NEGATIVO GANADOR PRESENTA: EsKinAs

Desde la redacción de Negativo Ganador, me encomendaron un artículo de presentación. Esto me hizo pensar en cómo llegué hasta aquí.

 

Porque ejerzo un periodismo personal dentro de lo colectivo, creo que es importante sellar la superficie de esta presentación con tres datos básicos:

 

  1. Soy inmigrante (Nací en Brasil)
  2. Soy padre (Estoy casado con un británico)
  3. Actualmente, vivo en los Estados Unidos (Houston, Texas)

 

 

Producción – el Departamento sin Horas

En un posgrado de “Desarrollo de Proyectos”, una de las productoras de la saga “Torrente” (1998-2014) me contestó a una pregunta y acto siguiente –por la cadencia de mi acento-, me preguntó de dónde era yo. Cuando le contesté yo, ella me dijo: “Nene, eres un chollo. Con tus nacionalidades se pueden producir muchas películas”. Esto me despertó el interés por la especialidad de Producción Audiovisual.

 

Después del posgrado, entré en el grado de ESCAC (una especie de “El curioso caso de Benjamin Button”, de F. Scott FitzGerald.) En el grado, empecé a producir las prácticas de mis compañeros porque me gustaba la función y me di cuenta de una cosa.

 

 

Marido y Padre Metido a Productor

 

Helen Mirren tiene una frase enGosford Park” (2001), de Robert Altman que concierne lo que creo que debe ser un buen productor. Dice: “Los sirvientes debemos sentir las necesidades de nuestros amos antes mismo que ellos”. Después que empecé a producir, me di cuenta de que llevaba toda mi vida produciendo. Producir es generar las condiciones necesarias para que las cosas ocurran con comodidad, fluidez dentro del caos y confianza.

 

Lo que intento inculcar a mis hijos es que cuando uno pone la mesa tiene que hacerlo lo suficientemente bien como para que los comensales no tengan que levantarse de su silla para ir a por algo que necesita mientras come. Poner la mesa como Dios manda, gestionar las financias de una casa, dar cuenta de los recados, estar por encima de las circunstancias, es producir. Cuanto mejor ejerce uno tareas aparentemente triviales, menos miedo tendrá cuando tenga que producir un guión.

 

Comencé a producir obras teatrales en Sāo Paulo y lo que yo perseguía era que el reparto y los técnicos hiciesen bien su trabajo. Esto dependía de lo mejor que yo hiciera el mío.

 

En ESCAC empecé a codearme con gente muy joven; allá, como en las cadenas fast food, tocamos todos los palos antes de especializarnos. Dos de mis mejores amigos son editor y sonidista. A ellos les asusta tratar con la gente, conseguir permisos, localizar, hacer castings, tratar con los actores, etc. Sin embargo yo, cuando me siento a la sala de montaje para ver el avance del trabajo, no aguanto más de diez minutos en el búnker. Lo mío nunca ha sido la tecnología sino más bien los idiomas, el jaleo y la gente.

 

 

El Irreparable Daño Americano

 

Año tras año, llega a mi conocimiento la ininteligible noticia de que mis compañeros de ESCAC fueron identificados por la policía local en Terrassa con armas de fogueo mientras grababan una escena callejera. Mi respuesta a estos compañeros suele ser la misma, como un copiar y pegar les digo: “Si yo hubiera producido tu corto, esto no te habría pasado.”

 

Vivo en Estados Unidos, mi opinión sobre este país se formó a pie de calle. Fui a una universidad americana. Mis hijos van a escuelas americanas. Trabajo y pago mis impuestos en Texas, conduzco por sus calles y carreteras: los paisajes son de película. Cuando voy a una tienda similar a Decathlon a comprar uniformes deportivos para mis hijos, es inevitable pasar por el largo y aparatoso pasillo dedicado a las armas de fuego. Mis hijos -que son europeos- escandalizados, no entienden nada. Como si esto fuera poco, el gobierno texano aprobó hace unos meses el porte visible de armas en las calles, shoppings, escuelas y universidades.

 

Entonces, cuando me entero de que un compañero quiso hacer de las calles de Terrassa lo más parecido a una calle de Texas veo el daño que hizo el cine americano a estas generaciones de futuros cineastas.

 

Lo que quizás los estudiantes de cine no se pregunten es que si hay un tiroteo en una película americana es porque hay un lobby armamentístico por detrás que justifica la escena y –quizás-, toda la película.

 

Si soy benévolo, llego a entender que lo que quieren los estudiantes es representar la violencia. Si soy inteligente, llego a entender que cada cultura tiene su manera de tratar la violencia. No encuentro el mismo tipo de violencia en “Funny Games” (1997), de Haneke. en “La Comunidad” (2000), de De la Iglesia o en “Ciudad de Dios” (2003) de Meirelles.

 

Veo las películas como otra forma de contar historias. Desde que América empezó a contar números (la irritante pelea de los box office los lunes por la mañana) en lugar de historia, el cine americano a granel me dejó de interesar.

 

El cine, al contrario que los tejanos básicos que llevo mientras escribo descalzo, es un negocio tejido por un mínimo de valor diferencial.

 

 

De Qué irá Todo Esto

 

Me gusta producir y también me gusta escribir. Por esto acepté la invitación para llevar un apartado en este Blog dedicado a la producción.

 

Recientemente escribía y producía para una plataforma de cine online.

 

Ahora, escribo y produzco para Filmarket Hub.

 

Me gustaría, además, ser realista con el lector de este apartado. Me gustaría hacer ver que hay un tipo de cine financiable, producible, rentable además de disfrutable. Me gustaría mostrar una cara del cine diferente a la del glamour y la del ego, la de un trabajo como otro cualquiera.

 

Próxima Entrada:

  • Óperas primas: ¿Marcas tu estilo o te doblas al mercado bursátil?

 

 

Juba Childs.

Contacto:

brownailux@gmail.com

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