CRÍTICA DE “WHIPLASH”

 

Whiplash llegó como la gran triunfadora de Sundance del pasado año, se convirtió en la gran sorpresa de los Oscars y ha acabado siendo una de las mejores películas de la temporada.

 

 

Basada en un corto homónimo dirigido por el mismo director, Damien Chazelle, nos cuenta la historia de Andrew Neiman (interpretado por Miles Teller), un joven y ambicioso batería que sueña con convertirse en el nuevo Buddy Rich. Sin embargo Andrew se topará con Terence Fletcher (brillante interpretación a cargo de J.K Simmons, por la que ganó un merecidísimo Oscar), el director del conjunto de jazz del conservatorio donde se encuentra Andrew, duro y severo, más parecido a un sargento que a un profesor.

 

Bajo esta premisa tan aparentemente simple, Damien Chazelle realiza un increíble ejercicio cinematográfico, musical y rítmico. Chazelle utiliza una dirección de actores solvente en la que saltan chispas con el duelo profesor-alumno, la construcción de las escenas es admirable y todo funciona como un engranaje. Sin embargo la joya de la corona de esta película es el montaje a cargo de Tom Cross (probablemente el Oscar más merecido de la pasada edición de los premios), que hace que la película mantenga un ritmo endiablado durante su hora y media de metraje y se pase en un suspiro.

 

Miles Teller y J.K. Simmons en Whiplash
Miles Teller y J.K. Simmons

 

Quizás se le puedan achacar algunos defectos en el guion, como que la historia sea simple, las personalidades de los personajes (sobre todo del protagonista) no estén del todo definidas o que algunos giros sean muy previsibles; sin embargo todo esto se  olvida cuando el proyector se apaga y las luces del cine se encienden permitiéndote ver cómo tus manos están agarradas a tu butaca, estás totalmente tensionado, tu corazón late con fuerza y tienes un tic en la pierna.

 

Porque Whiplash es mucho más que una película sobre un batería. Es una película sobre emociones fuertes, sobre la clase de emociones que la música nos hace sentir. Whiplash es una montaña rusa para nuestros sentidos que nos dejará exhaustos, sí, pero con ganas de más.

 

Daniel Belenguer Guerrero

 

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