CRÍTICA DE “DANCER IN THE DARK”

They say it’s the last song. They don’t know us, you see. It’s only the last song if we let it be

 

 

Selma (Björk) es una emigrante checa que se muda con su hijo a Estados Unidos en busca de una mejor calidad de vida. Padece de una enfermedad degenerativa que le está provocando una rápida pérdida de visión, la cual derivará irremediablemente en una ceguera total. Es una ceguera congénita, por lo que su hijo correrá su misma suerte si no se le practica una costosa operación. Selma ahorra cada dólar que gana trabajando en una fábrica para poder pagar la operación de su hijo, pero a medida que su enfermedad avanza, le es imposible seguir desempeñando su trabajo. Debido a un cúmulo de infortunios, todo se empieza a girar en su contra, y Selma sólo encontrará consuelo en la música.

 

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