NEGATIVO GANADOR: Los secundarios de Hitchcock

HITCHCOCK

 

Los secundarios de sus películas.

Hoy:

 

 

 

Con vuestro total y absoluto permiso, hoy además de comentar el papel de los personajes secundarios, como cada semana, analizaré, o lo intentaré cuanto menos, el alma o esencia de este filme, que para muchos espectadores, críticos, cineastas y aficionados es el mejor de toda la filmografía de Alfred Hitchcock. (Escribiendo el análisis de The Birds me viene a la cabeza el tema de ExtremoduroSol de invierno”, tema que os recomiendo escuchar después de leer el análisis o mientras lo leéis).

 

Aunque verdaderamente cuesta trabajo quedarse con uno sólo entre los de este enorme director, porque todos hablan por sí solos; Pero para este humilde transcriptor, The Birds está en primer lugar y después Vértigo, Psycho, La Ventana indiscreta, Encadenados, Con la muerte en los talones, Los 39 escalones y Extraños en un tren. Como veis, soy incapaz de elegir sólo uno, quedando pues, muchos de ellos en el tintero de mis preferencias por los filmes de este pillastre londinense.

 

Entonces, qué significa que un filme tenga alma? Significa que cuando se consigue en una historia sumar, amor, terror, comedia, catástrofes naturales, drama y tragedia, todo ello envuelto en una de las mejores metáforas visuales y conceptuales del cine moderno; repleta de perfectas ideas plásticas (tazas rotas que simbolizan ataque de pájaros, por poner un ejemplo) hermanas y paralelas de esas palabras, y se consigue que las unidades de tiempo, espacio y acción junto la psicología de los personajes remen a favor de la misma historia sin salirse del recuadro, entonces podemos decir que una película respira por sí sola. Su esencia vive y vivirá siempre por sí sola demostrando una vez más el hecho palpable de que los filmes de Hitchcock nunca conseguirán pasar de moda precisamente porque conservan su alma intacta y resistente al paso de los años.

 

 

Es como si pudiéramos preguntarle lo que queramos al filme y fuera él y no su creador, el que nos contestara. Cuando eso nos ocurra diremos que estamos frente una película con alma y con corazón propio que late al son de las ideas del director y la construcción de sus personajes. Efectivamente, esto sucede en muchas de sus películas, sobretodo las más freudianas como Psicosis, Vértigo o Rebeca, pero esta en especial tiene más capas que una cebolla morada.

 

También podemos afirmar que Los pájaros, no es más que una broma muy pesada donde mueren personas, niños y animales para que su protagonista hitchockiana, Tippi Hedren, deje de jugar a ser lo que hasta ahora ha sido y se enfrente al miedo y el terror que desprende el amor cuando es verdadero.

 

La historia del filme sería la broma que el mundo le devuelve a un personaje a priori ajeno al amor, en consecuencia ajeno a lo que es ser un ser humano. La transformación en un ser inferior, como un pájaro, metafóricamente hablando parece coger forma en la cabeza del director y es ahí donde radica su enormidad: hacernos ver lo que él ve con imágenes; Tarea tan o más complicada que la de pintar un amanecer al óleo, o escribir un libro sin tinta.

Digo que es una broma pesada, porque a la protagonista de Los pájaros le gusta mucho gastarlas debido a la superficialidad y snobismo típico de las niñas ricas y además guapas, que creen que con su exterior y la cartera de su papá, pueden hacer con y a los demás cuanto se les antoje.

 

Como le gusta hacer bromas que pueden incluso terminar en juicio, así es como Mitch Brenner (Rod Taylor), abogado de profesión conoce a Melanie Daniels (Tippi Hedren), una vividora que está apunto de cruzar la línea que la separa de los delincuentes comunes, el director somete a ese tipo de personaje a la única tesitura en que bajaría la guardia, recularía o incluso olvidaría su personalidad, transformándola casi en otra persona. La única manera de hacerlo, era consiguiendo que se enamorara, bajándola de su atalaya de comodidad forrada de algodón desde la que mira por encima del hombro a todo el mundo. Esa creo que fue la energía de activación de la película: hacérselo pasar mal a quien está acostumbrado a hacer el mal, a través del mejor y a la vez peor sentimiento de la psique humana, el amor. (Entendamos hacer el mal como reírse de la gente. No robar, asesinar, etc.) De repente la vida gasta una broma a una bromista.

 

Hasta aquí podemos decir que es un filme relativamente complejo psicológicamente hablando, pero entonces llega la poderosa imaginación del director británico y añade más y más capas para convertir una más o menos típica historia de amor en una muy original de terror.

Nos lo sirve a modo de catástrofe natural, donde unos pájaros corrientes, gaviotas, gorriones, mirlos, etc, atacan sin motivo aparente un tranquilo pueblo llamado Bodega Bay situado en la costa de California a unos 100 km de San Francisco que es donde vive Melanie Daniels y donde trabaja Mitch Brenner, que pasa todos los fines de semana en su pueblo natal con su enviudada madre Lydia Brenner (Jessica Tandy) y su repelente hermanita pequeña Cathy Brenner (Veronica Cartwright).

 

 

Como dato extra diré que The Birds está basada en un relato corto de Daphne du Maurier que intentó venderlo a la radio y a la televisión pero no lo consiguió hasta que Hitchcock se interesó y compró los derechos al ver la posibilidad de hacer una muy buena película con esa historieta.

