SITGES FILMS (7)

Seguimos con el repaso de películas que nuestros alumnos vieron en el Festival de Sitges. Hoy, Sarah Romero, de primer curso, comenta ’71.

 

 

Yann Demange nos presenta su nuevo largometraje protagonizado por un Jack O’Connell ubicado en una situación límite.

 

¿Qué nos quiere decir Demange con esta película? Nos encontramos en 1971, época de grandes disturbios relacionados con el IRA. O’Connell se encuentra en una ciudad rompecabezas en la cual cualquier error le puede llevar a la muerte.

 

La película hace un crescendo reflejado en la tensión que hay en cada situación y que también vive, irremediablemente, el espectador. Dicha tensión estalla en forma de una violencia que podríamos tachar de molesta. Lo que quiero decir realmente con esto no es que la violencia a veces no resulte molesta. Siempre lo es. La diferencia aquí es que la violencia que hay en una película es más llevadera que la que podemos recibir en la vida real. En ’71 esta violencia no es llevadera. He podido ver realmente odio en los ojos de los figurantes, un odio que puede ser difícil de entender. El largometraje se convirtió para mí en una agresión psicológica. Sentía odio pero también lo recibía. Constantemente me situaba en un bando distinto del conflicto. En un chasquido sentía vergüenza hacia los ingleses y en otro comparaba a los irlandeses con animales.

 

El personaje de O’Connell es muy fuerte, consiguió absorberme con facilidad. Vivía virtualmente lo que vivía él y me di cuenta de que llegados a un punto de la película aceptaba cualquier cosa con tal de que éste sobreviviera y volviera a casa. Acepté la muerte fría de su compañero y la de un niño, acepté los dobles juegos, acepté el mal de otros para su bien…

 

La película terminó y me relajé de golpe. El personaje había llegado donde yo quería: a su casa sano y salvo. En un primer momento pensé: uf, ya está. Pero al cabo de poco volví a darle vueltas. Realmente el conflicto no se solucionó. Hice un viaje en el tiempo y me di cuenta de que seguirían enviando pelotones militares a las calles de la ciudad, que los niños al salir del colegio seguirían apuntados con armas, que seguirían entrando en casa de la gente sin motivos, que seguirían muriendo inocentes y que los deshonestos seguirían escabulléndose.  Conflictos así han pasado a lo largo de la historia de la humanidad por culpa de la mísera idea de querer controlar siempre a los demás y seguirán pasando.

 

No puedo dejar de preguntarme si realmente es un thriller por todo lo que le pasa al protagonista o si lo es por ese mensaje de que estas cosas han pasado, pasan y seguirán pasando siempre. Recordando lo que me sucedió al acabar la peli, me vuelvo a preguntar si no será un thriller porque, después de todo, lo único que importa es que vuelva a casa sea el precio que sea.

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