Lo que la Hammer nos dio: Homenaje a Christopher Lee

Todo empezó con Drácula, la versión de 1958 producida por la Hammer y dirigida por Terence Fisher. Ésta película fue una de las primeras del género de terror que usaba el color, ¡y cómo se nota! La novedad se ya des del principio, en la mismísima escena introductoria. Los tonos grises dominan el espacio, una cripta situada en un castillo tenebroso. De repente, el rojo muy vivo de una mancha de sangre rompe la monotonía al caer sobre la tumba del conde.

 

La afección proporcionada por los sets y el inteligente uso del color no decae en toda la película. Destacan quizá el exterior del castillo o bien el cementerio, cuya niebla espesa crea una atmósfera completamente romántica. Pero incluso los interiores de la casa de los Holmwood llaman la atención. Por tanto la fotografía de Jack Asher, experto en películas de terror, merece ser mencionada. Igual que el vestuario de Molly Arbuthnot y el diseño de producción de Bernard Robinson. Los tres fueron asiduos de la productora ayudando así a crear su particular e inconfundible estética.

 

El castillo en “Drácula”

 

 

 

También están presentes en el filme las otras dos grandes marcas de la casa. De un lado, se retoman historias y personajes clásicos del terror, que el público ya conoce por la literatura original o bien la versión clásica de Universal, para darles giros inesperados. Así, Jonathan Harker ya no es un agente inmobiliario que llega al castillo del conde sin saber nada de su naturaleza malvada y sobrenatural, aquí es un cazavampiros que se hace pasar por bibliotecario para acercarse al villano y acabar con su reinado del mal. Y la historia a partir de ahí sigue su propio curso. Del otro, está el uso de muy buenos actores británicos, como el genial Peter Cushing.

 

Estas tres características clave fueron homenajeadas décadas más tarde en Sleepy Hollow de Tim Burton, fanático de la Hammer. La recreación visual se nota ya des del primer plano, en también un fondo monocromático se ve manchado de repente de un líquido color rojo intenso. La historia también se aleja del material original haciendo su particular versión, convirtiendo a Ichabod Crane de maestro de escuela a una especie de investigador forense primigenio. Y en cuanto al reparto, no sólo plagado de actores británicos, volvió a contratar a Michael Gough (Arthur Holmwood en Drácula y actor habitual de la productora), tras haberle dado el papel de Alfred en Batman y su secuela. Y además dio un cameo, aunque su nombre tiene tanta importancia en los créditos iniciales como el de los protagonistas, al gran Christopher Lee. ¿Por qué destacarle así? ¿Por qué le idolatraba Burton, al igual que tantos otros? Bien, volvamos a Drácula.

 

Comparativa de los dos planos introductorios.

 

Hemos hablado de lo impresionante de los decorados, de la atmósfera romántica que nos transporta a otro mundo, de la estética que representó el estilo de la productora y marcó una época así como dejo su sello en el imaginario colectivo… En medio de semejante fondo uno podría pensar que los actores quedan miniaturizados, que no iban a destacar y se verían engullidos. Pero no, ahí estaba Christopher Lee para evitarlo por completo.

 

 

Hemos mencionado lo rocambolesco de las nuevas historias, que incluso pueden parecer algo ridículas y forzadas. Pues bien, ahí estaba Christopher Lee para dar credibilidad a lo imposible e inspirar miedo dentro de lo estrambótico.

 

 

Y por último, hemos honrado a Peter Cushing y su notable interpretación, pero, ¿cuál era su papel? Ni más ni menos que Van Helsing. Hacía falta a alguien muy grande para ser una némesis verosímil contra el impresionante Christopher Lee. Aunque en la vida real fueron grandes amigos.

 

 

En sus comienzos como actor, todo parecía ir en su contra. Que si era demasiado alto, que si sus rasgos eran muy exóticos… La productora detrás de Drácula nos dio una larga serie de películas que crearon un estilo propio, casi podría hablarse del “subgénero” Hammer. Su influencia consolidando los escenarios y arquetipos de los monstruos clásicos del terror se nota en una cantidad extensísima de obras. Pero lo mejor que nos dio Hammer, su mayor aportación al mundo del cine, fue catapultar la carrera de este gran actor.

 

«Siempre he reconocido lo que le debo a la Hammer. Siempre he dicho que les estoy muy agradecido. Me dieron esta gran oportunidad, me hicieron una cara conocida por todo el mundo y por ello les estoy profundamente agradecido»

 

Tras su paso por la productora vinieron multitud de trabajos como actor, sumando más de doscientos al final de su carrera, que coincidió con el de su vida. Sus talentos eran muchos y su energía inagotable, sólo hace un año salía a la venta su segundo disco de metal sinfónico, cantado en dos idiomas, Metal Knight. Leía El señor de los anillos una o dos veces al año, proveyendo gracias a ello y a haber conocido a Tolkien información valiosísima durante el rodaje con Peter Jackson. Cuentan de esos días que el director quedó asombrado cuando, indicándole cómo debía reaccionar su personaje a un apuñalamiento, Lee le contó que ya sabía por propia experiencia cómo era, y procedió a dar detalles. Y es que antes de ser actor trabajó para el servicio secreto en la segunda guerra mundial y más adelante persiguiendo a criminales nazis. Cuando un periodista le preguntó por esa época, contestó « ¿Puedes guardar un secreto?» y ante la reacción afirmativa e ilusionada del reportero dijo «Yo también». Y es que además de todo, fue siempre ingenioso, y un caballero.

 

Y aún hay muchísimo más que se cuenta sobre él, sus talentos y sus aventuras. Christopher Lee como personaje es aún más interesante que cualquiera de los que interpretó, y por eso será recordado para siempre. RIP

 

Jaume Bernabéu

 

Christopher Lee caracterizado como Drácula

 

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