CRÍTICA DE “EX MACHINA”

Ex Machina

 

Hay géneros cinematográficos que necesitan ser tratados con delicadeza para no caer en el ridículo y para agradar al máximo público posible. La ciencia ficción, desde mi punto de vista, es uno de estos géneros donde o lo das todo o pierdes.

 

Ex Machina trata este género de una manera lenta, tranquila y sin abusar de una tecnología demasiado futurista y lejana a nuestros tiempos actuales. Bien es cierto que contamos con robots, casas automatizadas, etc. Pero Garland ha sabido introducir estos elementos ciertamente futuristas dentro de una sociedad aislada, en medio de la nada, donde solo se escucha el canto de los pájaros y el caudal del río. Es quizás este contraste entre naturaleza y tecnología la gracia del film de mostrar una vez más un intento de inteligencia sobrehumana sin recurrir a mostrar una ciudad completamente automatizada y mucho más futurista.

 

 

El film retrata la historia de un programador informático llamado Caleb (Domhnall Gleeson) que es seleccionado para participar en un test en el cual someterán a prueba la última creación del propio jefe de Caleb. Nathan (Oscar Isaac), creador de la empresa donde nuestro protagonista trabaja, ha diseñado un robot altamente inteligente bajo el bello cuerpo de una joven mujer, Ava (Alicia Vikander).

 

El experimento se basa en la realización de la prueba de Turing y se utiliza para que la persona que la realiza no sepa si está conversando con un ordenador o con otra persona.

 

La película, a parte de conectar con el espectador a través de un seguido de obstáculos para nuestros protagonistas, busca indagar en nuestras mentes y hacernos replantear varias cuestiones sobre la tecnología… ¿Es tan segura como dicen?, ¿Hasta que punto la dominamos o nos está dominando?, ¿Está evolucionando tanto que llegará a ser más inteligente que el propio ser humano?…

 

 

Ex Machina baraja estas propuestas dentro de un ambiente claustrofóbico, minimalista y que juega con los reflejos para despistar la mente del espectador.

 

Po otro lado, la película supone el debut de Alex Garland en el mundo de la dirección y para sorpresa de todos ha conseguido trabajar de excelente manera la dirección de actores, la cual salta a la vista su minuciosidad y su delicadeza. Además, Ex Machina podría reflejar a la perfección el trío amoroso de la ficción, algo que resulta extraño muchas veces en la ciencia ficción pero que al final del film todo parece encajar.

 

Es en este final cuando muchas de nuestras dudas se resuelven o… Quizás lo contrario.

 

En todo caso estamos delante de una delicada obra de ciencia ficción que invita al espectador a plantearse la humanidad tal y como es y también el futuro de ésta frente a la tecnología. Y desde el punto de vista de una persona la cual nunca le ha atraído demasiado este genero, como es mi caso, afirmo que he disfrutado de la película como otras pocas lo han conseguido dentro de este segmento.

 

Joan Martínez Urango

 

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