NEGATIVO GANADOR: Los secundarios de Hitchcock

HITCHCOCK

 

Los secundarios de sus películas.

Hoy: Encadenados (1946) y Atrapa a un ladrón (1955)

 

 

Espionaje. Robos. Nazis. Atracos. Organizaciones secretas. Romance. Intriga. II Guerra Mundial. Thriller. Todas estas palabras, algunas de las cuales ponen título a algunos de los géneros cinematográficos más destacados, aparecen en sólo dos de los filmes de Alfred Hitchcock. El suspense era el fuerte de Hitch, pero queda más que claro que no sólo el suspense lo era. Dominaba y retrataba, como reflejan sus filmes, todos y cada uno de los aspectos de la vida de las personas valiéndose de reglas, las escritas y las no escritas, de los distintos géneros que hasta la fecha llenaban los cines y los despachos de los grandes productores de Hollywood.

Atrapa a un ladrón, en su tiempo fue considerada por muchos, una obra menor del director británico, pero como siempre, y como ya nos tiene acostumbrados Hitch, el tiempo le quita la razón a los que firmaron semejante atrevimiento, ya que la sofisticación de su puesta en escena y la capacidad que tenía el realizador para convertir una anécdota en una historia de múltiples lecturas, la quisieran muchos para sólo algún retazo de sus películas. Fue el propio Hitchcock que le contaba a Truffaut en su libro de entrevistas, que “To catch a Thief” era, de entre de todas sus películas una “historia ligera”.

 

Con “Notorious”, Hitch se sentía más orgulloso. El guión según los entendidos en la materia, es el mejor de los originales que Hitch desarrolló con Ben Hetch. Así se lo reconoció la Academia nominándola a mejor guión original en Hollywood y mejor película en el festival de Cannes ’46. Pero no consiguió la estatuilla ni la Palma de oro. En California triunfaba “The Best years of our lives” de William Wyler producida por la MGM y en Francia se llevaba la Palma, “Breve encuentro” de David Lean producida por la británica Cineguild.

 

Echas las presentaciones, paso a comentar el papel de los que hacen avanzar la historia, algunos de los secundarios en estos dos filmes. Empezamos por Encadenados, una película de espías, género manido entre los años 1940 – 1960.

El protagonismo recae esta vez sobre Cary Grant que representa a un agente secreto de Inteligencia americano y sobre Ingrid Bergman, que juega el papel de la hija de un espía nazi, detenido y juzgado en EE.UU.

 

El personaje de Bergman es un personaje nacido en América de la que se duda de su patriotismo, por ese motivo Cary Grant va tras ella, para cerciorarse de sus ideales, y para aprovecharse de los contactos nazis que tiene su padre en Brasil, para destapar así, al jefe de la organización secreta que tienen en Sudamérica, regentada e interpretada por Alexander Sebastian (Claude Rains, nominado al Oscar por su papel de reparto). Luego, el personaje de Bergman es la hija americana de un nazi que ayudará a la fuerza aliada estadounidense a destapar los nazis alemanes que hay escondidos en Brasil y operan su organización desde el exilio.

 

El supervisor de Cary Grant en la película recae sobre Louis Calhern (Capitán Paul Prescott).

 

 

Es uno de los jefes del servicio de Inteligencia y el que se encarga de vigilar muy de cerca la operación. Es el primero en ver que el agente Devlin (Cary Grant) puede estarse enamorando de la novata agente doble Alicia Huberman (Ingrid Bergman) y que ese hecho pueda poner en riesgo la salud de la misión. Lo descubre entre otras, porque por algún motivo es el jefe de una de las mayores operaciones de Inteligencia de su país y porque en un descuido, el agente Devlin se olvida en una reunión, una botella de champán que había comprado para su posterior encuentro con Alicia. Desde ese momento las reuniones y las preguntas acerca de Alicia Huberman aumentan ya que dudan de su patriotismo y de que Cary Grant pueda incluso estar cambiando de bando, pero si Hetch lo hubiera escrito y Hitch rodado de esa forma, los dos hubieran sido expulsados del país sin demora.

 

 

Otro personaje que hace continuar la historia y empezar a conocer al personaje protagonista, es el policía de carretera que detiene el rápido avance del coche conducido por Alicia.

Con un simple gesto del policía, el espectador, algo más atento que Alicia, sabréis lo que digo si habéis visto el filme, tiene suficiente para descubrir quien es realmente el personaje de Grant ya que al inicio, Hitch nos lo presenta de espaldas para ensombrecer sus intenciones con Alicia. El policía además de perdonarle la multa a la conductora, reconoce a su acompañante y no sólo eso sino que además le saluda como si fuera un superior, porque lo es realmente.

