ANÁLISIS DE «HÄXAN»

 

Häxan – Benjamin Christensen – 1922 – Dinamarca

 

Benjamin Christensen, nacido en 1879 en Dinamarca, fue uno de los grandes directores de la época, pese a no ser tan reconocido actualmente, es uno de los mayores representantes del cine mudo nórdico junto a directores como Dreyer y Sjöström. Christensen comenzó estudiando medicina pero no tardó en encontrar su vocación como actor de teatro y, en 1901, debuto en el cine. Más tarde, en 1914, dirigió su primera película, en la cual también actuó, titulada “Det Hemmelighedsfulde X” (The Mysterious X), en esta película ya se empieza a notar su gran virtud como director, por ejemplo, presentando una dirección de arte revolucionaria para la época y que volvería a destacar más adelante en su tercer proyecto, uno de los más ambiciosos, hasta entonces, debido a su gran coste de producción: Häxan. Esta película le abrirá las puertas a la UFA en Alemania donde dirigirá dos películas más para después marchar, al igual que muchos otros directores, a los Estados Unidos.

 

 

Nos encontramos ante los comienzos de la institucionalización de cine, un cine que ya está sentando sus bases y empieza a tener un fuerte peso en la sociedad e industria. El cine nórdico empieza a tener importancia a partir de la fundación de la Nordisk Films Kompagni que se caracterizará por producir películas de temáticas realistas, religiosas, la utilización de escenas de carácter sexual explícitas y por su innovación en técnicas ya que fue pionero en la técnica de rodar en exteriores, especialmente como recurso estético y por consiguiente en dar importancia a los directores de fotografía que se convierten en un elemento clave. También, se comenzó a dar gran relevancia al universo interior de los personajes sirviéndose de recursos como la falacia patética, es decir, crear una relación entre el personaje y sus sentimientos con el estado de la naturaleza. Por otra parte, en Alemania, un nuevo movimiento denominado expresionismo se encuentra en auge y no tardará en llamar la atención de Hollywood. Este movimiento consistirá, esencialmente, en la utilización de la luz y espacios como recurso para representar la psicología de los personajes. Por otra parte, destaca el protagonismo de la temática social a la que muchos críticos otorgarán un valor predictivo acerca de los trágicos sucesos sociopolíticos que afectarán a la Alemania de la primera mitad del siglo XX.

 

 

Häxan, se estrenó en 1922 después de tres años de realización y se convirtió en la producción de cine mudo escandinavo más cara de la historia. Pese a ser aclamada en los países nórdicos, fue duramente prohibida y censurada en países como los Estados Unidos debido a su violencia gráfica y el realismo explícito y, también, fue rechazada en el resto de Europa por ser considerada anticlerical. Podemos encontrar influencias de ambos movimientos anteriormente mencionados aunque su mayor importancia no reside en este factor sino en el estilo documentalista que se le da a la historia, pudiéndose ésta considerar el primer “mockumentary” del cine. De hecho, Christensen quería que la película fuese totalmente realista por lo que emprendió una gran investigación acerca de tema del film y pidió ayuda a historiadores expertos en el tema de brujería y magia negra, pero estos se negaron a participar en la película.

 

 

Häxan nos introduce la historia de una forma muy peculiar; utiliza una técnica puramente documentalista que, a pesar de que actualmente sea bastante recurrente, fue muy revolucionaria para la época. Para entonces, el único proyecto que se podía considerar documental era la película de Robert J. Flaherty “Nanook of the North”, excluyendo las primeras películas de la historia como “La Salida de los trabajadores” de los hermanos Lumière, aunque no podemos considerar que ésta haya sido una inspiración para el director.

