NEGATIVO GANADOR: El existencialismo en el cine

Fantasmas del pasado, Tarde para la ira.

 

 

Los presos del cine quinqui han vuelto, han cumplido su condena. Los muertos nunca volverán, eso está claro (los atributos de credibilidad que tenía aquel neorrealismo español de los ochenta se han esfumado con el tiempo). Los personajes de esta película ya no son delincuentes juveniles que se reúnen en un descampado para hablar de sus “palos”, fumar porros y escuchar a Los Chichos o a los Burning en su loro de una pletina. En Tarde para la ira son adultos que cometieron errores en el pasado y que quieren olvidarlos. Se reúnen en el bar para beber, jugar y escuchar, en este caso, a La Húngara o Miguel Poveda. Incluso la rumba y la juerga flamenca tienen un significado parecido pero no igual al que tenían en el cine de José Antonio de la Loma o en el de Eloy de la Iglesia. Es una vuelta a casa desde el exilio. Ahora los elementos narrativos expresan una renovación generacional que remite a la nostalgia.

 

Raúl Arévalo

 

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