CRÍTICA DE “SWEET HOME”

Sweet Home del casi debutante director Rafa Martínez protagonizada por Ingrid García Jonsson apareció en nuestras carteleras sin previo aviso hace escasas semanas, convirtiéndose en una apuesta atractiva con una apariencia que invitaba en su visionado influenciado en gran parte por sus similitudes con la revolucionaria Rec (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007).

 

Sin embargo el argumento nos da pistas sobre el tono de la película:

 

En que una pareja decide pasar una “romántica” noche en un bloque de pisos en el centro de Barcelona donde solo queda una persona que se niega a abandonar el lugar. Durante la noche el asesinato del único inquilino que permanece en el edificio pondrá en peligro a los dos protagonistas.

 

 

 

El argumento ya nos pone en situación y nos preparemos para visionar, un slasher de manual: Personajes que toman decisiones absurdas, muertes cronometradas al segundo para impulsar un argumento sin jugo, diálogos que rozan lo absurdo, villanos secundarios sin carisma y un psicópata que convertirá la estancia de los protagonistas en el edificio en un infierno.

 

El mayor error que lastra la película es que es previsible, todo el metraje ya lo hemos visto en alguna otra parte ya sea en slashers clásicos o en películas del género.

 

Para hacer justicia al film cabe decir que añade un punto de innovación al añadir el trasfondo social de los desahucios al film pero al intentar juntarlo con el argumento del slasher la combinación se torna tan artifical e inverosímil que acaba por chafar la intencionalidad original.

 

Las situaciones y diálogos se notan artificiales, las reacciones de los personajes no son naturales y muchas de las escenas parece que estén allí para añadir metraje al film (aunque duré escasos 80 minutos) .El villano principal no tiene carisma ni ningún rasgo que lo defina, se convierte en un villano estándar olvidable al salir de la sala. Los actores cumplen y hacen lo que pueden, sin embargo vemos como el talento que demostró Ingrid García Jonsson merecedor de una nominación al Goya en Hermosa Juventud (Jaime Rosales, 2014) se ve totalmente desaprovechado en un personaje que acaba por resultar plano. Por no mencionar mencionar el doblaje arbitrario que se realiza en algunos actores y en otros no durante la película, convirtiéndose en un detalle extremadamente molesto en ocasiones.

 

 

Lo único que podríamos destacar es la ambientación pero caemos otra vez en lo mismo: Elemento visto miles de veces en películas del género teniendo como referente a Rec o una película con un argumento y estética sospechosamente parecidos, Para entrar a vivir (Jaume Balagueró).

 

En definitiva, Sweet Home partía de una apuesta atractiva con una actriz protagonista con un gran potencial, pero se ha visto lastrada por un guion demasiado anclado en sus referentes y en que un par de elementos innovadores la habrían salvado de convertirse en un film monótono y previsible. Una oportunidad totalmente desaprovechada.

 

Daniel Belenguer

 

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