 

 

Cabe destacar la influencia que ejerce el cine nórdico en el film que, a pesar de estar rodada principalmente en un plato, el director también decidió enviar a un cámara a Noruega para filmar paisajes que luego se incluirían en la película. Por otra parte, rodó casi toda la película de noche, algo muy inusual para la época, ya que creía que esto afectaría a la actuación de sus personajes y a darles un tono más oscuro. Al ser rodado en plató, Christensen tuvo control total de la luz y pudo experimentar con ella de tal manera que en la película se puede apreciar una importante influencia del Expresionismo Alemán: se juega con la luz para dramatizar la escena y darle un toque más macabro y cargado. Aquí entramos al mundo del horror y esta película se puede considerar una de las grandes exponentes del cine de terror primigenio pero por otro lado, nos puede parecer curioso que, pese de ser estrenada el mismo año que Nanook y Nosferatu de Murnau, ésta no goza del mismo reconocimiento actualmente como las películas base de su género sino que se queda atrás pese a su magnífica hibridación de género y originalidad estilística.

 

Häxan

 

Otra fuente de inspiración para la película fue Méliès. Vemos una gran utilización de efectos y juegos con la cámara, desde aparecer y desaparecer personajes, cámara en reversa, yuxtaposición de imágenes y utilización de miniaturas. Christensen fue tan lejos como para poder realizar la escena de las brujas volando: creó una maqueta del pueblo en donde las casas tenían una altura de dos metros, para los actores utilizo a 75 brujas diferentes, las montaba en una escoba y con un motor de avión provocaba el movimiento de la ropa y pelo. Otra característica que nos puede recordar al cine de Méliès es que Häxan mantiene una frontalidad y teatralidad muy marcada a pesar de sus aspectos revolucionarios.

 

 

Otro rasgo memorable del director es la decisión de romper la barrera de ficción y sacar al espectador completamente de la película, como por ejemplo, al explicar los métodos de tortura, se nos explica que una de las actrices insistió en probar uno de estos mecanismos y que logró sacar de ella muchas confesiones que no quiere explicar. Ésta es una escena muy peculiar que se puede reconocer como un gag cómico o una manera para Christensen de criticar su rol como cineasta o en otra escena, y de manera más seria, cuando cuenta al espectador acerca de la experiencia durante el rodaje cuando la actriz que interpreta a la bruja acusada, en medio de uno de los descansos entre escenas, se giró y le dijo “El diablo existe, yo lo he visto sentado en mi cama”. ¿Esta Christensen mostrándonos una paralexia entre las torturas medievales y las torturas de la cámara?

 

Haxan

 

Este tipo de escenas que muestran la gran libertad narrativa que tiene el director llamaron la atención a los grandes Surrealistas póstumos, existe un escrito de Paul Hammond, uno de los grandes escritores surrealistas del cine, donde recomienda a los lectores a mirar antes las películas de Christensen que las de Dreyer. Esta película pudo servir de inspiración para Luis Buñuel en su película “L’age d’or” en donde también se empieza como un documental para luego mostrar capítulos más ficticios.

 

 

Finalmente, en último el capítulo, el director, hace una reflexión sobre la caza de brujas y la relaciona con una enfermedad que afectaba a las mujeres de la época y que recientemente se había descubierto: la histeria. Al mismo tiempo hace una comparación sobre los métodos empleados para “castigar” a las brujas y los utilizados para tratar a los pacientes de histeria que según él no han cambiado en cuanto a dureza. Explica que casi era mejor tener la histeria en época medieval y que te quemaran que ser mandada a un manicomio y ser excluido totalmente de la sociedad siendo tratado como un loco y desgraciado, de como también excluimos de una manera más cruel a la gente pobre y enferma, simplemente ignorándolos y dejándolos en manos de nadie. Al parecer Christensen quería suprimir esta escena cuando la película iba a ser restrenada años después.

 

Haxan

 

Häxan sin duda ha tenido gran impacto en el arte cinematográfico a pesar de que su nombre parezca haberse perdido con el tiempo. Sin embargo, notamos sus huellas en películas actuales como en “The Blair Witch Project” de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez quienes reconocen a esta película como una de sus mayores influencias. También encontramos una versión de Häxan en donde el gran escritor William Burroughs narra la película mientras la acompaña de melodías de jazz. Es innegable la capacidad del director de perdurar en el tiempo y hacer que veamos la película con la misma devoción sin que esa originalidad estilística se pierda, sino que hasta hoy en día, mantenga su atractivo gracias al gran trabajo de iluminación y recreación de los hechos.

 

Stanislas Cordova

 

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