NEGATIVO GANADOR: Cine polémico

LA PASIÓN DE GIBSON

 

 

Extrapolando del cine el tema de La Polémica, creo que (quizá a excepción del sexo) no hay nada más polémico que la religión. Causante de guerras y millones de muertes. Desde hace tres mil años a hace un mes en París. Por eso, no es de extrañar que si un director, tachado en su día de antisemita (‘’Judíos de mierda… Los judíos son responsables de todas las guerras del mundo’’ Mel Gibson), se propone hacer una película sobre las últimas doce horas de la vida de Jesucristo pues… haya hostias (metafórica y literalmente hablando).

Contaré un poco mi historia con La pasión de Cristo (2004) de Mel Gibson. Siempre he sido fanático del cine que me prohibían mis padres. Se me prohibió ver, como ya dije en otro artículo, La naranja Mecánica (1971) de Stanley Kubrick. Pero, cuál fue mi sorpresa, al descubrir que la película que yo creía más prohibida fue posicionada por una famosa entidad como la SEGUNDA película más polémica de todos los tiempos. Solo superada por el largometraje sobre el que estoy escribiendo en este momento. Acto seguido decidí ver la película.

 

Yo nunca he sido católico, ni cristiano, ni practicante de ninguna religión. De hecho, no estoy comulgado y, que yo recuerde, no he ido nunca a misa, al menos no motu proprio. Por esta serie de razones pensé que la película me iba a parecer una soberana idiotez. Pero no. No solo no me pareció una idiotez. Me encantó.

 

Es difícil explicar con palabras el sufrimiento de Cristo para los cristianos. ¿Cómo transmitir al mundo la tortuosa marcha del Mesías? Mel Gibson lo tuvo claro. Siendo explícitos. Si a Jesús lo flagelaron, que se vea en plano detalle. Y, sinceramente, me pareció impresionante. Me hice a la idea. Mel, si lo que querías era transmitirme lo que, según tú, sufrió el hijo de Dios antes de morir en la cruz, lo has conseguido. Qué gore más bestia, qué asco de belleza, cada martillazo del clavo que se introdujo en su mano a cámara lenta. Ole tus huevos William Wallace.

 

Creo recordar que se le sentencia primero a recibir como… cuarenta latigazos o algo así. Yo pensé, supongo que podrá los dos o tres primeros y luego hacemos una transición a lo que vino después. Menudo iluso yo. El tito Mel te pone los cuarenta montando en paralelo las reacciones con los planos detalle del punto exacto del cuerpo fustigado. Recuerdo retorcerme en el sofá en esa escena, qué manera de transmitir. Ahí aprendí una lección: La elipsis, en ciertos casos, nos borra realismo. (Apuntad eso, cineastas).

 

El rodaje no fue menos interesante (vamos, que se podría hacer una película sobre él). Todos los días, antes de ponerse a rodar, un sacerdote oficiaba una misa para todos. Se dice, además, que durante el rodaje, hicieron acto de presencia unos misteriosos hombres vestidos totalmente de blanco que se dedicaron a dar consejos acerca de cómo recrear la pasión de Cristo. Nadie parecía conocer a estos individuos a los que, una vez finalizada la grabación, no se los volvió a ver. A saber quién coño eran.

 

Luego tenemos al actor principal, al que se encargo de dar vida a a Jesús desde el Getsemaní hasta la cruz, Jim Caviezel. Devoto cristiano estuvo dispuesto a todo y, con una paciencia infinita, soportó todo tipo de calamidades (vamos que se podría hacer una película llamada La pasión de Caviezel). Se le dislocó el hombro llevando la cruz, se rompió dos costillas, se le realizó de un latigazo mal dado (o bien dado, según se mire) una herida de treinta centímetros, y fue alcanzado por un rayo. Yo me lo tomaría como una señal divina de normal pero en un rodaje sobre la vida de Jesús, es que ya directamente me meto a monje cartujo.

 

Con toda esta serie de acontecimientos la película se estrenó. Éxito monumental en taquilla, crítica dividida.

 

Por mi parte ya os digo, diez sobre diez. Esa película me asombró a niveles incalculables. Es una de las películas más violentas que he visto en mi vida. Pero es lo que dice el título, LA PASIÓN DE CRISTO, por favor, no entendáis pasión como emoción. Sufres con él, te transmite lo que quiere. Admiras el cómo un personaje (que existiera o no, eso da igual) puede sufrir tanto y seguir sintiendo bondad, seguir siendo fiel. Podría oír mil sermones sobre este capítulo y quedarme dormido en novecientos noventa. Esta película es lo más real, una de las experiencias más impactantes de la historia del cine.

 

Y es que a veces tenemos que recurrir a la polémica por cojones para transmitir una idea, para transmitir como somos. Somos polémicos, cada uno a nuestra manera. Eso es lo que nos hace únicos.

 

Nunca más volví a ver esta película.

 

‘’Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.’’ Lucas 23:34

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