NEGATIVO GANADOR PRESENTA: Hitchcock. Los secundarios de sus películas

HITCHCOCK

Los secundarios de sus películas.

Hoy: Vértigo (entre los muertos) (1958) y Psicosis (1960).

 

 

A estas alturas poco puede escribirse del maestro del suspense y otros géneros. Así que hablaremos brevemente sobre como el director británico filmaba los personajes de menos peso en sus historias o adaptaciones: Los personajes secundarios.

 

Es sabido por todos los amantes del séptimo arte que Sir Alfred Hitchcock es el director con menos galardones y reconocimientos en el mundo del cine, pero pese a ello, la grandiosa aportación técnica y psicológica en todos y cada uno de sus filmes, es de las mayores y mejores herencias que este director irónico, sarcástico y miedoso, donó al arte del cine.

 

Con Alfred Hitchcock nace el origen de la fuerza narrativa y visual paralelas. Es decir, en sus películas nunca subordinaba la forma al contenido. Qué se cuenta y cómo se cuenta son conceptos hermanos y paralelos para Hitchcock; nunca una imagen o el subtexto de un diálogo desafinaba del resto. Nunca embellecía sus encuadres por que sí y siempre había una razón pensada para mostrar lo que mostraba y cómo lo mostraba. En el cine de Hitchcock siempre hay un motivo razonable o no, que se suma al alma del filme. Así que, podemos decir sin miedo a equivocarnos que, Sir Alfred era el mejor dándole forma al contenido.

 

Sus temas más recurrentes iban desde los asesinatos en serie, la obsesión que produce el amor o la intriga, a las falsas apariencias, que las llevaba a otro nivel como en “Con la muerte en los talones”, “Los 39 escalones” o “Falso Culpable”.

 

 

Un rasgo que define a este grandioso director, era que sus víctimas siempre, o casi, eran mujeres rubias, ya que en pantalla desprenden la fragilidad e inocencia que buscaba para enfrentarlas a los personajes más sádicos y dementes contra los que luchaban. Actrices como Tippi Hedren en “Los Pájaros”, Joan Fontaine en “Sospecha”, Grace Kelly en “Crimen Perfecto” o Janet Leight en “Psicosis” son ejemplos de ello.

Otros rasgos característicos, son que Hitchcock era el mejor publicista de sus filmes. Sabía cómo venderlos para interesar al gran público, y se adaptaba como nadie a los avances técnicos de los rodajes y a los avances que se producían en la sociedad. Este echo repercutía directamente en su obra, dotando de una frescura, originalidad y realismo a las películas que hacía, que aún hoy, y siempre, serán vigentes y palpables.

 

Pero basta ya de elogiar y describir al maestro del suspense. Hoy tocaremos un tema que puede parecer liviano y desprovisto del glamour que revolotea alrededor de las grandes estrellas que usó en sus películas, pero es sin duda interesante.

Sir Hitchcock fue un notable descubridor de talentos. Usó caras de teatro poco conocidas en sus historias (modus operandi que posteriormente copiarían otros muchos directores para que el espectador se identificara con mayor rapidez con los personajes). Tanto es así, que lanzó al estrellato a muchas de esas caras. Nombres, por poner un ejemplo, como el de Robert Donat son una clara muestra. Otras en cambio, fueron difuminándose con el paso del tiempo. Hoy, concretamente hablaremos de Pop Liebel jugando como Konstantine Shayneven, el propietario de la librería “Argosy”en “Vértigo” y de Mort Mills, el policía de carretera que encuentra a Janet Leight durmiendo en su coche en ”Psicosis”.

 

En “Vértigo”, el papel protagonista es para uno de sus actores más recurrentes, James Stewart, que representa a un detective con miedo a las alturas y retirado que se enamora por primera vez en su vida. El director usa continuamente los planos subjetivos para que progresivamente vayamos entrando en la cabeza del protagonista.

 

Hacia el final del primer tercio del filme, el detective John “Scottie” Fergusson, busca información sobre Carlota Valdés y su llegada a la ciudad de San Francisco. Por ese motivo, visita, como es habitual que haga su personaje, a su amiga Midge Wood (Barbara Bel Geddes) para obtener más información de algo que empieza a obsesionarle a él y por ende a nosotros. Lo que su amiga Midge sabe, es insuficiente para Scottie, así que ella le propone ir a ver un personaje, un librero en concreto, que sabe casi todo sobre la ciudad de San Francisco y sus lugares (museos, hoteles, edificios o personas). Es el papel que juega Pop Liebel como dueño de la librería Argosy.