 

Pero por qué digo que los pájaros atacan sin motivo aparente? Porque en realidad no parece haber justificación ninguna para dichos ataques, pero Hitch nos muestra el terror real producido por las embestidas de los pájaros (la horrible muerte del granjero, la de la maestra, la del hombre de la gasolinera, etc), que en realidad son la perfecta metáfora de lo que la protagonista causa en Mitch, en su familia, y en las buenas y apacibles personas del pueblo donde viven.

 

Los pájaros atacan cuando Melanie llega a Bodega Bay y la frecuencia y violencia de sus picotazos mortales van en aumento a medida que Melanie intima más con Mitch, su familia y la gente que vive en Bodega.

Estableciendo así una relación directamente proporcional entre el avance de los ataques y el avance en la relación amorosa de los protagonistas.

 

Otra forma de analizar el alma de The Birds sería justamente afirmar, que Melanie Daniels no es sino el pájaro más malvado de toda la película al que la fuerza del amor va moldeando y convirtiendo en un pajarito pequeño, indefenso y enjaulado. Al inicio Melanie es una libre ave real y termina siendo uno de los agapornis (love birds) enjaulados que ella misma regala a Cathy para gastarle una broma a Mitch.

Hitchcock usa los love birds como símbolo y como McGuffin para activar la historia, y la tarea más importante para el director fue y es, la de mostrarnos un personaje que vuela libre al inicio, entre otras porque es hermoso y no le falta de nada, pero que va entrando paulatinamente en la metafórica jaula que produce el amor de verdad. La sensación de estar atrapado, enjaulado por los sentimientos que tenemos hacia otra persona cuando realmente nos enamoramos. Ese es el mensaje que nos transmite la cabeza del director británico convertido en bellos fotogramas y muy reflexionado diálogo: El amor es peligroso, muy peligroso y los pájaros, en esta película, son los mejores embajadores para llevar a cabo las consecuencias del amor cuando acaba. Terror, muerte, sangre y destrucción. Luego, los pájaros, que no dejan de ser los secundarios que más aportan a la historia son, en conclusión y como decía, un símbolo que representa al juez, jurado, víctima y verdugo, y al mismo tiempo son la causa del horror y el terror palpable que vemos en pantalla.

 

Es por ese motivo que Hitchcock obliga a sus pájaros a que maten a una de las secundarias, Annie Hayworth (Suzanne Pleshette), la maestra de Bodega Bay, con la que Mitch mantuvo una relación antes de conocer a Melanie. Ella sacrifica su vida en un último acto de amor hacia él, salvando la vida de Cathy, siguiendo el dogma impuesto por el director en toda la película. También esta cuestión, para los románticos tendría otra lectura: Sin amor no hay vida, sólo hay muerte. Que es la misma realidad vista desde otro punto de vista.

 

Para Truffaut, la escena del filme donde aparecen más secundarios juntos, es demasiado larga. Hablo de la escena en la cafetería, después del ataque en el colegio y antes del maravilloso Gran Plano General (G.P.G) donde vemos el punto de vista de los pájaros con el mayor cenital que jamás rodó el director. Pero esta vez debo discrepar con la opinión de Truffaut. Venimos de unos momentos con muchos ataques de pájaros y esa escena sirve precisamente como calma antes de la gran tormenta. Es una escena distendida, rodada desde el punto de vista de Melanie, donde los personajes representan lo que podrían ser los estereotipos de un pueblo costero. Hay un borracho religioso, una ornitóloga incrédula, un barman cotilla, un capitán de barco temeroso, el guapo y la guapa (los protagonistas), etc.

 

Para Truffaut es larga pero para mí y para el director, digo para el director porque la escena está en el montaje, resulta entretenida, hace de nexo de unión entre ataques y actúa como bálsamo y distracción para que el público se relaje mínimamente antes del ataque final y más poderoso, como si de un espectáculo de pirotecnia se tratara. Como le cuenta Hitchcock a Truffaut en su libro-entrevista: “Si una escena corta es aburrida se hace larga, pero si una escena larga es entretenida, se hace corta”.

 

Y corto se me está haciendo el comentario pero pocos temas importantes me quedan ya por tocar. Sólo decir que es la única película de Hitchcock que carece de banda sonora, tratando el aleteo y los gritos de pájaro como la única B.S.O del filme; sin que olvide citar la maravillosa interpretación de una mujer de familia, muy bella con dos hijos que acaba de perder a su marido y debe tirar con ellos para adelante. Tiene la apariencia de una mujer fría, calculadora y posesiva, pero es la fuerza negativa de la pérdida del amor (muerte del marido) lo que hace comportarse así con sus hijos, y con las pretendientas de su apuesto heredero. Hablo de la inigualable Jessica Tandy, secundaria sin la que sería imposible tejer años atrás esta bellísima pieza de amor, de comedia, de drama y de tragedia envuelto en el terror de una catástrofe natural.

 

Como casi siempre me despido de vosotros con varios fotogramas que ejemplifican todo lo que hasta ahora he ido comentando, hasta el próximo Hitchcock: Los secundarios de sus películas.

Hoy: Falso Culpable (1956).

 

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