NEGATIVO GANADOR: El existencialismo en el cine

EL BUSCAVIDAS

¿Una cuestión moral?

 

En 1961, Robert Rossen produce, escribe (guión adaptado de una novela de Walter Tevis) y dirige El buscavidas, uno de los clásicos intocables de la historia del cine. Es posiblemente su mejor película, aunque también la más desgarradora y existencialista.

 

 

Antes de ponerme a tratar distintos aspectos de El buscavidas, comentaré por encima la trayectoria de este controvertido director para entender un poco el porqué de esta propuesta. Después de haber sido boxeador, Robert Rossen comenzó a escribir y dirigir obras teatrales de bastante contenido social y político. Eran los años 30 y Rossen ingresaba en el Partido Comunista americano. Empezó en el cine como guionista e intervendría en grandes largometrajes de la época como Los violentos años 20, de Raoul Walsh o Un paseo bajo el sol, de Lewis Milestone. En 1949, en plena represión del maccarthismo, Rossen desafía al mundo con una de sus más extraordinarias creaciones, El político. En 1953, Rossen sería uno de los delatores en los famosos interrogatorios de la Caza de brujas. El cineasta emigró a Europa ante el rechazo de sus compañeros de profesión. Regresaría a Estados Unidos en 1960 y en 1961 estrenaría el film que me dispongo a comentar en este artículo. Si en El político mostró su lado más polémico, en El buscavidas plantea una reflexión sobre la derrota y la figura del perdedor.

 

Eddie Felson, interpretado por Paul Newman (a lo largo de su carrera dio vida a varios papeles de personajes inconformistas y perdedores, como en La leyenda del indomable, Dos hombres y un destino, La gata sobre el tejado de zinc o El juez de la horca) es un jugador de billar, sin pasado ni futuro, que se dedica a estafar a otros jugadores recorriendo las ciudades del país. Cuando se encuentra con el Gordo de Minnesota, Jackie Gleason, conocido como el mejor jugador del país, Eddie se obsesiona con ganarle. Tras perder la primera partida contra él, decide instalarse en la ciudad con una chica de la que se ha enamorado, Sarah (interpretada por Piper Laurie), una chica muy inestable y que se refugia en el alcohol, cosa que también hace Eddie, además de perderse en el juego. Más que sus virtudes, son sus defectos lo que les une. Sarah: ”Nuestra relación es como un contrato de mutua tristeza”. El pecado de Eddie es que está dispuesto a ganar a cualquier precio (incluso asociarse con Bert Gordon, un adinerado manipulador de la mafia del mundo del juego, interpretado por George C. Scott) y que no es capaz de aceptar que en este submundo de apuestas tienes que engañar, esconder tu clase y saber en que momento retirarte para no perder.

 

El Buscavidas

 

El buscavidas es un canto a los asilvestrados, a los que no van por el camino políticamente correcto. Es un cuidado homenaje al billar. Utiliza este contexto para mostrar la historia de un perdedor (Bert Gordon: “Lo único que tienes que hacer es aprender a sentir pena por ti mismo. Uno de los más populares deportes de interior: sentir pena por uno mismo. Deporte disfrutado por todos, especialmente los perdedores natos”). Eddie, embaucado a veces por la gloria y el whiskey, encuentra en su talento al enemigo que le hace perder. Para vencerlo deberá adquirir carácter y experiencia. Con esto se proyecta la visión existencialista del protagonista, un hombre cuya pasión es inútil y que guarda su equipaje en la taquilla de la estación de trenes.

 

No puedo dejar de mencionar el gran trabajo de Eugene Shuftan, cuyo blanco y negro tantos han querido imitar, reconocido con un Oscar a la mejor fotografía. El tono de tristeza que adquiere la imagen gracias al característico gris que ensombrece los ambientes de los billares y los exteriores, es el idóneo para representar al tipo de personas que se desenvuelven en estos turbios lugares. El Jazz melancólico de Kenyon Hopkins encaja a la perfección con el desamparo del relato.

 

El buscavidas se puede interpretar como una especie de adaptación del mito de Fausto en la que Bert Gordon, poderoso y despiadado, representa al Diablo. Éste se queda con la integridad de Eddie, a cambio de la victoria (su moral, casi como precio del triunfo). Para conseguir el carácter de un ganador, el protagonista tiene que sacrificar lo que realmente más quiere, Sarah, aún sin darse cuenta de ello. Es aquí donde puede apreciarse el sentimiento de culpa que invade y destroza al personaje que interpreta Paul Newman (Eddie Felson: ”Yo la quería mucho y la perdí en una partida”).

 

Jackie Gleason y Paul Newman

 

En la película hablan constantemente del whiskey J.T.S. Brown (dan ganas de probarlo), de dudosa autenticidad. Por eso se me ha ocurrido para mi recomendación musical la canción Whiskey In The Jar de Thin Lizzy.

 

Eddie ve el mundo como algo absurdo. Para él ninguna de las dos caras de la moneda es la ganadora.

6 pensamientos sobre “NEGATIVO GANADOR: El existencialismo en el cine”

  1. Unha estupenda contribución para a recuperación dun clásico. De Paul Newman non digo nada porque son unha fan incondicional dende nena, pero paga a pena fixarse en Piper Laurie, unha desas secundarias multipremiadas. Lembrádevos dela en Twin Peaks?

  2. La década de los grandes perdedores y del existencialismo son los años 80 en que casi todas las películas acababan con un final derrotista y con el que todos nos identificábamos en aquel momento, quien no ha pasado por momentos duros y se ha hundido y muchos caen en la bebida o en el juego. Paul Newman era uno de los grandes del cine y me alegro que hoy en día todavía este de actualidad entre la gente joven.

  3. Sin duda una gran reflexión cinematográfica. Si la obra es capaz de transmitir la mitad de lo que esta crítica transmite, ver esta película no solamente será una correcta inversión de tiempo, sino un verdadero placer.

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