SITGES FILMS (3)

Andrea Ordóñez, alumna de 1º, comenta Autómata.

 

 

Para preservar la vida humana, los robots se rigen por dos protocolos de comportamiento: no dañar ninguna forma de vida y no modificarse a sí mismos ni a otros. Este es el inicio de Autómata, una de las películas que más esperaba en el Festival de Sitges 2014 y que cubrió todas mis expectativas.

 

Normalmente, en este tipo de género se suele especular sobre los sentimientos que podrían tener o los que generarían en las personas los robots, como por ejemplo en Blade Runner, Yo robot o Eva. Pero en este film la premisa que utilizan es: ¿qué pasaría si la inteligencia artificial superase a la humana? Es decir, en ningún momento plantean la hipótesis de que podrían llegar a ser emocionalmente parecidos a las personas. El amor o la tristeza no tienen ningún protagonismo, y los robots simplemente muestran una cierta comprensión, hacia el final del film, sobre la vida y la familia. Lo cual podríamos deducir que es producto de su “propia” inteligencia. Una idea que, a mi entender, se acercaría mucho más a la realidad en el caso de que algún día se llegara a crear seres artificiales e hizo que no perdiera mi atención en ningún momento.

 

Antonio Banderas, otro de los platos fuertes de esta película, da vida al protagonista Jacq Vaucan, un hombre cansado de un mundo en el que hasta la lluvia es un peligro mortal. La historia muestra una evolución en la que, cuanto más cerca está de la muerte, mayor es su deseo de sobrevivir para poder volver con su mujer que, además, está embarazada (otra metáfora de como la vida se abre paso en las circunstancias más inhóspitas), y ayudar a los autómatas para que creen otro “mundo” dentro de la Tierra, pues comprende que lo importante es que los seres humanos continúen estando presentes, aunque sea a través de los robots, como sus creadores.

 

Gabe Ibáñez, presenta una idea original de un futuro que podría llegar a ser, y no solo por los autómatas, sino por la destrucción que el ser humano provocaría en el único lugar donde es posible nuestra existencia, la Tierra. Y, aunque a veces, el ritmo al que se desarrollan los acontecimientos pueda resultar un poco lento, la sensación de agobio continuo (ya sea por el calor o por la lluvia ácida), el diseño de los robots y su originalidad dentro de un género muy explotado, hacen que sea una película que no te arrepentirías de ir a ver.

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