NEGATIVO GANADOR: CRÓNICAS DEL SEFF (Lunes)

LUNES 7

El espacio de/en la narración como eje de la jornada del lunes 7. Cinco lugares capitales: el hogar al que regresa el protagonista de Juste la fin du monde (Xavier Dolan, Sección Oficial), la localidad de Cadaqués -y su réplica china- del documental La substància (Lluís Galter, Resistencia), la casa en la que transcurre toda It’s not the time of my life (Szalbocs Hajdu, Sección Oficial), los amplios paisajes en los que desaparecen los personajes de Rester Vertical (Alain Guiraudie, Sección Oficial) y los Estados Unidos que atraviesa la furgoneta de American Honey (Andrea Arnold, Sección Oficial).

 

Poco se puede añadir a lo escrito sobre la esperada película de Xavier Dolan. Basada en una obra teatral, Juste la fin du monde es la historia de un escritor que se reúne con su familia después de más de una década con la intención de anunciar su muerte. La película del enfant terrible de Cannes, que bien podría ser el anuncio del fin de una etapa, mantiene todas las constantes de una cinematografía que se gusta mucho a sí misma, con un Dolan eficaz, más directo y menos sugerente, que parece dirigir este drama familiar en piloto automático.

 

Juste la fin du monde (Xavier Dolan, Sección Oficial)

 

Casi imposible de vincular con la proyección siguiente, el documental de Lluís Galter La substància, en el que la noticia de una (re)construcción de la población de Cadaqués en China sirve como detonante de un estudio sobre la esencia constituyente de las cosas; o lo que es lo mismo: su sustancia. Ambos paisajes se van uniendo hasta confundirse en una película radical que explora sus reflexiones hasta las últimas consecuencias, para devolvernos a la realidad no tanto con una lección aprendida, como con un estimulante debate abierto.

 

La substància (Lluís Galter, Resistencias)

 

Y con la vuelta a la ficción, la vuelta también al drama familiar con ecos teatrales, pues la húngara It’s not the time of my life transcurre en un espacio y aborda la relación entre dos hermanas y sus respectivos maridos en un ejercicio fácil de vincular con Un dios salvaje de Polanski, con la notable diferencia de que, en el caso de Hajdu, el tono es mucho menos violento y pierde gravedad al difuminarse por todos los temas que trata de abordar.

 

It’s not the time of my life (Szalbocs Hajdu, Sección Oficial)

 

En contraste con el humor blando de la tragicomedia de Hajdu, la propuesta extrema de Alain Guiraudie y su Rester Vertical: un drama que va dinamitando su tono con cada minuto que avanza [Fig. 4]. El humor áspero de Guiraudie, con el que tampoco resulta precisamente fácil conectar, va evolucionando de manera gradual en un estupor constante. El patetismo al que se somete el protagonista de Rester Vertical choca frontalmente con la puesta en escena oscura y visceral. Una película muy interesante, tal vez y precisamente, por los efectos contradictorios que genera en el espectador.

 

Rester vertical (Alain Guiraudie, Sección Oficial)

 

Y, cerrando la jornada, American Honey. La película de Andrea Arnold (Fish Tank, Wuthering Heights) opera sobre la juventud estadounidense en un destacable drama que mezcla numerosas sensaciones y, en cierta forma, desactiva en cierta forma el ideal del sueño norteamericano. En la película, unos jóvenes casi marginales ganan dinero a través del engaño y la venta de suscripciones de revistas, y van recorriendo el país al estilo de Springbreakers, entre drogas y fiestas, y al ritmo de una selección musical capaz de hacer sombra a la del mismo Dolan de Juste la fin du monde. Una grata sorpresa, American Honey, con numerosas capas de lectura.

 

American Honey (Andrea Arnold, Sección Oficial)