LA CONEXIÓN AMERICANA. GRADUADOS EN LOS ÁNGELES

Quien más quien menos de cuantos se dedican al cine ha deseado alguna vez poner los pies en Los Ángeles para jugar en la primera división. Marta Bonet, Pau Brunet y Andrea Puig eran de estos, y hoy pueden decir que han logrado su objetivo. Pero solo ha sido el primer paso.

 

MARTA BONET

 

No ha sido fácil, reconoce Marta Bonet, llegar donde está ahora. Terminados sus estudios en la ESCAC, dio el salto al mundo laboral justo al inicio de la crisis que ha contraído, entre otras, a la industria del audiovisual en nuestro país. Consiguió un buen trabajo en National Geographic de montadora y Manager Multimedia, pero añoraba demasiado el cine. Ha recuperado la ilusión lejos de casa, en Los Ángeles, donde ha tenido la oportunidad de satisfacer uno de sus grandes deseos: dirigir un corto.

 

Marta Bonet, graduada de ESCAC en Los Angeles
Marta Bonet

 

 

PAU BRUNET

 

Cuando Pau Brunet se decidió a cursar nuestro Máster de Marketing, Distribución y Ventas Cinematográficas (ahora llamado Máster de Film Business) ya era un nombre conocido de la industria. Hacía años que escribía la web Boxoffice.es, pionera a la hora de analizar el mercado cinematográfico español con datos y predicciones de taquilla. Quizás inevitablemente, terminó marchándose a Estados Unidos, donde el negocio de las películas es algo muy serio. Allí hace de consultor de mercado y produce filmes en LA Panda Productions, empresa creada por 11 españoles en la ciudad de Los Ángeles, desde donde se han gestado largometrajes como Open Windows y la multipremiada 10.000 km.

 

Pau Brunet, graduado de ESCAC en Los Angeles
PauBrunet

 

ANDREA PUIG

 

Si algo tiene Andrea Puig son las ideas claras: de quién es, de dónde está, de lo que quiere y de cómo conseguirlo. Con esa mentalidad y su temperamento (es una mujer decidida) ha llegado a trabajar en algunas de las más importantes empresas del cine a nivel internacional. Formada como productora, ha conocido también el mundo de la distribución y las ventas. No se cierra puertas ni se encierra en fronteras. Quiere tener el mayor número de recursos a su disposición y apunta a lo más alto. Ahora, desde California, donde sigue estudiando con los mejores, tiene una buena perspectiva.

 

Andera Puig, graduada de ESCAC en Los Angeles
Andrea Puig

 

Les ha costado lo suyo llegar hasta allí, y ahora cada día deben esforzarse al máximo para no dar un paso atrás. Compiten en una industria abarrotada, donde “la cantidad de talento es incontable”, dice Claudia. “Es un ambiente extremadamente competitivo. Siempre hay que estar preparado y muy al día. Hay que ser muy rápido. Te cruzas con grandes ejecutivos, productores y técnicos constantemente; dependiendo de cómo te expreses, te puede salir un trabajo en un ascensor. Es agotador y es muy fácil perderse.”

 

Aun así, no se arrepienten, pues han encontrado las oportunidades que buscaban. “Es una cuestión muy simple, de pura matemática”, asegura Marta. “Hay más volumen de trabajo y por lo tanto, hay más opciones. La liga grande en el que todos queremos jugar es muy difícil de alcanzar, pero se juegan muchas otras ligas menores. De todos modos, hay que tener mucho talento, mucha suerte o mucha paciencia. Y si lo tienes todo, mejor.”

 

La clave, destacan, se encuentra en la madurez industrial del país, incomparable con la española. Claudia nos explica que “EEUU y Canadá tienen todo un sistema de financiación que incluye bancos y fondos de inversiones que tratan al cine, a la televisión y al mundo digital como un verdadero producto; no tienen miedo a invertir.” Es un lugar, dice Pau, “donde nadie te mira como un ‘bicho raro’ por hablar del box office, de cuál es la tendencia del mercado, hacia dónde puede ir la audiencia y cuál es la mejor forma de atraer la financiación.”

