld es real, acepta acompañarle. Aun en contra de los deseos de Gail de evitar que Carlito se ponga a sí mismo en peligro, este acepta su destino y lo considera principalmente como una deuda vital que tiene con su amigo, el cual le ha evitado una larga condena.

 

(Metido en un compromiso con la mafia italiana, Kleinfeld buscará sustento en su amigo Carlito)

 

Pero cuando llegan con el yate de Kleinfeld a la prisión y consiguen rescatar al capo, Brigante ve como su amigo, que ha consumido una gran cantidad de cocaína y, por tanto, está completamente fuera de sí, mata al mafioso italiano y a su hijo. Ahora todo se ha convertido en una lucha por la supervivencia de ambos. Kleinfeld, aparentemente un amigo verdadero para Carlito, es quién acciona todos los acontecimientos trágicos, y es el primero en pagarlo. En su bufete, dos infiltrados italianos lo apuñalan delante de la puerta de un ascensor, quedando gravemente herido e ingresado automáticamente en el hospital.

 

Por otro lado, el fiscal del distrito se reúne con Carlito y le muestra unas cintas de sonido, en las que se escucha cómo su amigo abogado estuvo dispuesto a traicionar a Brigante con pruebas manipuladas. Después de la reunión, Carlito compra dos billetes para las Bahamas y se dirige al hospital, donde se encuentra con un agente de policía sospechoso que bien podría ser el otro hijo del italiano, que ha tomado el relevo de su padre y va en busca de venganza. Tras una charla que tiene con Kleinfeld acerca de las cintas que ha escuchado, le previene de que hay mafiosos al otro lado de la puerta y le entrega un arma antes de irse. Sin embargo, en el momento en que aparece el hijo del capo asesinado en la habitación, Kleinfeld se da cuenta de que Carlito le ha devuelto el arma descargada y muere asesinado.

 

A partir de aquí, es una carrera contrarreloj. A Carlito lo esperan los italianos en el Club Paraíso. No obstante, le da tiempo a coger los 75.000 dólares y salir corriendo a la estación. Una vez llega, los italianos empiezan a perseguir a Brigante y, tras una larga persecución, Carlito los va matando.

 

(Carlito, en pleno enfrentamiento con la mafia italiana en la estación Grand Central)

 

Cuando llega al andén, Gail lo espera con Pachanga para coger el tren de las Bahamas. Todo ha terminado. El héroe está a un paso de la redención. Sin embargo, Carlito no cuenta con la aparición de un Benny Blanco sediento de venganza. Carlito muere disparado a quemarropa por el joven y colérico gánster. Pachanga se descubre como un traidor, como un Judas típico; ha vendido a Carlito a su último enemigo y paga las consecuencias: también es asesinado por Blanco.

 

Volvemos al momento introductorio de la historia, en la que vemos a Gail llorando desconsoladamente ante un moribundo Carlito Brigante que lo llevan en camilla hasta el hospital más cercano, completamente en vano. El destino le ha hecho pagar una vida violenta, aun queriendo cambiar para mejor. Lo último que ve nuestro héroe trágico, a pocos segundos de la muerte, en una camilla que se ha atascado por el camino, es un cartel sugerente. “Escape al Paraíso”. Todo lo que ha intentado hacer, una vez introducido de nuevo en esa cruel sociedad de crímenes y corrupción, no ha servido para nada. Por ese motivo, Carlito, como sucede en todas las tragedias clásicas que han perdurado hasta nuestro tiempo, acepta ese cruel destino y no le queda otra opción que resignarse y morir en paz.

 

(La fatal predestinación de Brigante le dejará a medio camino de su redención)

 

Las historias clásicas pueden derivar hacia dos vertientes: o bien el héroe consigue lo que se propone o bien el héroe cae. La predestinación, que en muchas películas de cine negro es el motor de la trama, tiene el último papel crucial en el fin del camino. El auge y la caída y el comienzo y el fin del amor son la esencia de la tragedia, lo cual no significa que no haya un aprendizaje oculto en cada hazaña y que el héroe, a lo largo de la aventura que emprende, pierda todo rasgo de divinidad en el último momento (fatal, por supuesto).

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