SITGES FILMS (2)

Segunda entrega de los comentarios de nuestros alumnos sobre películas vistas en el Festival Internacional de Cinema Fantástic de Catalunya – Sitges 2014.

 

Daniel Belenguer comenta The Double.

 

 

The Double, dirigida por Richard Ayoade, fue presentada en el Festival de Sitges el pasado Miércoles 8 de Octubre con una gran recepción del público.  Ayoade nos presenta una cinta basada en un relato de Dostoyevski, en la que podemos ver muchas similitudes con otras películas.

 

La sociedad distópica y claustrofóbica oprimida por la burocracia nos recuerda al Brazil (1985) de Terry Gilliam, el desarrollo de la trama remite a El apartamento (1960) de Billy Wilder, y la premisa inicial es casi idéntica a la de Enemy, estrenada el pasado año.

 

Pese a esto, The Double consigue ser una película innovadora y muy original.

 

La cinta se sustenta en un guión escrito por el propio director, que ya sorprendió tanto a público como a crítica con su ópera prima Submarine (2010).

 

Con The Double, Ayoade repite su fórmula con un estilo propio y marcado y sigue funcionando a la perfección: diálogos rápidos e ingeniosos, personajes memorables y un guión deudor del mejor humor inglés con retazos de humor negro.

 

La historia que cuenta es la de Simon James (Jessie Eisenberg), vivo retrato del perdedor por excelencia, quien se encuentra con que en su oficina han contratado a un empleado que es físicamente igual que él pero con una personalidad totalmente opuesta, siendo su doble un reflejo de lo que Simon siempre ha querido ser.

 

La premisa inicial servirá para desarrollar una comedia de enredo en la que se plantean muchas preguntas pero se nos dan pocas respuestas. Quizás sea este el mayor acierto y a la vez el mayor fallo de The Double.

 

La cinta tiene una premisa muy interesante y que abre muchas puertas a la reflexión pero a los pocos minutos de metraje se decanta hacia un planteamiento centrado en entretener y hacer reír al espectador, sacrificando la vertiente filosófica/reflexiva (ya explotada por Enemy) que podría aportar la historia, y sustituyéndola por una historia delirante. Al final nos quedamos con una película que cuyos escasos 93 minutos de metraje se nos quedan muy cortos, una cinta muy agradable, un guión genial, unas actuaciones más que correctas (Eisenberg y Wasikowska se comen la pantalla), una muy destacable banda sonora a cargo de Andrew Hewiit y un estilo y atmósfera geniales que dan un toque distintivo y personalidad a la película.

 

Sin embargo salimos de la sala con una pequeña sensación de vacío; un vacío de respuestas y una sensación de que la película podría haber dado muchísimo más de si. Podría haber sido más ambiciosa o haber profundizado mucho más en sus personajes, en situaciones que no se acaban de explicar o simplemente se toman a la ligera, cuando obviamente son aspectos muy importantes de la película.

 

Ha sido un viaje agradable, sí. ¿Pero a qué precio?

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