 

 

Hollywood y Los Ángeles continúan siendo el centro de gravedad de semejante estructura, i el lugar de referencia a nivel mundial. A pesar de la indudable internacionalización de la industria del cine norteamericana, cuyos estudios (financiados en buena medida con capital extranjero –japonés, alemán…) operan a través de filiales en multitud de países y se nutren del talento de gentes de todo el mundo, la “cocina de los proyectos” (como la define Pau) se encuentra aún en California. “Los actores y muchos directores y guionistas están aquí.”

 

Marta advierte, sin embargo, que esta Meca del cine “se encuentra en un proceso de fragmentación, hibridación y, en general, de cambio muy fuerte que nadie sabe ni cuándo ni cómo terminará. Lo que es seguro es que Hollywood ya no vive su época dorada.” Se refiere a que las nuevas condiciones y tendencias, tanto de producción-distribución-exhibición como, sobre todo, de consumo, están transformando (si no dando al traste con) algunas parcelas de la industria tal y como han estado funcionando durante más de cien años. “Se está produciendo una transición gigante del mundo de la gran pantalla al mundo digital. Las series ya son películas que duran 13 horas y escribir ese tipo de producto se parece más a un novela que a un guion”, explica Andrea.

 

Pero difícilmente esto va a suponer un problema insalvable, dado que el sistema es flexible y abierto a las nuevas aportaciones, vengan de donde vengan. En EEUU, explica Andrea, “un productor puede ser guionista y director; no clasifican, el talento puede tenerlo desde el que limpia el set hasta el que lo ilumina. Por eso están las puertas abiertas a todos para todo. Y el que sabe contar bien su idea alcanzará su sueño… o su capricho.”

 

 

Escuchándoles, fácilmente a uno le entran ganas de dar el salto, por eso les hemos preguntado qué recomiendan a alguien que quiera hacer las Américas. Nos advierten de las dificultades, especialmente a la hora de conseguir un visado, por lo que la tozudez (Marta dixit) es clave. Aconsejan ir a estudiar, idealmente un Máster especializado en alguna de la principales universidades: USC (para quien quiera hacer producción), NYU (dirección), UCLA (guion) y AFI (técnicos). Durante los estudios es posible realizar prácticas en empresas, lo que te permite sacar la cabeza por la industria; y una vez terminado aún tienes autorización para trabajar un año más.

 

Claro que todo esto cuesta dinero. Mucho. Si no se tiene, lo mejor es intentar conseguir una beca (como las de La Caixa, la Fullbright…). De lo contrario, se expone uno a penalidades y situaciones angustiantes.

 

Otra opción, apunta Claudia, sería “triunfar en Europa y que te vean los americanos, antes que intentar luchar en un acuario de tiburones. El mejor ejemplo es el de la serie catalana Polseres vermelles, que fue comprada por Steven Spielberg para hacer un remake que se lanzó en televisiones americanas. Nunca un europeo contará mejor que un americano la cultura americana.”

 

Las oportunidades para un español pasan también por apuntar, desde la misma Los Ángeles, al mercado latinoamericano. La industria anglosajona y la latina, dice Marta, funcionan en paralelo, y “para aquellos que somos bilingües puede suponer una gran ventaja.”

 

Por último, queremos pedirles que nos digan cómo contribuyó su formación en ESCAC a lo que han conseguido. Claudia destaca que “el entusiasmo del profesorado y la inocencia de los alumnos crean un ambiente que fomenta la creatividad. Cada proyecto rodado bajo las alas de la ESCAC se convierte en un reto que saca al emprendedor que llevas dentro.”

 

Por su parte, Pau reconoce que los estudios le permitieron “entender mejor cosas que hasta ese momento hacía por deducción o tenía la idea pero no la práctica.”

 

Finalmente, Marta definió su experiencia como “intensa, en todos los sentidos. No sólo fue un proceso de aprendizaje, sino una experiencia vital fuerte. Como primer contacto con el mundo del cine profesional fue muy especial. Destacaría el planteamiento práctico, que es muy útil a la hora de salir al mercado. Obviamente hay aspectos mejorables, pero no hay nada que envidiar a las escuelas americanas. Al menos en aquellas que he estado yo.”

 

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