EL CINE SEGUIRÁ ARDIENDO. Reflexiones con Xavier Escrivà, director de los Cinemes Maldà

 

En 1954 los Cinemes Maldà abren sus puertas. Desde entonces un largo recorrido han hecho, allá en las Galerías Maldà, en la calle del Pi. Xavier Escrivà, el motor principal de la sala, nos explica la situación de las salas de cine en relación con la irrupción tecnológica en nuestro país.

 

Para empezar, me gustaría que hicieras una descripción sobre el panorama generacional de las salas en España y, en concreto, en la ciudad de Barcelona.

 

Para qué engañarnos. El panorama cinematográfico de este pasado 2014, en cuanto a las salas, ha sido terrible. Han bajado los espectadores y, por tanto, ha bajado la recaudación. Por muchas Fiestas del Cine, una iniciativa excelente aunque no del todo efectiva, la situación sigue siendo la misma. Para nosotros, una sala minoritaria, ha sido un año muy complicado. Hasta ahora, en comparación, este nuevo año parece ser mejor en números. En Barcelona la situación es mejor que en Madrid. Están abriendo una serie de salas con propuestas interesantes a la vez que específicas. Hablo de la sala Zumzeig, los cines Texas, el Phenomena, etc. También se ha incentivado al espectador con propuestas como el cine a 3,90 euros cada miércoles. Pero, y esto hay que reconocerlo, no es el precio real de una entrada, y eso conlleva sus consecuencias. Nosotros, por ejemplo, tenemos dos días del espectador: los lunes y los miércoles. Todo depende del empresario y de sus estrategias de negocio.

 

 

¿Por qué la gente no va al cine?

 

El problema básico de España, cinematográficamente hablando, no es la crisis. El problema es la concepción que los españoles tenemos sobre la cultura. ¿Desde cuando nos hemos preocupado nosotros por la cultura? Hay un sector de la población que sí toma partido, que sí que se preocupa. Sin embargo, no queda otra que generalizar. Y, generacionalmente, nuestro país está regido por los mediocres. Sólo hace falta ver a nuestro Ministro de Cultura. Todo es interés. A Winston Churchill, en mitad de la Segunda Guerra Mundial le recomendaron recortar el presupuesto cultural para así invertirlo en armas. ¿Sabes lo que él dijo? “Si recortamos en cultura, perdemos la guerra”. La cultura es básica y legítima. El problema está cuando no se reconoce su importancia. Sólo hace falta tomar ejemplo a Francia, donde el IVA es mínimo. ¿Por qué somos el segundo país europeo que más alto tiene el IVA? ¿Por qué el cine tiene que ser un producto de lujo? Es escandaloso. Somos también uno de los países con un nivel de piratería exagerado. Pero claro, ¿qué te va a importar a ti que cierren un cine pudiendo tener todas las películas en un clic y sin pagar? Si tuviéramos un gobierno que concibiera el cine como arte, y la cultura como elemento fundamental, los precios no serían tan desorbitados y la gente, pese a esta crisis, invertiría en las salas. La economía es fundamental, pero la cultura y la concepción de esta es aún más elemental.

 

Cinemes Maldà
Xavier Escrivà, director de los Cinemes Maldà

 

Y sin embargo 2014 ha sido el año más taquillero del cine español.

 

Eso es relativo. Realmente pensemos: ¿Quién ha ganado la taquilla? ¿Dos películas? ¿Tres?

La política cinematográfica es injusta. No puede ser que entre dos, tres películas hagan la taquilla de todo un año. La cosa tiene que estar más equilibrada. Que no sean tres, que sean veinte, las películas que recauden cien millones. Y entonces sí que seremos una industria.

 

¿Aún no hay industria cinematográfica en España?

 

No. No, mientras no se respeten las dos vías de hacer cine. Una vía comercial y otra de autor, o independiente, o como quieras llamarle. El problema está cuando, en vez de potenciarse mutuamente, los dos modos de hacer cine están en batalla perpetua. Y entonces ya sabemos quién tiene las de ganar. Mientras que la política cinematográfica no se proteja a sí misma, en España no existirá la industria.

 

Actualmente sois la única sala que aún proyecta sesiones continuas en España, cuando décadas atrás ir al cine, a ver dos o tres películas seguida en una tarde era un ritual. ¿Cómo ha evolucionado esta concepción del cine hasta nuestros días?

 

El cine nació, en sus primeros años, como una experiencia individual. Metías una moneda y veías una filmación de un minuto de duración. Poco después se crearon las primeras salas de cine, la experiencia colectiva. Hoy en día, cada día se tiende más hacia esa experiencia individual a partir de las plataformas VOD. Y sin embargo éstas se ven truncadas por la piratería. Todos nosotros hemos crecido yendo a las salas de cine. En esencia, el cine es una experiencia cara a cara: tú y la pantalla. Sin embargo, el espíritu, la sensación y la emoción se ven completamente potenciados cuando aquello que estás experimentando, no lo experimentas sólo. Cuando sabes que hay doscientas personas allí que en ese preciso instante sienten lo mismo que tú. Esa es la magia del cine. Y es una pena que se esté perdiendo.

 

¿Estamos en el final de una etapa? ¿Las salas de cine se van a extinguir?

 

Tengo fe en que no. Tengo fe en las generaciones venideras. En que la gente se de cuenta de la importancia, no sólo del cine, sino de la sala cinematográfica. ¿Que habrá que cambiar la estrategia para atraer a la gente al cine? Eso está claro. El cine digital ha sido un paso enorme. Habrá una evolución. Habrá altibajos como el que ahora estamos pasando. Fíjate: en los años ochenta, con la llegada del vídeo, también decían que el cine iba a morir. Se cargaron los cines de barrio. Pero aquí estamos. Seguimos luchando. No hay que ignorar la importancia de los festivales de cine a nivel mundial. Las salas de cine son muy importantes, y nosotros, ni mucho menos, vamos a estar dispuestos a que desaparezcan.

 

Una reflexión final

 

Resulta más que complicado tratar de definir la situación cinematográfica actual en nuestro país. Hay quien dice que ahora es el gran momento del cine español. Otros que dicen que nunca ha habido situación peor. El cine busca nuevas vías, evoluciona. Surgen plataformas online, nuevos caminos de distribución y exhibición. La piratería es un factor en contra importante. ¿Quién se acordará, pues, de las salas de cine? Y es aquí cuando somos nosotros los que tenemos que intervenir. Para librar esta batalla. Para demostrar que el cine es algo más que entretenimiento. Lo siento por Hitchcock, si me permitís el lujo de sentirlo por Hitchcock, pero el cine es algo más que 400 butacas que llenar. Y nosotros estamos aquí para recordarlo. Parar recordar que, llueva, nieve o truene, el cine seguirá ardiendo.

 

Entrevista realizada por Jaime Puertas

 

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