Quien mejor que un bibliotecario o un librero, en este caso, para que nos explique lo que Scottie necesita saber, primero para su investigación y segundo para la obsesión que empieza a crecer en su interior. De un panadero esperamos que de pan, bollos, etc, pero de un librero esperamos libros o información que no tenemos. Así que la elección de Hitchcock y Sam Taylor (uno de los guionistas junto con Alec Coppel) fue más que acertada.

El director británico rodó los planos del librero para que pareciera lo que es: una clase. Así pues, los fotogramas que vienen a continuación describen la planificación que Hitch pensó para que un maestro, profesor, tutor o incluso un padre transmita la información a los personajes y a los espectadores.

 

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Podría decirse que la pareja formada por Scottie y Midge son dos alumnos que van en busca del saber. Y los profesores, en teoría, saben más que los alumnos. Esa idea es la que Hitchock tenía en la cabeza para abordar esa secuencia.

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Otro actor con otro pequeño papel en otra exitosa película de Hitchcock (la más taquillera), es el de Mort Mills, el policía de carretera que pide documentación y explicaciones a la protagonista que duerme en su coche, en una cuneta, a causa del cansancio que siente por la culpa de haber robado el dinero a su jefe. La culpa es visible en sus ojos y en consecuencia, es la misma culpa, la que la obliga a conducir toda la noche.

Estamos hablando de “Psicosis”. Concretamente hablamos del miedo que Alfred Hitchcock confiesa a François Truffaut en: “El cine según Hitchcock”, que tenía a los policías, desde que el padre del director hiciera que un capitán de la policía donde la familia Hitchcock vivía, lo encerrara durante diez minutos en un calabozo. El talentoso director usó su miedo para esta escena. Vemos y sentimos el miedo que Hitchcock sentía y que hace sentir a su protagonista, para que nosotros también suframos esa sensación de claustrofobia y de no tener salida alguna por la que escapar. El espectador piensa únicamente en esto: “Que no la cojan”.

Es el papel más pequeño de toda la película. Pero ello no resta fuerza a la secuencia. Los encuadres y el montaje son clave en esta secuencia en concreto. La figura que controla, supervisa y amonesta nos hace vivir el miedo que la protagonista siente y el pequeño Hitch debió sentir en esa sucia celda controlada por hombres muy serios y autoritarios vestidos de negro.

Obviamente, también ayuda la interpretación de Janet Leight cuando el policía la deja ir, ya que en sus ojos revivimos esas sensaciones que acabamos de sentir y ver, cuando el policía la interroga.

La secuencia sirve para empezar a plantearle dudas a la protagonista. Habrá tomado la decisión correcta robando el dinero?

 

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El policía pide los papeles del coche a Janet Leight y el director aprovecha para enseñarnos y recordarnos el motivo por el que llegamos hasta ese punto. El dinero. Una vez la autoridad hizo su faena, la deja ir, pero su angustia permanece porque la amenaza aún va tras ella, pero la culpa está con ella, en su bolso y en su cabeza.

 

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El momento en que el policía deja de ir tras el coche de la protagonista, es el único en que vemos su rostro pasar del pánico a la preocupación. El alivio es mínimo, ya que se deshizo del policía pero no del dinero.

 

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Una imagen vale más que mil palabras y con estas me despido hasta el próximo: Hitchcock. Los secundarios de sus películas. Hoy: “Extraños en un tren” (1951) y “Los 39 escalones” (1935).

 

 

Albert Rodríguez Martínez

Un pensamiento sobre “NEGATIVO GANADOR PRESENTA: Hitchcock. Los secundarios de sus películas”

  1. Interesantísimo artículo. El otro día descubrí dos grandes obras del maestro que no había visto : Falso culpable y Sabotaje. Esta última además es un gran espectáculo con escenarios impactantes y secuencias como la del circo ambulante que beben de clásicos como Freaks o la del bosque que recuerda a la secuencia de la cabaña de Frankenstein.

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