 

 

Hitchcock sigue con esa ambigüedad con Grant, porque así merece visualmente que se trate según él y porque en realidad sus intenciones con Alicia, las sentimentales, no están del todo claras y quien mejor que uno de los mejores agentes del servicio secreto para guardar un secreto. Incluso si el secreto es que está enamorado de la protagonista nada más verla. Justo ese, es el papel que tiene Grant en el filme. Descubrir un secreto (Destapar a Alexander Sebastian, trama principal) y ocultar un secreto (su amor por Alicia, subtrama).

 

 

 

Otro personaje secundario, pero no tanto como los anteriores, es el de Claude Rains, el “malo” de la película. Aunque en realidad si visteis el filme, hay otros más “malos” por encima de él. Su papel le valió, como antes decía, su nominación al Oscar por su interpretación del personaje que aparenta, tiene mucho que esconder y callar, la marioneta con poder que otros usan en su favor.

Es un personaje rico, con influencias, pero que casi nunca lleva las riendas. Sólo las coge cuando le propone matrimonio a Alicia Huberman desafiando así a su controladora madre, que nunca aprueba las mujeres con las que su hijo intima. De esa típica relación hitchcokiana nace uno de los antagonistas que mejor representa la decadencia del III Reich en la historia del cine.

 

 

Y para terminar el breve análisis de los secundarios de Notorious, como no mostraros al personaje que menos habla en las películas de Hitchcock.

 

 

El protagonismo en la “ligera historia” de Atrapa un ladrón, es nuevamente aceptado por Cary Grant, ésta vez representando al “Gato”. El ya retirado pero mejor y más silencioso ladrón del mundo, que vive apaciblemente en una villa cercana a la costa azul. El protagonista femenino recae en este caso sobre la grandísima y bellísima Grace Kelly.

 

En el inicio del filme hay multitud de robos. La policía cree que el autor de los robos de joyas es como en otros tiempos, el Gato, pero esta vez se equivocan, ya que un ladrón de modus operandi calcado al del retirado ladrón, está usando su sello, trata de robarle la identidad, dejarlo sin joyas, sin prestigio y a poder ser sin vida. Por ese motivo el verdadero Gato decide colaborar con la policía, para así limpiar su nombre y atrapar al verdadero ladrón sobre el que nadie sabe nada.

 

Hay personajes secundarios que respaldan al gato y creen su versión; como su ama de llaves de la villa, que huye con el coche del Gato para hacerse pasar por él y despistar así a la policía, la riquísima madre de Grace Kelly, que le defiende, incluso le agrada que le roben las joyas, así pues esa relación estaba destinada a la simpatía mutua, la propia Grace Kelly que se enamora de él, y el comercial de seguros que vela por las joyas de sus ricos clientes de vacaciones en Francia, entre otros.

En cambio los inspectores de policía están en su contra, como es lógico, pero no lo es tanto que haya un conflicto que parece insalvable entre el verdadero Gato y sus ex compañeros, a los que va a ver después de librarse de la policía para comenzar a investigar el caso.

No es lógico porque lo natural sería que otros ladrones, además siendo compañeros, recibiesen con admiración al Gato pero cuando éste se acerca a la tapadera del restaurante, Hitch nos indica lo contrario con la planificación y con la puesta en escena.

Evidentemente si la policía pregunta, no contestarán porque son ladrones, y entre ellos hay códigos, es decir no lo delatarán, pero se comportan de una forma muy extraña con Cary Grant, como si éste les debiera algo, como si su enemistad fuera la misma que tienen contra la policía. Incluso llegan a lanzarle un huevo a la cara e intentan pegarle, pero el jefe de la organización les detiene y ordena a su hija que lo aleje de allí. No por miedo a que descubran al Gato, sino porque podrían descubrir su tapadera.

Vamos así descubriendo elementos en la historia, que nos llevan directos al final que resuelve las dudas y conjeturas iniciales, además del típico happy-end hitchcokiano cuando hay una historia de amor entre el galán y la bella dama en apuros.

 

Os dejo con unos fotogramas, entre los que hay uno muy especial, de esta entretenida película y detengo aquí mi breve análisis para despedirme nuevamente hasta el siguiente, Hitchcock: Los secundarios de sus películas. Hoy: Los pájaros (1963).

 

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