NEGATIVO GANADOR: El existencialismo en el cine

Cuando nada vale nada. Leaving Las Vegas.

Nicholas Cage

 

El director británico Mike Figgis es una de las figuras más controvertidas y singulares del cine hollywoodiense de los últimos años. Un hombre polifacético que despertó el interés de la industria con sus primeras películas pero del cual se puede decir que sólo alcanzó el éxito, tanto a nivel de premios como de crítica, con Leaving Las Vegas (1995). El guión, obra del propio Figgis, es una adaptación de la autobiografía del guionista John O’Brien, quien se suicidó poco antes del estreno de la película. Mike Figgis, que dirige y que también compone la melancólica música del film, ha quedado un poco en el olvido debido a sus peculiares relaciones con la industria y a que nunca volvió a alcanzar el reconocimiento que obtuvo con Leaving Las Vegas.

 

Leaving Las Vegas

 

Existe una buena cantidad de títulos emblemáticos de la historia del cine, como Días sin huella (Billy Wilder, 1945) o Días de vino y rosas (Blake Edwards, 1962), por citar un par de ejemplos, que pretenden reflejar los problemas del alcoholismo y de cómo éste afecta a las relaciones personales. Leaving Las Vegas va un paso más allá, ya que su protagonista, Ben Sanderson (interpretado por Nicholas Cage, quien obtuvo el Oscar por este papel), utiliza su adicción para escapar de su realidad de la única manera que él acepta, beber hasta morir. Ben es un guionista que rompe con su desastroso pasado (Ben: No sé si empecé a beber porque me dejó mi mujer o si mi mujer me dejó porque empecé a beber) y que decide irse a Las Vegas a matarse bebiendo. Ben representa la adicción al alcohol llevada al extremo, lo cual convierte su vida en una caída vertiginosa hacia el abismo (bebe hasta debajo del agua). El alcohol le proporciona momentos de euforia y descontrol pero también otros en los que el síndrome de abstinencia le impide, con temblores y espasmos, realizar acciones tan rutinarias como firmar un cheque.

 

Fotograma

 

Cuando llega a Las Vegas, conoce a Sera (Elisabeth Shue), una prostituta que está sometida por un chulo, igual que Ben lo está por el alcohol. El proxeneta muere, dejándola libre pero sin protección. Los protagonistas son dos solitarios que se enamoran casi a primera vista. Ella va dando testimonio de la historia a lo largo del relato en diversas sesiones con un supuesto psicólogo. El caso es que los dos sabíamos que teníamos poco tiempo. Yo le acepté como era sabiendo que jamás cambiaría y él sentía lo mismo por mí (Sera). Leaving Las Vegas muestra como el amor puede llevar a los seres humanos a situaciones muy delicadas a nivel psicológico. La base que sostiene su relación es que ambos se tratan y se aceptan tal y como son. Él se enamora de una prostituta que se acuesta con otros hombres y ella de un alcohólico cuyo único propósito es acabar con su vida (Ben: Sabes que soy un borracho y yo sé que eres una prostituta. Quiero que sepas que soy una persona a la que eso no le disgusta, lo cual no significa en modo alguno indiferencia, no es eso, es que confío en ti y te acepto como eres). La única condición que Ben le pone a Sera para estar juntos es que nunca le pida que deje de beber (Sera llega a regalarle una petaca a Ben). A esta pareja también los une el hecho de estar solos en una sociedad que los rechaza por su modo de vida. En un bar, una chica le dice a Ben que tal vez no debería beber tanto y él le responde que tal vez lo mejor sería no respirar tanto. Para Ben, la existencia es una herida que se cura con alcohol.

 

Nicholas Cage y Elisabeth Shue

 

En 1986, el cantante Ozzy Osbourne fue llevado a juicio por el padre de un chico canadiense que se había suicidado dos años antes pegándose un tiro mientras escuchaba una canción del álbum Blizzard Of Ozz. Esta canción es Suicide Solution, mi recomendación musical de esta semana (Ozzy ganó el juicio alegando que la canción era un tributo al antiguo cantante de AC/DC, Bon Scott, que había muerto por causa de una borrachera).

 

Blizzard Of Ozz – Ozzy Osbourne

 

 

 

Duarte Caseiro Vázquez

2 pensamientos sobre “NEGATIVO GANADOR: El existencialismo en el cine”

  1. Qué buena idea combinar la crítica cinematográfica con la recomendación musical. Muchas veces una banda sonora es lo más memorable de una película. Gracias, Duarte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *