“MARTYRS”: VIOLENCIA SIN EXCUSAS

Me gustaría recordar en las siguientes líneas una de las películas que más me ha cautivado, sorprendido y a la vez horrorizado y repugnado. Sí, sí, hablo de Martyrs, un film del director francés Pascal Laurier, y proyectado por primera vez en el prestigioso Festival de Cine de Cannes en el 2008.

 

Martyrs, grosso modo trata sobre una historia de venganza en un principio, pero las cosas se torcerán para nuestra protagonista y el destino se girará en su contra. En un primer momento nos parece una historia más, tópica, repetitiva, casual. ¿Cuántas películas tratan sobre venganza? Muchísimas, pero esta verdaderamente es sin duda especial a las demás.

 

 

 

La película empieza con imágenes ultraviolentas, donde el color rojo se apodera de la pantalla y solo hay lugar para la mutilación. Es una película en un principio gore, pero esconde algo más detrás de esta simple apariencia. Hasta la mitad del film vemos una matanza explícita, cruel, sin escrúpulos y a gran velocidad, de una familia por dos chicas. El guión nos puede parecer escaso de profundidad, pero lo pasamos por alto al estar tan aterrorizados con lo que se nos proyecta delante nuestro. A partir de la mitad la película cambia totalmente de rumbo y objetivo y se centra en el martirio puro y duro de una de las chicas. Y es que si nos había parecido cruel hasta ahora no nos podemos imaginar lo que vamos a vivir en agonía los siguientes minutos del film.

 

El ritmo vertiginoso de la primera parte parece desaparecer. Ahora todo sucede de manera más pausada y tranquila para que ningún detalle se nos pase por alto. No hay música, ni efectos sonoros, ni diálogos, así que todo se centra en cada puñetazo, golpe, abuso o maltrato que parece afectaros a nosotros mismos como si nos encontrásemos en las carnes de la propia protagonista. No es el miedo lo que nos invade o nos depara la película, sino el sufrimiento y el desgaste hasta el punto de poner a prueba nuestra resistencia delante una serie de secuencias de realismo sucio y hechas por y para las vísceras. No es hasta el final donde el argumento de la película cobra sentido, deja a un lado una historia con tan solo dos hechos, venganza y tortura, y se centra en un tema mucho más religioso y metafísico, como las razones de una “secta” y el más allá de la vida.

 

 

Mi intención no es crítica sino melancólica, con ganas de recordar y plasmar en el papel, cómo una película que hace más de cinco años que vi, es la primera que me viene en mente cuando dicen las palabras sorprendente y original. Porque así es, como de un film al más puro estilo gore, con un guión lineal y sin nada especial aparentemente pueden llegar a cobrar un sentido tan denso con uno de los mejores finales que he visto hasta ahora.

 

Laura Obradors

 

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