LO QUE NO SE RESPIRA, INSPIRA

Inspiración, creación y creatividad, parecen la fórmula perfecta para que nazca una idea, sea buena, o no tan buena. Todos los que nos dedicamos en cierto modo a las artes (o al menos eso intentamos) pretendemos buscar o encontrar cada uno de estos ingredientes para que en nuestra mente, llena de caos y desorden, se halle una idea fuera de lo común, buscando la diferencia de todo lo que hemos visto antes, ya sea coherente o no. Pero estas tres milagrosas palabras, ¿realmente se buscan o se encuentran, o son pura vocación? De manera muy subjetiva, pienso que todos nosotros las tenemos, no todos las encontramos, o las desarrollamos del mismo modo, pero están ahí, escondidas en algún rincón de nuestra cabeza, vagabundeando, esperando a ser usadas. No obstante hay muchos factores que pueden agudizar cada uno de estos términos por separado. Inspiración, es la palabra que más me interesa, rodeada de misterio, por llamarlo de alguna manera, ya que llega sin previo aviso, de repente, y en cualquier lugar o momento. La inspiración parece llamarnos a la puerta, cuando por causas externas, se entremezclan ideas remotas con imágenes y nos “iluminamos”.

 

inspiración

 

 

Dejando de lado las explicaciones más científicas o metafísicas me gustaría centrarme en la más pura reflexión del viaje a mi interior para “resolver” el misterio de mi inspiración. Si tuviera que definir inspiración, diría que es el clímax, el éxtasis, el auge de mi mente. Donde todo lo de mi alrededor deja de cobrar sentido y una secuencia de imágenes mas o menos desordenadas se pasean por mi retina durante unos segundos. Entonces en ese momento me inspiro. Puede suceder en cualquier lugar, en cualquier momento de mi vida, hasta el punto en el que el “limbo” entre sueño y realidad se han convertido en mi Meca de inspiración divina desde hace algún tiempo. Supongo que mi mente despejada de toda influencia de emociones externas, y en su estado más inocente e irracional florece esa inspiración, que luego será el detonante de alguna idea.

 

La inspiración es esporádica, traviesa, que juega con el tiempo y puede ser muy frustrante cuando no aparece o la llegamos a forzar. Yo siempre llevo una libreta conmigo, para que no se me escape ni una pizca de estos polvos mágicos, que puestos en práctica muchas veces dejan mucho que desear, desafortunadamente. Otras, en cambio, de un simple flash puede surgir algo tan grande que parece imposible que sus raíces sean una sensación o materia intangible e irreal. Y ese algo puede ser una película.

 

Y es que visto de esta manera, el punto de partida de una película, su génesis en estado puro, es la inspiración, junto los otros dos términos mencionados al principio. Paradójico que algo que es nada, se convierta en todo, capaz de entretener, persuadir, horrorizar o divertir, todo por una simple imagen, impulso e ideas arcaicas o parecidas.

 

Afortunadamente la inspiración no se extingue con los años, es algo que se crea y se transforma, desaparece, como ahora, y quizás más tarde regresa, o no.

 

Laura Obradors

 

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